"Fue maldad": una perra recibió 16 balazos de goma durante un operativo policial
Ocurrió durante la noche del 24 de diciembre, cuando efectivos policiales intentaban ingresar a una vivienda en medio de una persecución.
Por Redacción 0223
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Akira tiene 8 años, es una perra de raza pitbull y durante la Nochebuena vivió un episodio de extrema violencia en la ciudad de Neuquén, cuando intentó defender su casa en medio de un operativo policial que se desarrollaba en su barrio. Su dueña, Ángela, no se encontraba en el domicilio y, al regresar, se encontró con una escena devastadora: su mascota tenía 16 heridas provocadas por balazos de goma en distintas partes del cuerpo.
“No estoy en contra de la persecución policial, estoy en contra de la maldad que tuvieron con mi perra”, resumió la mujer, todavía conmocionada por lo ocurrido.
El hecho se produjo en el marco de una persecución policial vinculada a presuntos robos, aunque el episodio de maltrato animal que se dio en ese contexto nada tuvo que ver con un accionar en beneficio de la comunidad, sino más bien todo lo contrario.
Todo ocurrió el miércoles 24 de diciembre de 2025, entre las 21 y las 23, cuando Ángela no se encontraba en su vivienda del barrio neuquino. Esa noche, previa a la Navidad, la Policía llevaba adelante una persecución por un robo cometido por personas que escapaban por los techos de distintas casas.
En ese contexto, efectivos policiales ingresaron al patio de un vecino —con autorización— y desde allí continuaron la persecución sobre los techos linderos. De esa manera llegaron hasta la vivienda de la dueña de Akira, donde observaron que la puerta del quincho estaba abierta e intentaron ingresar, creyendo que los sospechosos podrían encontrarse allí.
Sin embargo, cuando los uniformados intentaron descender, se toparon con Akira. “Ella defendió su casa. No los dejó bajar. Tengo los videos de las cámaras donde se ve todo: cómo ponen la escalera, cómo intentan bajar y no pueden, y cómo después le disparan”, aseguró Ángela.
En ese sentido, la dueña del animal insistió en que los disparos no fueron intimidatorios ni al aire, sino que estuvieron dirigidos directamente contra la perra. “Fueron directos a ella. Por la gravedad de las heridas no hay dudas”, afirmó.
Con el correr de los días, algunos efectivos de la Policía Metropolitana que participaron del operativo se acercaron a su casa. “Me explicaron lo que pasó y el responsable de las lesiones de Akira vino a pedir perdón. Dijo que fue un solo disparo, que salen 26 perdigones, pero yo le dije que él sabía el daño que había hecho y que no se quedó a ayudar ni apareció antes”, contó.
Akira sobrevivió al ataque y debió recibir atención veterinaria por las múltiples lesiones. El caso generó indignación y reabrió el debate sobre el uso de la fuerza en operativos policiales, especialmente cuando las víctimas terminan siendo animales que, como Akira, solo reaccionaron instintivamente para proteger su hogar.
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