Intensa agenda porteña de Montenegro con doble señal hacia el gobierno nacional
En medio de las especulaciones, mantuvo un encuentro en Casa Rosada con Santiago Caputo. Antes estuvo en la reunión del Pro, donde bloqueó una declaración impulsada por Macri en contra de la designación por decreto de los jueces de la Corte.
Por Redacción 0223
PARA 0223
Todo son señales de acercamiento al gobierno de Javier Milei de parte de Guillermo Montenegro, en un marco donde los principales medios nacionales insisten en un eventual arribo del intendente al gabinete. Y este miércoles el jefe comunal tuvo una intensa actividad política en Buenos Aires, con una doble señal que no pasó desapercibida y que alimenta las especulaciones.
¿La más resonante? La reunión que en horas de la tarde tuvo en Casa Rosada con uno de los vértices del denominado “triángulo de hierro”, Santiago Caputo. Fuentes del Municipio aseguran que se trató de un encuentro de gestión, donde incluso el asesor estrella de Milei se mostró interesado en la política en contra de los trapitos que viene llevando adelante el gobierno municipal, con la intención de replicarla en Caba, donde el propio jefe de Gobierno, Jorge Macri, viene teniendo una escalada discursiva en contra de los cuidacoches.
Más allá de la versión oficial, nadie desconoce que en rigor Caputo lleva adelante los asuntos políticos del gobierno y no aspectos de gestión. En ese marco, 0223 supo que Montenegro no mantuvo encuentros con otros funcionarios ni con el propio Milei, algo que tampoco está asentado en el Registro Único de Audiencias de Gestión de Intereses que lleva adelante la Secretaría de Asuntos Políticos, donde sí constan reuniones del pasado por temas exclusivos de gestión que tuvo Montenegro por su condición de intendente.
También significativa fue la postura del mandatario marplatense en la reunión de la Mesa Ejecutiva del Pro, donde el principal debate fue la reciente designación por decreto de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla como jueces de la Corte Suprema. Macri propuso la publicación de un comunicado cuestionando la decisión e incluso el nombre propio de Lijo, señalado por diferentes referentes amarillos como parte de los entramados pocos claros de la justicia federal porteña.
Sin embargo, la propuesta fue resistida por otro sector del Pro, encabezado por el propio Montenegro y el diputado Diego Santilli, más gobernadores como Ignacio Torres (Chubut) y Rogelio Frigerio (Entre Ríos), quienes bloquearon la posibilidad. De este modo, no hubo una postura pública del partido, como sí lo hubo con el caso $Libra, donde manifestó su “preocupación” y pidió una investigación, postura contraria a la del intendente, que hora después del gate había asegurado que "nada de lo acontecido constituye un delito".
Sin el respaldo partidario y luego de retirarse de la reunión con cara de pocos amigos, Macri salió por la noche con una postura individual vía X: “la experiencia empírica me indica que la designación de jueces a través de un mecanismo como el utilizado por el gobierno no es correcta”, acaso en una autocrítica cuando él mismo promovió vía este mecanismo el nombramiento de Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz.
“Ratifico mi posición de que los jueces que ocupen los cargos más altos del Poder Judicial no pueden ser objeto de tanto rechazo. La confianza en la justicia y en las instituciones es una condición indispensable para la estabilidad de la democracia y la prosperidad del país. Mi posición es la mayoritaria dentro del PRO, como quedó plasmada en el informe producido por la Fundación Pensar”, concluyó el expresidente.
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