El año que Mar del Plata fue la ciudad del capo narco más peligroso del mundo
Llegó a la Argentina en diciembre de 1996 y vivió un año en la ciudad junto a una de sus familias. Falleció un año más tarde durante una operación de cambio de rostro.
La historia de la caída de El Mencho, durante un operativo militar en el estado de Jalisco, hace que los medios del mundo recuerden a los grandes lideres de cárteles mexicanos. Entre los nombres que integran el listado, hay uno que está particularmente ligado a Mar del Plata: Amado Carrillo Fuentes, popularmente conocido como "El señor de los cielos".
Carrillo llegó a Mar del Plata en 1997, eligió para vivir junto a una de sus familias la estancia "Rincón Grande", ubicada al pie de la Sierra de los Difuntos. Fue el primer gran caso de narcolavado del país. 0223 reconstruyó los días del jefe narco en la ciudad.
Amado Carrillo Fuentes llegó a la Argentina con un pasaporte que lo identificaba como Francisco Mora Guerrero en diciembre de 1996 y se presentaba como un empresario interesado en ampliar su red de negocios en América Latina. En su viaje lo acompañaron Sonia Barragán, a quien conocieron en la ciudad como Laura, una de sus esposas -Carrillo Fuentes era bígamo y tenía una segunda familia en Cuba- y sus ocho hijos.
Carrillo tenía entonces 42 años, era amante del whisky y la ropa de alta costura, hay quienes lo recuerdan en la zona de la Sierra de los Padres como una persona amable y nadie en aquel entonces sospechaba que ese hombre de casi dos metros de estatura y ojos verdes era, en realidad, el famoso “Señor de los Cielos”, el líder del Cartel de Juárez que había sido declarado por la DEA y el FBI como el narcotraficante más poderoso de América Latina tras la muerte de Pablo Escobar.
Las perlas de Rincón Grande
Rincón Grande es una de las seis estancias que rodea a la Sierra de los Difuntos. El establecimiento que contaba con una superficie total de 100 hectáreas perteneció hasta principios de 1997 a Ricardo Bordeu que vio como un buen negocio venderle la propiedad por cinco millones de pesos/dólar a Alberto Ángel Salvia, un prestanombre y testaferro de la empresa Petrolera Mar del Plata S.A, que contaba con “inversionistas mexicanos” a la que una vez comenzada la transacción se transferiría la propiedad. Dos años mas tarde se conocería que la compra de la propiedad fue parte del primer caso de narcolavado en Argentina.
Para adaptar Rincón grande a las necesidades de la familia, Carrillo desembolsó una suma cercana a los 50.000 pesos/dólar, sumados a los 400.000 pesos/dólar que se destinaron a los gastos del estudio de Arquitectos Andell, encargado del rediseño.
De acuerdo al detalle de la causa a la que tuvo acceso 0223, los testaferros de la compañía con accionistas mexicanos que compraron el inmueble con sus mandantes tenían el objetivo de, en caso que las cosas se dificulten, quedarse con la finca. El detalle de los gastos de la puesta en valor ascendió a: $72.500 en amoblamiento, $45.000 en electrificación y 29.000 en concepto de compra de carruaje y animales. Además se adquirieron 800 cabezas de ganado por una suma de $280.000, pintar toda la propiedad requirió otros 20.000; también hubo “gastos varios” por $24.500 y consideraron necesaria la adquisición de una camioneta marca Toyota valuada en $34.500. Por último, Petrolera Mar del Plata S.A transfirió la suma de $650.000 al personal encargado del cuidado de la propiedad en caso que haya algún imprevisto.
Carrillo y su esposa supervisaban de cerca las obras de remodelación y, de acuerdo a los testimonios de quienes trabajaban en el lugar y declararon como testigos en la causa por narcolavado, la idea de la familia era instalarse en Mar del Plata. Una vez que la refacción estuvo terminada, y prolijamente decorada con un cristo crucificado de tamaño natural en la capilla de la estancia y un león embalsamado como atractivo de caza, el grupo familiar completo se mudó a la estancia e inscribió a los menores en una escuela local de la que no trascendió el nombre.
Una vez instalados en Rincón Grande, los "Mora Guerrero" autorizaron al antiguo dueño del establecimiento a realizar un remate de toros, un evento anual tradicional de la zona que, debido a la venta de la propiedad ese año había quedado sin lugar físico. “Como buen vecino”, declararon los testigos, Mora Guerrero cedió los corrales y puso a disposición las instalaciones de la vivienda para el desarrollo del evento.
Todo parecía funcionar de acuerdo a los planes de la familia inmigrante. Mora Guerrero había comenzado a visitar campos de la zona en los que pensaba instalar una planta procesadora de papas y otra de jugos frutales, pero recibieron una llamada de México y la familia completa volvió a su tierra natal.
Desde entonces y por un año, hasta que Sonia retornó al campo, nadie tuvo noticias de los Mora Guerrero. Al regreso de Sonia, el mundo sabía que Mora Guerrero en realidad no era otro que Amado Carrillo Fuentes, "el señor de los cielos" que había fallecido en una clínica mexicana a causa del "síndrome de narcotización" tras someterse a una múltiple intervención quirúrgica que combinó una rinoplastía con lifting en rostro y párpados, elevación de mentón, rotura axial de barbilla y liposucción y sufrir un colapso por la mezcla de los antidepresivos que tomaba regularmente y los medicamentos necesarios para afrontar la intervención.
