Enfoque global

26 de Mayo de 2020 06:33

Los desafios de Sudamérica en medio de la pandemia

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Luego de ser considerado nuevo epicentro del coronavirus por la Organización Mundial de la Salud, la región deberá afrontar múltiples desafíos.

La Organización Mundial de la Salud  (OMS) calificó a Sudamérica como el nuevo epicentro del coronavirus. Lo confirmó el viernes el director del Programa de Emergencias Sanitarias de la Organización, Mike Ryan, quien destacó que la mayor preocupación está puesta en Brasil, el segundo país con mas infectados, ya que, se aproxima a los 400.000 contagios y superó ampliamente los 20 mil fallecidos. 

Al margen del conteo diario de casos de personas con Convid-19, lo que enfrenta la región es una agudización de problemas estructurales existentes que el virus expuso de manera contundente.

Pobreza y desocupación 

A diferencia de lo que puede ocurrir en los países europeos, Sudamérica arrastra años de problemas sin resolver en material de igualdad. Si bien los gobiernos progresistas trabajaron para reducir pobreza y desocupación y lo lograron en parte, el flagelo sigue vigente. 

En ese marco, Cepal y OIT publicaron proyecciones que son dramáticas en materia de pobreza y empleo. La crisis económica dejará 11,5 millones de nuevos desempleados en el 2020 en América Latina, lo cual incrementará el número total de desocupados a 37,7 millones de personas.

La contracción económica en América Latina que Cepal estima será de un 5,3% este año -la peor desde 1930- y tendrá "efectos negativos" sobre la tasa de desocupación  que pasará de un 8,1% el 2019 a un 11,5% este año.

Junto al aumento de la desocupación, ambas organizaciones esperan un marcado deterioro de la calidad del empleo en la región donde la tasa media de trabajos informales alcanza al 54%, afectando principalmente a los sectores más vulnerables.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima la reducción de un 10,3% de las horas de trabajo, lo que afectará a unos 32 millones de personas, esto debido a la crisis sanitaria y las medidas de confinamiento.

Esto quiere decir que los sudamericanos saldrán de la crisis no solamente enfermos, sino también más pobres y desempleados en un contexto de crisis internacional.

La falta de recursos de nuestro continente pone en evidencia dos elementos centrales relacionadas a los sistemas de salud. Grandes ciudades como San Pablo, Santiago, Lima o Guayaquil, colapsadas con la mayor cantidad de infectados y zonas periféricas con una infraestructura demasiado débil para contener ola de casos en poblaciones con condiciones desfavorables para el cumplimiento de medidas de aislamiento. 

En ese sentido, es preocupante lo que pasa en el Amazonas. De lado ecuatoriano, según información publicada por medios locales, se han detectado contagios en el pueblo kichwa, en el achuar, en el shuar,  en el siekopai y en el waorani. Por esto, la confederación de indígenas amazónicos de Ecuador se manifestaron en alerta. 

En el caso de Perú, las comunidades pusieron sus propias reglasWrays Pérez, presidente del Gobierno Territorial Autónomo de Nación Wampis (GTANW) y vicepresidente de Comité Multisectorial de Plan de Contingencia del distrito Río Santiago, precisó que durante la cuarentena el pueblo Wampis ha elaborado un plan de contingencia que consiste en cerrar sus fronteras para evitar el ingreso de las personas foráneas y la salida de los comuneros. 

De esta manera, todos los límites territoriales del pueblo Wampis han sido cerrados: por el norte limita con el Ecuador; por el sur y el oeste con el pueblo Awajún; por el este, con el pueblo Achuar y Chapra. Dentro de este territorio, la mayoría de la población indígena Wampis vive agrupada en comunidades a lo largo de los ríos Santiago y Morona, y algunos pocos se encuentran alejados.

 

Brasil y Colombia también empiezan a ver con preocupación este problema. En el caso del gigante sudamericano, el alcalde de Manaos, la capital del estado brasileño AmazonasArthur Virgilio Neto, acusó hoy al presidente Jair Bolsonaro de “no interesarse por los indígenas” frente a la pandemia de coronavirus y dijo que teme“un genocidio” de las comunidades originarias en toda la Amazonia.

Virgílio Neto criticó la gestión de Bolsonaro por "falta de liderazgo" ante la pandemia, dijo que “la única preocupación del gobierno parece ser sólo con la economía” y acusó al mandatario de sacrificar vidas humanas en pos de sus intereses.

En Colombia, por su parte, en el Departamento de Amazonas y su capital, Leticia, desborda y sobrepasa, por un lado, los poderes del gobierno local y departamental y, por otro, la capacidad de respuesta a la emergencia, la Procuraduría y varios ciudadanos interpusieron una acción de tutela en contra del presidente Iván Duque y su gabinete.

Según el diario El Tiempo, la principal pretensión de la tutela, radicada en el Tribunal Superior de Cundinamarca, es, según el médico Mauricio Díaz, uno de los accionantes, que haya una legislación para esta situación excepcional que vive el departamento pues hay un vacío jurídico que impide tomar decisiones rápidas y eficientes para enfrentar la pandemia.

Integración sin ideologías 

El coronavirus desnudó a falta de mecanismos de integración regional en un momento que demanda de mayor coordinación en cuanto a políticas públicas de salud. En ese marco, la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) contaba con la  herramienta del Instituto de Gobierno de Salud que hubiese sido utilidad en este momento de pandemia si no hubiese sido desmantelada por los gobiernos que la abandonaron. 

