Codex Gigas o la Biblia del diablo

Hablamos de un libro que se escribió en el siglo XIII. El monje que lo redactó, dice la leyenda, lo hizo en una sola noche. En él se buscaba contener todos los saberes del mundo. ¿Cuál fue el lugar del diablo en la historia de este libro con tapas de madera?

16 de Mayo de 2021 10:43

Según cuenta la leyenda, luego de un grave crimen, un monje Benedictino fue sentenciado a morir por emparedamiento (forma de encarcelar a una persona, normalmente de manera perpetua, que consiste en encerrar al condenado en un espacio completamente cerrado, sin ninguna salida). Este, para salvarse de la pena, propuso darle forma a una obra monumental que honraría a su orden y a Dios. En tan solo una noche, el monje daría forma a un códice que contendría la Biblia y todo el conocimiento del mundo. Todos los saberes de las Sagradas Escrituras junto a los más oscuros.

Todo el monasterio aceptó la propuesta  y el monje comenzó la tarea, pero al ver que esta era sobrehumana comenzó a rezar. Pero no a Dios, sino al mismísimo Satanás invocando su ayuda.

Cuentan que este escuchó al monje y le propició su ayuda con la condición de entregar su alma y que, en la totalidad de una de las páginas del códice, apareciera su imagen. El monje aceptó, presentó la obra al resto y se salvó.

Así comienza la historia del Codex Gigas (Libro grande, en latín)

Se dice que se escribió en Bohemia, actual República Checa. El nombre de su autor aparece en la necrológica que se encuentra en el interior del libro: Hermanus monachus inclusus. Esto lo vincula con la leyenda aun más, aunque en realidad a todos los monjes, en la Edad Media, los recluían o los aislaban por penitencia. Es decir que el tal Herman (Germán) puede que no sea el autor del códice.

El Codex Gigas data de principios del siglo XIII y está escrito en un perfecto latín.  Fue considerado en su época la octava maravilla del mundo debido a su impresionante tamaño (92 x 50,5 x 22 cm) con un grosor de 624 páginas y un peso de 75 kilogramos. A la redacción con tintas rojas, azules, verdes, amarillas y oro hay que agregar miniaturas perfectas y grabados en muchas de sus páginas. Ilustraciones que alcanzan la totalidad de la página y la combinación del latín con el arameo antiguo.

El libro contiene una Biblia completa, dos obras del historiador Flavio Josefo (Las antigüedades y La guerra de los Judíos), más las Etimologías de Isidoro de Sevilla, una compilación enciclopédica sobre ciencias naturas, teología, historia, literatura y arte y la Crónica de la Bohemia, del historiador y religioso Checo Cosmas de Praga. También contiene textos médicos de origen griego o bizantino, alfabetos, calendarios, un trabajo sobre la penitencia y el abecedario más antiguos de los esclavos de esa época. Salvo las excepciones, el resto está todo escrito en latín con una letra de entre 3 y 2,5 milímetros de alto, destacando aún más el tamaño del libro.

Más allá de la leyenda, la gran imagen de Satanás a toda página es una gran incógnita. En realidad son muchos los interrogantes que deja el Codex Gigas, o Biblia del Diablo o Código de Satanás, como también se lo conoce.

Podlazice es el nombre del monasterio que figura en su interior. Se trataba de un lugar en Bohemia, hoy la República Checa, muy humilde para la creación de semejante obra. El monasterio fue destruido en las guerras religiosas europeas durante el siglo XV. Fue vendido entonces al monasterio de Sedlec, cerca de Praga, el cual sería luego azotado por la peste. Es así que comienza, a la par de su recorrido por Europa, la maldición del Codex Gigas para quienes lo poseyeran.

Fue así que sobrevivió a guerras, robos, plagas e incendios sin sus respectivos propietarios, hasta que, finalizando la Guerra de los treinta años, el Codex fue robado de Praga y llevado a Suecia como botín de guerra.

Recién en el 2007, luego de más de 350 años, el Codex fue devuelto a Praga en calidad de préstamo, previo pago de una garantía por 10,8 millones de euros. Permaneció allí hasta el 2008.

En ese año, la National Geographic realizó un estudio historiográfico en torno al libro. Dicen que, más allá de la prolijidad con la que está escrito, a una sola persona le hubiese llevado cerca de 30 años redactarlo e ilustrarlo (generando, dado el formato, una gran artritis en las manos del autor que se reflejaría en la obra).

Pero, por otro lado, luego de investigaciones realizadas con las nuevas tecnologías, muchos aceptan la autoría de una sola persona.

El códice tiene 310 hojas de pergamino (aproximadamente 620 paginas) que están hechas de vitela, es decir, de piel procesada de animales. Solo faltan algunas pocas, probablemente arrancadas porque se creía que contenían mensajes satánicos, pero en realidad se ignora qué contenido tendrían.

Este podría ser el último de este tipo de manuscritos para ser leídos desde un atril por su tamaño, ya que por la misma época comenzaban a aparecer las Biblias y los textos más pequeños.

De un valor incalculable, hoy conserva el mismo, o incluso mayor,  poder de fascinación que en aquel momento. Ha sido codiciado por muchos y muchos, también, fueron los intentos de robo que sufrió.

La seducción por el mensaje “oculto” del texto o las auténticas palabras del diablo que podrían aparecer entre líneas en él, ha generado obsesión. La ilustración gigante del demonio en su página 290, más allá de la leyenda, forjó que muchos dedicaran su vida a la búsqueda de un sentido para ella y, por ende, a su estudio. En ella se representa un ser horrendo, mitad ser humano, mitad bestia, con garras, pezuñas hendidas y una lengua en forma de serpiente roja enorme.

El libro genera fascinación y los pedidos para su investigación han sido muchos. Por eso la Biblioteca Nacional de Estocolmo ha decidido digitalizar el material para que pueda ser consultado por la web.

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