Con la muerte de Carrillo Fuentes y la llegada de la Interpol al lugar, "Rincón Grande" cobró notoriedad pública. Además, por entonces comenzó un gran conflicto judicial por parte de la familia, los testaferros y prestanombristas con el fin de determinar quien se quedaría con la propiedad.
Todos los emprendimientos del señor de los cielos en Mar del Plata
En total, Carrillo destinó 10 millones de pesos/dólar en inversiones en Mar del Plata. Sus intereses fueron más allá de la estancia “Rincón grande” que sin lugar a dudas era su inversión más valorada. También consideró que tanto él como su familia necesitan una propiedad dentro de Mar del Plata para facilitar la dinámica escolar y por eso compró una mansión en Almafuerte al 1500, en el corazón del exclusivo barrio Los Troncos. La casona hoy se encentra en venta.
Además, "El señor de los cielos", adquirió durante su breve estancia en Mar del Plata el histórico hotel Tourbillon, construido en la década del 30 por Leónidas Lesignoli en San Lorenzo 49 como un hotel ecléctico de siete pisos proyectado por Isidoro Gurevitz y respondía a las líneas del racionalismo sumando recursos anti-racionalistas.
La idea de Carrillo era convertirlo en un edificio residencial y para ello destinó una pequeña fortuna a través de la empresa Petrolera Mar del Plata. Tras la muerte del líder narco, la propiedad quedó abandonada a su suerte hasta que en 2003 fue rematada y los nuevos dueños decidieron convertirlo en una torre de lujo de 13 pisos. De acuerdo a las declaraciones que el 14 de febrero de 2005 dio Diego González Casartelli (gerente del Proyecto Tourbillon) al diario El Cronista, el proyecto demandó una inversión de 9 millones de dólares para la construcción de 34 unidades de 146 a 300 metros cuadrados cada una, de cuatro ambientes y más, sobre 12.500 m2 cubiertos con pileta climatizada, jaula de golf, gimnasio y seguridad, entre otras comodidades
“En marzo de 2004, los socios compraron el hotel con la idea de construir viviendas para uso personal en una zona premium de la ciudad. Sólo después surgió la idea del desarrollo inmobiliario", dijo González Casartelli. El edificio, fue construido por Nicolás Caputo, bajo el diseño del estudio Lacroze, Miguens y Prati y, antes de 2007 el 55% de las unidades ya habían sido vendidas a un promedio de u$s 1.720 por m2.
Por último, siempre bajo la supervisión de Petrolera Mar del Plata SA, Carrillo creo en mayo de 1997 las empresas cerealeras Agrosudeste y Mirbet. Ninguna de ellas registra activos desde el año 1999.
Una sentencia que llegó 17 años después
En la sentencia de 333 páginas a la que tuvo acceso este medio, el tribunal determinó que Raúl Oscar Marinone, Roberto Antonio Trolio, Jorge Díaz, Rosendo Miguel Lorente, Mirta Beatriz Llera, Alfredo Héctor Rodríguez y Oscar Ernesto Moreno fueron “penalmente responsables de los delitos de asociación ilícita en carácter de miembros, en concurso real con el de lavado de dinero proveniente del narcotráfico” y condenados a tres años de prisión en suspenso y multas que no superaban los 70.000 pesos.
En las primeras 14 páginas, la Justicia dio por comprobado que los imputados actuaron como prestanombres del Cártel de Juárez entre mayo de 1997 y diciembre de 1999 todos ellos integraron una asociación ilícita encabezada por los fallecidos Nicolás Antonio Di Tullio y Ángel Salvia, que respondían al también fallecido Amado Carrillo Fuentes.
“El dinero transferido a Argentina, más de veintiún millones de dólares, provenía de la venta de cocaína en diversas ciudades de Estados Unidos, principalmente la ciudad de Chicago, por parte del denominado Cártel de Juárez”, afirmó la sentencia.
Respecto a los bienes que el denominado “Señor de los cielos” adquirió a nombre de terceros, fueron puestos a la venta a través de la Agencia de Administración de Bienes del Estado (Aabe) dos años más tarde, aunque no todos los bienes pudieron ser decomisados ya que la familia del Señor de los cielos logró en un primer momento evitar el decomiso de la estancia Rincón Grande, que luego fue hipotecada y cambió de dueños
La estadía de Carrillo Fuentes en Mar del Plata desencadenó la investigación del primer caso de Narcolavado en Argentina y dejó también el mayor decomiso de dinero por un caso de lavado que se obtiene en el país además del lamentable hecho de que la causa que se inició en diciembre de 1999 tuvo sentencia recién en agosto de 2016, cuando tres de los imputados e incluso el propio jefe del Cartel de Juárez habían fallecido.
La leyenda cuenta que Carrillo Fuentes en realidad no murió, que quien ingresó a la clínica fue un doble y en el féretro había un muñeco tamaño real. Lo cierto es que todos los médicos que participaron de la intervención quirúrgica murieron meses después de conocerse el deceso del jefe narco. Hay quienes todavía abonan la teoría de la falsa muerte y suben la apuesta al asegurar que en realidad Carrillo Fuentes vive en la zona de las sierras de Mar del Plata, y es vecino de nazis refugiados que se esconden en estancias con cascos abandonados donde el agua es radiactiva
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