La vuelta del casete

Con la pandemia, resurgió en los países más desarrollados del mundo y es el último grito de la moda vintage para escuchar música en formato no digital.

24 de Noviembre de 2021 19:11

Si pensabas comprar vinilos y pedirle el tocadiscos a tu abuelo para ser el más copado de todos olvídate, el vinilo ya volvió a ser prácticamente un formato estándar. Las reediciones de clásicos o el último lanzamiento de tu banda favorita ya tiene su edición en vinilo y los podes comprar hasta en un supermercado.

Ahora si lo que buscás es estar al día en la moda melómana anda buscando un buen reproductor de cintas, porque el casete tras la pandemia resurgió en los países más desarrollados del mundo y es el último grito de la moda vintage para escuchar música en formato no digital.

Aunque posteriormente fue destronado- primero por el Compact Disc y luego por los archivos digitales (mp3 y mp4)- el casete conserva un lugar especial en la historia de la tecnología sonora.

Si tenes menos de 30 seguramente no tengas idea de lo que estamos hablando y antes que nada te aclaro, la calidad de sonido de los casetes era espantosa. Pero era lo que había para llevar tu música a todos lados.

El casete o cassette compacto es un estuche de plástico que contiene un carrete de 3,81 mm de cinta magnética entre dos rieles. La cinta corre a una velocidad de 4,76 centímetros por segundo y puede ser re-grabada muchas veces.

Todo esto hoy resulta innecesario e incomodo pero en su momento, los casetes revolucionaron los hábitos de escuchar música, hasta entonces limitados a los discos de vinilo que eran mucho menos manejables. De repente, gracias a las radios de los autos y al legendario reproductor de música de Sony, el Walkman, fue posible transportar y disfrutar de la música individualmente fuera de casa.

Tendencia y pandemia

Si bien el fenómeno está tardando en explotar en Argentina, se trata de una tendencia muy fuerte en los mercados principales de la música, como Estados Unidos y Gran Bretaña, donde muchos solistas y bandas de pop y rock editan sus álbumes tanto en vinilo y disco compacto como en casete.

Según cifras de la British Phonographic Industry (la asociación interprofesional de la industria discográfica británica), el año pasado se vendieron 156 542 casetes en el Reino Unido, un récord desde 2003. Iconos del pop como Lady Gaga, Selena Gomes o Dua Lipa han comenzado a lanzar sus últimos temas en este formato y se están vendiendo a gran escala.

Este año se cumplió un récord desde 2003 en la venta de casetes en las principales ciudades dónde la música es un emblema.

También gracias a series con onda retro,como “Stranger Things” o las pelis de Marvel “Guardianes de la Galaxia” las cintas se pusieron de moda como un tesoro nostálgico en el siglo 21.

En nuestro país existe un vibrante escenario de ediciones independientes en casete donde el formato es empujado por ese tipo de sellos en el marco de un movimiento que cuenta con blogs, “influencers” y festivales.

Uno de esos sellos es Laptra, que tiene su base en La Plata y edita, entre otros, los álbumes de la banda Él Mató a un Policía Motorizado, también en casete.

También hay una razón económica para el resurgimiento de la cinta. A medida que aumentan los debates sobre la necesidad de servicios de streaming para remunerar a los artistas, los músicos independientes llevan algún tiempo utilizando la venta de material físico como fuente de ingresos.

Casetes en 2021

El renovado interés actual en el casete se ve como un movimiento cultural que regresa a un medio icónico y patrimonial que las personas pueden tocar, manejar y apreciar juntas, a diferencia de un archivo digital. Aunque menos emblemáticos que los vinilos, los casetes también representan momentos de la historia cultural queridos por los amantes de la música.

Quienes salen hoy a comprar casetes lo hacen porque quieren revivir experiencias del pasado, buscan ediciones muy raras que valen pequeñas fortunas o se sumaron a la tendencia moderna, como lo hicieron los más jóvenes que nunca habían visto un vinilo y ahora son fans del longplay.

En el medio quedan los coleccionistas; algunos de los cuales se gastan unos cuantos dólares en ediciones difíciles de conseguir.

En Argentina también se consiguen estas rarezas a precios preciosos. En el más popular sitio de ventas online del país aparece, por ejemplo, una reedición en casete de los ‘80 del primer álbum solista de Luis Alberto Spinetta, “Spinettalandia y sus amigos” (en su versión conocida como “La búsqueda de la estrella”), por nada menos que 15.600 pesos.

También hay un “Alma de Diamante” de Spinetta Jade por algo más de 8.800 pesos, y hay alguien que ofrece un “Bocanada”, de Gustavo Cerati, también en por ¡50.000 pesos!

A buscar viejas cajas olvidadas, consultale a tus viejos, tíos o abuelos. Tal vez tengas una pequeña fortuna en casetes, podes sumarte a esta movida o ganarte unos pesos ayudando a quien este armando su colección.

Entiendo la nostalgia, pero no la comparto. Podemos debatir horas y horas sobre la calidad de sonido análogo y digital, no del casete porque siempre fue malo, pero siempre dependerá del gusto, acceso a equipos de sonido de calidad y también a la calidad auditiva de quien escuche.

Todo esto esta buenísimo si tenes tiempo y ganas. Hoy tenemos servicios de streaming accesibles que tienen prácticamente todo lo que queremos escuchar. Detalles de calidad, formas de escucha y soportes. Entran en juego otro tipo de variables que exceden a lo esencial, escuchar música, una de las cosas más lindas que tiene la vida, disfrútala como quieras

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