Sin embargo, la región cuenta con el Grupo de Lima y Prosur que nacieron en el contexto de la crisis en Venezuela pero, al perder poder gravitación coyuntural, no tuvo más margen de acción y la OEA con el reelecto Luis Almagro que solo responde a los gobiernos de derecha que lo votaron. No han salido de allí ninguna propuesta concreta. 

La pregunta de siempre es: ¿integración para qué? El internacionalista y docente universitario, Bernabé Malacalza, lo sintetizó perfectamente en un hilo de Twitter que resalta la propuesta de Paulo Buss, ex director de la Fundación Oswaldo Cruz, que consta en 8 ejes: 

1-Intercambio de datos y seguimientos de la epidemia.

2-Búsqueda de información para el diagnóstico, vigilancia, control y prevención de la Covid-19 que puedan apoyar y alimentar los procesos de formulación de políticas y toma de decisiones y el descarte de fake news.

3-Creación de una red regional de laboratorios para el diagnóstico con un programa que garantice la calidad del diagnóstico de los laboratorios en la región.

4-Incentivos para la investigación, innovación tecnológica y producción de tecnologías sanitarias apropiadas para el coronavirus promoviendo economías de escala y capacidades de la región.

5-Mecanismos para la negociación y compra conjunta de insumos estratégicos para enfrentar la pandemia.

6-Construcción de fondos regionales para el soporte financiero de emergencia frente a la pandemia y otras contingencias que afecten la salud pública.

7-Movilizar redes estructuradoras de instituciones suramericanas existentes (institutos nacionales de salud pública; escuelas de salud pública; y escuelas técnicas de salud) para la organización de investigaciones compartidas, formación de recursos humanos y cooperación técnica.

8-Vigilancia epidemiológica en fronteras, coordinando conjuntamente los cierres y reaperturas de fronteras.

 

El desafio que se impone es el de pensar , una vez más, un proceso de integración que exceda las ideologías y funcione al mismo tiempo como escudo protector y espacios de pensamiento conjunto en términos comerciales, políticos y sanitarios, entre otros rubros.  En soledad, los gobiernos hicieron lo que pudieron con mejores y peores resultados, en conjunto podríamos abordar soluciones colectivas para un problema global  

 A su vez, de la misma forma que los países se ocuparon de las consecuencias de la crisis venezolana para la región y tomaron acciones, Brasil deberá ser materia de debate no para sancionar sino para colaborar antes que sea tarde para evitar la escalada de la crisis en el país vecino que toca de cerca las fronteras de todos los países del Cono Sur. 

Por último, una integración sin ideologías servirá para discutir integralmente el posicionamiento inteligente frente a una guerra comercial entre Estados Unidos y China que tendrá un fuerte epicentro en nuestro países y evitar jugar para uno de los dos lados. 

Malestar social

La region venia convulsionada desde antes de la crisis sanitaria. Ecuador, Chile y Colombia fueron sedes de masivas protestas en reclamos de un mejor funcionamiento de lo público como el trabajo, la salud, la educación y el sistema jubilatorio.

En los tres casos se repitió el patrón de modelos que aplicaron ajustes contra los sectores más vulnerables, presidentes con bajo promedio de valoración, una crisis de representación política en alza y ninguna respuesta a las necesidades planteadas por los sectores movilizados. 

Ese malestar está renaciendo sobre todo en Chile y Ecuador, en donde la falta de respuestas de los Estados sumado a la cuarentena profundizaron los problemas para el acceso a alimentos básicos generaron protestas en Santiago de Chile y Quito. Pero no es solo Chile y Ecuador sino también en Brasil donde la sociedad empieza a manifestar su rechazo a las políticas oficiales. 

En este marco, es importante poner el ojo en quienes pueden capitalizar la crisis en el mediano plazo. Ecuador y Chile elegirán presidentes el año que viene y Lenin Moreno y Sebastián Piñera están fuera de competencia. En el país transandino se dirime la capacidad del progresismo para construir una propuesta que contenga la agenda de los movilizados de octubre con una derecha reaccionaria encarnada en el pinochetista, José Antonio Kast, con una agenda ultra liberal y una postura mas dura en materia de seguridad. 

Ecuador tiene al espacio que conduce Rafael Correa como principal alternativa opositora pero ni Correa ni buena parte de los dirgentes estarían en condiciones de competir ante la ofensiva judicial. La derecha por su parte tiene al vicepresidente Otto Sonnenholzner y el ex alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot con la intención de materializar una coalición que funciona como tal desde que Moreno abandonó el progresismo. No obstante, no hay descartar el factor indígena, principal fuerza de movilización desde octubre de año pasado.

En el caso de Brasil, la imagen de Bolsonaro sigue cayendo pero la coalición de gobierno negocia contra reloj lugares en el gabinete a cambio de apoyos parlamentarios. Este año hay elecciones municipales y el escenario aún se presenta disperso y dividido en tres espacios: oficialismo, derecha no bolsonarista y progresismo. 

El saldo del coronavirus también puede incluir outsiders que ganen representación ante el malestar social provocado por las crisis sociales y económicas que cada país va a afrontar sin excepción. El partido ultrareligioso Frepap (Frente Popular Agrícola del Perú) que se consolidó como segunda fuerza en las elecciones legislativas de enero, el autoritarismo de Jeanine Añez en Bolivia y los instigadores a romper la cuarentena en Argentina son algunos ejemplos de los que pueden salir ganando en medio de ese río revuelto que traerá dramas de enromes magnitudes que los estados deberán abordar con necesidad y urgencia. 

 

 

 

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