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Ciencia

16 de Septiembre de 2019 17:09

El Inti patentó una técnica que permite obtener colorantes naturales a partir de desechos

El organismo de tecnología industrial argentino consiguió una patente valiosa para diversas industrias. Se trata de colorantes más económicos, ecológicos e igualmente resistentes que los sintéticos.

El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) recibió en los últimos días la habilitación de la Administración Nacional de Patentes del Instituto Nacional de Propiedad Intelectual para adquirir la patente de su más reciente descubrimiento: colorantes naturales. Su proyecto está basado en la utilización de desechos agroindustriales o agrícolas de bajo o nulo valor, con el objetivo de producir colorantes naturales en polvo.

Se trata de colorantes que van a ser utilizados en las industrias textil, alimenticia, cosmética y farmacéutica, y en productos como el caucho, papel, madera, plástico y cuero. Desde el INTI aseguraron la efectividad del teñido, innovador por evitar la adición de mordientes químicos (muchos de los cuales son tóxicos). Además, estos tintes requieren menos utilización de agua y energía, son solubles en agua, estables, biodegradables y evitan la generación de efluentes tóxicos.

Dependiendo del proceso de producción, pueden obtenerse diferentes tonos de colorantes. Hasta el momento, se obtuvieron 20 variedades, cuya aplicación ya se está probando en las distintas industrias y, se espera, pueda implementarse en la producción a gran escala en el futuro.

Dicha técnica extrae los componentes insolubles de los materiales naturales, aprovechando aquellos de gran capacidad de fijación del color y permitiendo darle un uso a estas materias primas antes descartadas. Entre los materiales testeados se encuentran: cáscaras de maní y cebolla, perejil, hojas de mistol y aguaribay (también los frutos de esta última), yerba, oliva, eucaliptus, laurel, pericarpio de nuez, fresno otoñal, resina de algarrobo, entre otros.

De esta manera, por ejemplo, podrán volver al circuito productivo para originar colorantes las 15 mil toneladas de cáscara de maní que se desechan por año en nuestro país, una de las materias primas más elegidas por su solidez en telas. Argentina es uno de los mayores productores de maní del mundo, concentrando su producción (que según estima la Cámara Argentina del Maní sería de 1,3 millones de toneladas este año) en la provincia de Córdoba.

Los encargados de desarrollar el invento fueron los investigadores Ricardo Dománico, Susana Del Val, Cristina Zunino, Laura Reñones, Mariela Zampatti, Mariana Murano, Laura Martínez, Marisa Martínez y Valeria Bartoloni. El descubrimiento forma parte del trabajo efectuado dentro del  “Plan Estratégico Industrial 2020” del Ministerio de Industria, del cual depende el INTI, con el fin de conseguir la “integración de la cadena textil e indumentaria, con agregación de valor, resguardo del mercado interno, sustitución de importaciones e inserción competitiva en los mercados externos”. El proyecto consta de diferentes etapas, comenzando con la identificación, a través de un mapeo realizado por las Unidades de Extensión del Instituto, de diferentes especies vegetales y desechos agroindustriales que permitan obtener colorantes. Luego se extraen los colorantes de la materia prima y se evalúan las propiedades tintóreas de la misma.

Ricardo Doménico, integrante del INTI-Agroalimentos explicó que “el propósito de este trabajo fue la obtención de colorantes naturales que presentaran solidez al lavado y que no dependieran de la estacionalidad. Para lograrlo se aprovecharon desechos agrícolas o agroindustriales, a través de un proceso, sustentable, sencillo y económico, que permitió alcanzar como resultado productos de calidad constante”.

“Los colorantes sintéticos están siendo reemplazados a nivel mundial de sus distintas aplicaciones por problemas de toxicidad y/o alergenicidad. En Europa por ejemplo unas etiquetas como “Eco Baby” que valoran y reivindican las prendas hechas sin trabajo esclavo, que utilicen colorantes naturales y en particular si se utilizan colorantes obtenidos a partir de residuos agrícolas o agroindustriales el reconocimiento es aún mayor”, agregó el bioquímico con respecto a las virtudes del nuevo patentamiento en relación a las opciones actuales en la industria.

Las ventajas de estos colorantes ante otras alternativas, como la técnica de hervir vegetales utilizada por artesanos, residen en su solidez al lavado y roce. Sin embargo, también son sensibles a la exposición a la luz.

 Desde el organismo aclararon que se trata de un gran avance, que respalda la capacidad de innovación del INTI, debido a que las patentes requieren que se trate de una propuesta que presente una solución que aún no estuviese dentro del conocimiento público.