El Caribe patagónico: la joya oculta de aguas cálidas y acantilados gigantes
La localidad está ubicada en Río Negro y se volvió el nuevo fenómeno viral.
Por Redacción 0223
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Bahía Creek, una pequeña localidad costera en la provincia de Río Negro, se consolidó como el nuevo fenómeno viral tras ser destacada por sus paisajes vírgenes. Esta joya escondida del litoral patagónico cuenta con apenas nueve habitantes estables y se caracteriza por playas de una extensión inmensa bordeadas por imponentes acantilados. La visibilidad alcanzada en redes sociales despertó el interés de turistas que buscan destinos alternativos y alejados de las aglomeraciones tradicionales.
A diferencia de la costa bonaerense, las aguas de este balneario son notablemente más cálidas, convirtiéndose en una de las zonas menos frías del país para bañarse. Sin embargo, la geografía del lugar exige precauciones específicas a los visitantes, especialmente respecto al movimiento del mar frente a las paredes de roca. Según advierten las autoridades locales, "es crucial estudiar los horarios de las mareas y consultar el pronóstico", debido a que los fuertes vientos pueden llevar el agua hasta la base del acantilado.
Una localidad sin servicios básicos ni señal de teléfono
La infraestructura de la zona se define por su rusticidad y la ausencia de servicios básicos convencionales, como el suministro de agua potable o estaciones de combustible. No existe señal de telefonía móvil, aunque la localidad dispone de un punto de WiFi libre, y la electricidad suele generarse mediante sistemas de paneles solares o grupos electrógenos. Los viajeros deben abastecerse completamente en Viedma antes de emprender el viaje, ya que el destino prioriza la preservación de su ecosistema natural.
El acceso al paraíso rionegrino requiere transitar cerca de 135 kilómetros desde la capital provincial, combinando tramos de asfalto con rutas de ripio y arena. Además de sus vistas paradisíacas, el balneario ofrece durante el invierno y la primavera el avistaje de fauna propia de la región, como ballenas y toninas overas. Aquellos que se aventuran a llegar hasta allí coinciden en que la recompensa es una experiencia de paz absoluta, bajo cielos estrellados que resultan memorables.
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