Largas esperas por una mesa y garantías de comida abundante: los 41 años de Mambru

El local se inauguró en La Perla el 1 de enero de 1981, cuando prácticamente no se conocía el concepto de "hamburguesería" en Mar del Plata. Desde entonces, su estética nunca cambió. Y la calidad de sus platos tampoco. 

El incendio de la noche de este viernes vuelve incierto el futuro inmediato para un emblema de la gastronomía.

15 de Enero de 2022 00:34

Por Redacción 0223

PARA 0223

Todo incendio duele, pero el de Mambru duele más. No es un local gastronómico cualquiera para Mar del Plata; desde sus comienzos supo marcar una diferencia con un menú repleto de opciones abundantes de pizzas y hamburguesas.

A pesar de no estar situado dentro de los corredores gastronómicos más visitados por marplatenses y turistas, el comercio de Libertad al 3300 es una cita impostergable para cualquiera.

Muchos lo conocen y disfrutan por sus grandes hamburguesas con huevos y quesos acompañadas por batatas o papas fritas, otros por sus variadas pizzas y también están los que disfrutan los tacos a la mexicana. En cualquier caso, hay garantías de recibir un plato rico y abundante.

Al principio, el local se hizo popular gracias al "boca en boca" y poco a poco creció su fama en redes sociales. Incluso, quienes nunca fueron generalmente suelen reconocer que alguna vez, por lo menos, escucharon la sugerencia de su nombre.

Mambru nació el 1 de enero de 1981 de la mano de Jorge Ball-Latinas, a quien se le puede dar el mérito de "precursor" en el rubro: es que cuando abrió sus puertas, prácticamente no existía el concepto de hamburguesería en Mar del Plata.

Desde entonces, la estética del comercio casi que no sufrió cambios. De hecho, una de las características que lo distingue es su apuesta por conservar las raíces sobre las que se erigió.

La casona color bordó, al menos para la demanda que suele tener, parece chica para un local de la popularidad de Mambru. Cualquiera que lo frecuenta, sabe de la paciencia que hay que tener para conseguir una mesa, sin importar si es sábado o domingo o un día normal de la semana.

Las instalaciones internas, con juegos de madera, mantienen una luz tenue que recrean cierto halo de intimidad entre los grupos de comensales pero también se ofrece un jardín externo y existe la posibilidad de disfrutar de una cena al aire libre con algunas mesas apostadas sobre la vereda.

Ni la pandemia pudo poner en duda la supervivencia de este clásico. En las redes, el local apostó por los envíos en delivery para mantener a la clientela cerca de sus platos a pesar de los distanciamientos y restricciones que imponían los meses más álgidos del Covid-19.

Con el incendio que sorprendió en esta noche al emblema de la gastronomía, su futuro inmediato se vuelve incierto. Habrá que esperar al relevamiento de los daños y los peritajes para saber cuándo Mambru se podrá poner de pie otra vez.

 

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