El escribiente

8 de Marzo de 2020 10:00

Mar del Plata, un sueño de los argentinos

Compartir
Compartí esta nota
Compartir
Compartí esta nota

En Mar del Plata un sueño de los argentinos (Edhasa), Elisa Pastoriza y Juan Carlos Torre nos cuentan la historia de la transformación de una ciudad que durante décadas pudo ser pensada como el norte de la realización de un país. Un fantástico estudio histórico y social acompañado por imágenes y testimonios que dialogan permanentemente con la historia.

No hay dudas sobre que los cambios sociales de la Argentina moderna fueron dejando su marca en Mar del Plata. Desde aquella villa balnearia construida a fines del siglo XIX, con el propósito de ser el escenario de descanso de las clases más altas, hasta convertirse en la capital del turismo de masas durante las décadas del 50 y del 60. Es decir que la historia de la ciudad se confunde permanentemente con las transformaciones sociales de nuestro país.

Si uno pudiera buscar alguna coincidencia entre las épocas históricas podría decirse que Mar del Plata siempre fue la ciudad soñada o la ciudad deseada para cualquier clase social.

Elisa Pastoriza es experta en historia social, docente e investigadora de la Universidad Nacional de Mar del Plata. Ella, junto a Juan Carlos Torre, acaba de presentar Mar del Plata. Un sueño de los argentinos (Edhasa), donde se vuelca las transformaciones del turismo local a partir de políticas públicas decididas y aplicadas a nivel nacional. Es decir, cómo las transformaciones sociales de la Argentina acompañaron el fluctuante presente de esta ciudad.

“Se analiza desde la conformación de Mar del Plata como una ciudad turística hasta finalizar los años 60, donde nuestra hipótesis o conjetura es que aquello que había nacido como un balneario de elite, un balneario creado por las clases altas argentinas que querían tener un lugar de veraneo semejante o con el modelo de los balearios europeos y que en un principio era una villa balnearia muy cerrada, muy rápidamente comenzó a abrirse a nuevos sectores sociales. Este proceso que nosotros hemos llamado de alguna manera de apertura social o democratización social, que se inicia en la segunda década del siglo 20,  va a convertir a Mar del Plata en algo que nosotros hemos denominado ‘Una Mar del Plata de todos’” explica la autora. Es decir, cómo se llegó a transformar Mar del Plata en un espacio, un escenario, que el conjunto del arco social de los argentinos ha querido conocer y/o visitar. Por supuesto, entonces, que dicho imaginario se fue dando en un proceso que se relaciona y se asocia  a las transformaciones de la sociedad Argentina.

Pero como todo proceso histórico se fue organizando paulatinamente y dándose con lentitud, aunque hubo momentos de mucha mayor relevancia. Como por ejemplo la llegada del peronismo y la impronta que se le dio al descanso de los trabajadores. En realidad, Pastoriza aclara, que con el peronismo se va a potenciar, “se va a magnificar toda una tendencia que ya venía desde antes. Que se había iniciado concretamente en los años 20 cuando los socialistas aceden al poder municipal y plantean el quitar los rasgos elitistas del balneario y por lo tanto procurar que nuevos sectores sociales lo pudieran conocer”. Por consiguiente, ellos son los primeros que van a efectuar políticas públicas para lograr ese objetivo y ese propósito.

El proceso comenzó en la década de 1920, pero en la del 30 confluyen con las políticas públicas sociales  también los cambios urbanos. Por ejemplo, Pastoriza enumera, “la demolición de la Rambla Bristol francesa y la edificación del primer complejo del Hotel Provincial - Casino de Bustillo, así como la pavimentación de la Ruta 2, otra medida muy importante, que hicieron que el turismo crezca en forma muy significativa”. Para la llegada de los años peronistas, la ciudad ya se encontraba preparada para acompañar las políticas dirigidas al turismo social y la entrada también de las clases medias. Como ejemplos de esas políticas sociales podemos mencionar la llegada de la ley de vacaciones pagas para todos los asalariados, más la construcción del complejo Chapadmalal o la implementación de paquetes turísticos, que posibilita entonces el ingreso de la clase trabajadora al balneario. “Los inicios, todavía muy incipientes, de la hotelería sindical  y al mismo tiempo la ley de propiedad horizontal, que también va a posibilitar un boom de la construcción y el acceso de las clases media a la compra de departamentos, también producen un cambio urbano en el perfil arquitectónico y urbano de Mar del Plata” sostiene la investigadora.

Los cambios mencionados y otros se confunden entonces con los de una sociedad que, de a poco, comienza a acompañar las oportunidades de bienestar social y accesibilidad a la ciudad soñada. Pero dichos cambios que llevaron a que Mar del Plata se convierta en un centro turístico de atracción nacional hizo, también, que la ciudad progresara con tasas de crecimiento muy importantes, en algunos casos parecidas a las ciudades más importantes del país y se diferenciaba de aquellos poblados con los cuales había compartido su origen de la provincia de Buenos Aires. Pastoriza agrega que “también hubo otras actividades en Mar del Plata que motorizaron ese crecimiento como la pesca que no estaban tan relacionadas con la actividad turística. Pero esta última y las actividades conectadas, como la construcción o todo lo que tiene que ver con los servicios, caso la hotelería, también hicieron que durante muchas décadas Mar del Plata se constituya como un mercado de trabajo muy importante y muy atractivo para que la gente de distintas provincias y del interior de la propia provincia de Buenos Aires, generando una ola de migraciones hacia la ciudad,  porque existía la posibilidad de conseguir trabajo”.

La ciudad se convertía así en una opción interesante que permitía que aquellos que se instalaban en ella pudieran concretar un futuro mejor y una educación para sus hijos. Eso la nutrió de un crecimiento muy importante durante todo este período, al mismo tiempo que se daba un crecimiento de los veraneantes año a  año y temporada tras temporada.

-¿Qué pasa con el sentir de los propios marplatenses a la hora de recibir tal cantidad de visitantes y de aquellos que querían instalarse en la ciudad?

- Siempre el sentimiento ha sido ambivalente. Por un lado se necesita de esta ciudad turística, sintetizando, pero también tiene sus problemas. Pero bueno, en cierta manera, visitantes y locales,  han generado un mito o un imaginario de una ciudad, como nosotros decimos, soñada o deseada. Una ciudad como objeto de deseo. Entonces algo se ha construido importante, pese a este sentimiento contradictorio del sentirse invadido. 

El texto está en permanente diálogo con las imágenes  que vienen en el libro y también con relatos y testimonios, que a través del tiempo y de las distintas etapas, hay por parte de veraneantes, así como con recortes de artículos de la prensa y de testimonios de visitantes extranjeros; es decir,  hay mucho material que nutre el relato central.

A lo largo del libro, como dice su presentación, “Elisa Pastoriza y Juan Carlos Torre cuentan de manera ejemplar la historia de esta transformación: sus hitos, sus umbrales de cambio, sus conflictos, y el modo singular en que una ciudad, durante décadas, pudo ser pensada como el norte de la realización de un país. Mar del Plata, un sueño de los argentinos, admirablemente ilustrado, es un excepcional estudio histórico y social y, al mismo tiempo, una ventana en imágenes a las distintas etapas de la Argentina del siglo XX”.

Compartir
Compartí esta nota