La pequeña editorial

Entre los campesinos de Aragón, de Augustin Souchy, es el texto inaugural de los nuevos tiempos  de La pequeña editorial. Libros artesanales que van más allá del libro objeto. Una idea de expresión sobre textos que intentan ponerte a pensar.

30 de Mayo de 2021 08:17

Un libro artesanal va más allá del propio libro. Un libro artesanal siempre es amistoso al tacto, a la vista. Amistoso, también, a la posibilidad de resguardarse ante el tránsito que le deviene. Un libro artesanal busca una permanencia y un contexto acorde a textos indelebles.

Cada libro demanda y propone su forma, su expresión material. Además, cada uno de ellos es una apuesta siempre. Todo lo que pueda generar en un lector, no será lo mismo que pueda despertar en otro, y en otro y en otro…

La pequeña editorial nació con esa intención (hoy ya un propósito alcanzado). El editor Santiago Studdert  aclara, “Lo artesanal no se queda solo en la confección, con la organización del texto, en la forma libro. Tiene que ver también con la forma en que queremos que el libro llegue a manos del lector, tiene que ver con la forma en que nos gusta relacionarnos con el texto, con el autor o autora del mismo”.

Con tiradas máximas de cincuenta ejemplares, el trabajo que se lleva adelante en cada uno de ellos es arduo e íntimo. Primero se trabaja sobre la impresión, luego sobre la encuadernación propiamente dicha, es decir, la costura de los cuadernillos. Luego se pasa a la tapa o portada. La imagen que allí se coloca en un bajo relieve, conlleva una técnica aparte.

Pero eso no es todo. Detrás de cada tramo artesanal de cada libro hay una idea particular. Un espíritu que acompaña la edición. “También hay algo que me gusta mucho del libro artesanal y que toma un poco de distancia, no en contra ‘de’ el libro industrial, sino ‘a’ favor de otra cosa. El libro artesanal está exhibiendo permanentemente su confección inmediata y su confección manual, está mostrando que hay un trabajo determinado, y a veces, como tendemos en general a pasar por alto los procesos productivos, acá se busca que se convoque a ver que detrás hay un laburo hecho ahí. Que no quiere decir que en otros casos no esté, como en los libros industriales, sino que está exhibido de otra forma” asegura el editor.

-¿Cuál es el perfil de la editorial?

- El perfil de La pequeña editorial está en pensar qué libros nos conmueven, nos conmocionan, qué libros nos van a poner a pensar. Por eso su logo es una pequeña cuchara de madera, porque tiene que ver con lo domestico, con el compartir, convidar. Por eso vamos por esos libros, no por los libros, sino por “esos” que nos atrapan por esa tipografía, por su tapa, porque si uno ingresa por ahí, de esa manera, lo que tenga el libro para decir tiene otro sabor.

La pequeña editorial retoma su camino con el texto de Agustín Souchy, Entre los campesinos de Aragón, un texto clásico del registro anarquista.

Agustín Souchy se encuentra en París en el año 1936 y se va a España, a Barcelona exactamente, diez días antes del golpe de Estado de Francisco Franco. “Él está, como un susurro, detrás de todas las negociaciones que se hicieron para detener el golpe, donde estaban los anarquistas peleando mano a mano contra el ejército. Y él, como era pacifista, no participa de la gesta militar. Pero Mariano Vázquez, que era el secretario general de la CNT, le dice ‘Tu palabra va a ser tu arma’. Y el tipo es el que anuncia la victoria en la radio, para el mundo, en varios idiomas, y se convierte en el encargado de las relaciones internacionales de la CNT-FAI. Recibe a los internacionalistas, a los célebres, por ejemplo, a Emma Goldman la acompaña hasta el frente de Aragón” contextualiza Santiago Studdert.

Para ese momento, en todo Aragón, los patrones y propietarios ya se habían marchado dejando sus tierras  abandonando todo. Souchy ve y registra cómo los trabajadores colectivizan la tierra, la trabajan en conjunto. Además colectivizan el consumo, como recomienda el comunismo libertario (la edición de Entre los campesinos de Aragón viene acompañada por El comunismo libertario de Isaac Puente Amestoy, uno de sus teóricos más celebres).

Souchy recorre varios de esos pueblos y cuenta cómo viven. El autor mismo dice que es una novela utópica. En realidad, un panfleto con algo de crónica, también, porque él fue periodista. Registra, por ejemplo, cómo se organizan para trabajar (van diez y, si uno no puede, va otro), qué comen (tiene vales, no dinero), recorre las proveedurías y observa que piden lo que necesitan y dan lo que pueden. También hacen trueque con los pueblos de más allá y de más acá.

-¿Cómo es la lectura de Entre los campesinos de Aragón?

- El texto tiene un efecto muy raro. Arranca con una introducción, cuenta un poco teóricamente (pensemos en su momento un auditórium casi analfabeto en su totalidad), pero el autor va repitiendo, en un procedimiento casi literario, involuntario. Hay muchas irregularidades en lo que cuenta, pero se va desplazando de un lado hacia el otro, dependiendo del pueblo desde el que habla.   Por ejemplo, en uno cuenta que la iglesia no fue demolida, se utilizaba como mercado; en el pueblo de más allá, la iglesia no fue demolida, se utilizaba como café. Toma dos o tres mojones y los va ubicando donde tendrían que ir. Entonces, todo el tiempo a uno le parece que está leyendo lo mismo, pero no.

Entre los campesino de Aragón es un texto que revela y propone. Que muestra ejemplo y que señala que a cada uno según su necesidad y de cada uno según sus posibilidades.

Texto inaugural de los nuevos tiempos de La pequeña editorial. Porque un texto artesanal no es el mismo para todos y se convida de otra forma, también. Con ese espíritu y por esa forma de mirar el mundo es que ellos aseguran que “Un libro artesanal nunca será obligatorio, ni demasiado”.

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