En medio de la polémica, las carpas cumplen 110 años en la ciudad: cómo eran las primeras
No son nuevas: las imágenes muestran cómo cambiaron las estructuras con el paso de los años. ¿Tradición inamovible o tiempo de adaptarlas?
Durante los últimos veranos en Mar del Plata y toda la Costa Atlántica se instaló el debate sobre la ocupación de las carpas en las playas, y esta temporada no fue la excepción. El crecimiento desmedido del mar y los destrozos provocados en balnearios, se sumaron a una sudestada que dejó sin espacio público a muchos sectores. Allí, las estructuras quedaron en mayor evidencia.
Sin embargo, las carpas no son algo nuevo en Mar del Plata sino que, de hecho, se transformaron en un símbolo muy característico de la fisonomía de la ciudad durante la temporada estival.
"Esto pasa sólo acá, no se ven carpas en Europa", se suele escuchar en los debates de sobremesa y asados cuando sobrevuela el tema, ignorando que los primeros ejemplares fueron inspirados, justamente, en la ciudad francesa de Biarritz que junto con Bristol (Inglaterra) fue pionera.
Como reflejan las publicaciones de la época (principios de 1900), las familias aristocráticas que venían a veranear a Mar del Plata la equiparaban con su hermana del viejo continente. "Es la Biarritz argentina", decían, mientras llenaban de estructuras, adornos y edificaciones que la imitaban.
En 1886 se instaló la primera carpa en Mar del Plata, en lo que sería la Playa Popular. Muy diferente a lo que es hoy, se trataba de una especie de toldo con un techo horizontal y liso, que formaba un cubículo de enorme tamaño donde muchas familias pasaban el día. Había mesas, espacio para almuerzos y pasillos para los meseros.
Con los años, las estructuras se fueron adaptando y volviendo más privadas, para que las familias tradicionales de la Argentina pasaran sus días en tranquilidad. Fueron las carpas las que permitieron que estos renombrados apellidos pudieran asentarse durante las temporadas en la ciudad, ya que conseguían sombra, lugar fresco y comodidades en las playas donde disfrutarían por meses.
Muchas se ubicaban en la zona céntrica, mientras que otras optaban por barrios más alejados como Barranca Los Lobos, donde Silvina Ocampo y Adolfo Bioy Casares solían ir junto a su hija Martita. "Hay fotos en las que se la ve a Silvina sentada con su traje de baño y sus anteojos blancos. Ellos tenían carpa en Lobo de Mar, más allá del faro", cuenta la escritora Mariana Enriquez en "La hermana menor: Un retrato de Silvina Ocampo".
Pasó el tiempo y cada temporada, los dueños de los balnearios o las más recientes concesiones fueron cambiando el formato de esas estructuras para volverlas más dinámicas y adaptables. En el medio, aparecieron medios domos y carpas casi circulares, que duraron muy poco tiempo. Pero las variaciones en las playas, las escolleras y la falta de espacio público con un turismo cada vez más amplio, generaron un debate muy grande sobre el lugar que ocupan hoy.
Cómo pasar de un símbolo característico de Mar del Plata que se asocia directamente con el verano y la fundación de las primeras playas, a nuevos paradigmas de ocio, comodidad y disfrute aggiornados a las nuevas necesidades y derecho sobre el espacio público es el debate que aún no está saldado.
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