De estar al borde del cierre a convertirse en un emblema local: la historia de La Feliz, la cerveza que conquistó Mar del Plata
De estar al borde del cierre a convertirse en la cerveza más elegida de Mar del Plata: La Feliz es la historia de una apuesta extrema que terminó transformándose en identidad, trabajo local y un fenómeno que ya proyecta a la ciudad al resto del país.
Por Redacción 0223
PARA 0223
Durante el 2025 de forma casi silenciosa apareció una nueva protagonista que se metió en la mesa de todos los marplatenses: Cerveza La Feliz. No es una moda pasajera ni un golpe de suerte. Es el resultado de una historia que, hace apenas un año, estuvo a punto de no existir.
En enero de 2025, la fábrica estaba en silencio y las cuentas no cerraban. La posibilidad de bajar la persiana era real. “Fue el momento más duro, me tuve que ir lejos para poder procesar lo que nos pasaba”, recuerda Maximiliano Pazos, maestro cervecero de BrewHouse Mar del Plata, la casa cervecera detrás de La Feliz.
“Un amigo me dijo: Max en 10 años no aprendiste nada de cerveza… la cerveza es refrescante, fin”. "Teníamos que decidir si seguíamos o si terminábamos una etapa. Luego de varias reuniones decidimos apostar a seguir, aun sabiendo que era todo o nada”, rememora.
Ese “todo o nada” terminó siendo un punto de inflexión. Hoy, a menos de un año de aquel abismo, la cervecería opera al 100% de su capacidad productiva, emplea de manera directa a 30 personas y su cerveza insignia se convirtió en una de las más tomadas de Mar del Plata.
Una cerveza que se volvió ciudad
La Feliz nació con una idea simple y ambiciosa a la vez: hacer una cerveza liviana, honesta, fácil de tomar, que represente el espíritu marplatense. No tardó en suceder lo impensado: en 2025 logró posicionarse en 1.400 puntos de venta, desde almacenes de barrio hasta supermercados, kioscos y bares.
“La gente la eligió porque la siente propia”, explica Pazos. “No es solo una cerveza; es identidad”.
El crecimiento fue tan rápido que hoy presenta su cara más paradójica: la cervecería no da abasto. La demanda obligó a priorizar los formatos de mayor rotación, dejando momentáneamente fuera de línea los envases chicos y postergando el lanzamiento que ya estaba listo.
No es solo una cerveza; es identidad
El lanzamiento que tuvo que esperar
Entre las decisiones más difíciles estuvo suspender el lanzamiento de La Feliz Lúpula, una nueva versión con mayor presencia aromática y gustativa de lúpulo. “La receta estaba afinada, el diseño listo, pero no podíamos prometer algo que no íbamos a poder abastecer”, cuenta el maestro cervecero. “Hoy el desafío no es vender más, sino producir sin perder calidad”.
Competencia desleal y presión del mercado
El éxito, sin embargo, no pasó desapercibido. La Feliz se encontró rápidamente en el radar de las grandes cervecerías industriales, que reaccionaron con campañas agresivas de competencia desleal: bonificaciones extraordinarias y mercadería gratuita a cambio de una condición explícita para los comercios —no comprar ni vender La Feliz.
“Es una presión que existe y estamos por denunciar formalmente al organismo de control, con un sinfín de pruebas y testigos”, afirma Pazos. “A muchos comerciantes les ofrecieron beneficios si sacaban nuestra cerveza de la góndola. Aun así, La Feliz siguió creciendo. Eso habla de la relación que se construyó con los puntos de venta y con el consumidor”.
Del borde del cierre al orgullo colectivo
La historia de La Feliz no es solo la de una marca exitosa, sino la de una industria local que resistió, apostó y ganó. Donde hubo riesgo de cierre, hoy hay trabajo. Donde hubo incertidumbre, hoy hay producción plena. Y donde hubo una idea, hoy hay un símbolo.
“Cuando veo a alguien tomando La Feliz, me emociono, no sé cómo explicarlo, ser parte de la identidad de mi ciudad como cervecero era un sueño, hoy siento que valió la pena”, dice Pazos. “No porque sea nuestra cerveza, sino porque es la cerveza de la ciudad, lograr algo así es un montón”.
En Mar del Plata, La Feliz ya no es solo una etiqueta. Es un relato compartido: el de una cerveza que nació contra todo pronóstico y terminó convirtiéndose en emblema.
Un acuerdo que marca un antes y un despues, La Feliz a todo el país
El punto de quiebre definitivo llegó en diciembre de 2025, cuando BrewHouse Mar del Plata firmó un contrato estratégico para producir La Feliz en una de las cervecerías independientes más grandes de la Argentina. El acuerdo no solo garantiza volumen y continuidad, sino que proyecta a la marca a una escala inédita para una cerveza nacida en la costa atlántica.
El plan es ambicioso: alcanzar una producción de 5 millones de litros mensuales hacia 2028, sin resignar identidad ni calidad. “No se trata solo de crecer, sino de crecer bien, en nuestra fábrica vamos a producir para Mar del Plata y en la planta del tercero vamos a elaborar La Feliz para el resto del país”, explica Pazos. “Elegimos un socio productivo que entiende el ADN de La Feliz y respeta su perfil. La cerveza va a seguir siendo la misma, pero con una capacidad acorde a la demanda real que tiene hoy y a la que viene”.
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