Se desplomó un 87% el reciclado textil en Mar del Plata: ¿ya no se compra ropa?

El Informe Ambiental 2025/26 señala que la menor actividad de consumo reduce la cantidad de materiales recuperables y los ingresos de quienes viven de esa tarea. Mientras el volumen general de reciclado se mantuvo casi estable, la recuperación de textiles pasó de 45.780 a apenas 5.940 kilos en un año.

La Cooperativa Cura lleva adelante el reciclado en un sector del predio de disposición final de residuos. Fuerte caída de los recuperables textiles.

17 de Octubre de 2026 13:09

Por Redacción 0223

PARA 0223

La caída del consumo empieza a dejar una señal concreta en el circuito de los residuos de Mar del Plata y la situación quedó expuesta en el Informe Ambiental 2025/26 del Ente Municipal de Servicios Urbanos (Emsur), donde se advierte que la menor actividad de consumo redujo el volumen de materiales potencialmente recuperables que ingresan a la Planta Social del predio de disposición final, una situación que repercute directamente en los ingresos de quienes dependen de esa tarea.

El dato adquiere una dimensión todavía más llamativa al observar lo ocurrido con los textiles: en la planta de reciclado donde trabaja la Cooperativa CURA, la recuperación de ese material se desplomó un 87% interanual, mientras el volumen total recuperado registró una variación mínima.

El documento, que abarca el período comprendido entre mayo de 2025 y abril de 2026, permite observar dos caras de un mismo problema. Por un lado, la menor disponibilidad de residuos aprovechables afecta la economía de los recuperadores urbanos que trabajan en la Planta Social. Por otro, los registros de la Instalación de Recuperación de Materiales (IRM) muestran una caída extraordinaria en la cantidad de textiles recuperados, en contraste con la estabilidad de los principales materiales reciclables.

Punto Verde, uno de los dispositivos municipales para la recepción de residuos reciclables.

Un desplome que contrasta con el resto del reciclaje

Las estadísticas de la IRM muestran que durante el período 2024/25 –de mayo de 2024 a abril de 2025- se recuperaron 45.780 kilos de textiles, mientras que en 2025/26 la cifra descendió a 5.940 kilos. La diferencia es de 39.840 kilos menos en un año, equivalente a una caída del 87%.

El contraste con el volumen general es significativo. La planta recuperó aproximadamente 1.804,4 toneladas de materiales en 2024/25 y 1.775,6 toneladas en 2025/26. Es decir, el total descendió alrededor de un 1,6%, una variación muy inferior a la registrada en los textiles. En términos de participación, ese material pasó de representar el 2% del recupero al 0,3%.

El comportamiento de otras categorías refuerza la singularidad del dato. La recuperación de vidrio pasó de 615.000 a 626.240 kilos; la de papel, de 455.720 a 469.200 kilos; y la de cartón se mantuvo prácticamente estable, al pasar de 193.240 a 193.620 kilos. El nylon, en cambio, también registró una reducción considerable: de 20.600 a 6.540 kilos.

Fuente: cuadros Informe Ambiental 2024/25 y 2025/26, con edición de 0223.

La IRM está ubicada en avenida Antártida Argentina al 9000 y cuenta con 20 recuperadores de la Cooperativa Cura. Los materiales llegan principalmente a través de la recolección diferenciada que realiza Transportes 9 de Julio, además de aportes de industrias, del partido de Mar Chiquita y del programa municipal de reciclado interno. Allí se clasifican los residuos aprovechables para su posterior comercialización.

El propio informe explica que el valor de venta, el grado de contaminación y la demanda de los compradores locales condicionan qué materiales se recuperan. Por eso, la caída de los textiles constituye un indicador relevante, aunque los datos disponibles no permiten determinar por sí solos si se debe a una menor cantidad de ropa descartada, a cambios en los materiales que ingresan o a modificaciones en las posibilidades de comercialización.

Los números generales también se mantienen estables en el caso de la Cooperativa RUM, que recicla residuos en el predio de Alberti al 6.600. Allí se pasó de 124.812 kg reciclados en 2024/25 a 125.289 kg en el último período. En este caso, no hay un desgloce sobre la situación de los textiles.

Una advertencia oficial sobre el consumo y los ingresos

La dimensión social aparece con mayor claridad en el apartado dedicado a la Planta Social del Centro de Disposición Final. Allí, el Emsur señala expresamente que “durante el último período se observa una reducción en el volumen de materiales potencialmente recuperables que ingresan a la Planta Social asociada a una disminución en los niveles de consumo general”.

El organismo agrega que esa situación repercute directamente en los ingresos de la población recuperadora, porque disminuyen tanto la cantidad de materiales disponibles como su valor comercial. Se trata de una advertencia explícita del informe municipal sobre el vínculo entre la actividad económica y las condiciones de subsistencia de quienes trabajan con los residuos, si bien no se arrojaron estadísticas, ya que no existe un registro detallado como ocurre con la Cooperativa Cura.

En la Planta Social se desempeñan recicladores que buscan su sustento entre la basura. El propio Emsur advirtió una caída de los recursos por la crisis del consumo.

La Planta Social tiene un listado de 601 recuperadores autorizados, provenientes de aproximadamente 35 barrios de Mar del Plata. Entre las zonas de mayor concentración figuran Autódromo, Belgrano, Las Heras, Parque Palermo, Villa Evita, Nuevo Golf, Monte Terrabusi y Santa Rosa del Mar. El informe anterior registraba 837 personas autorizadas, aunque la diferencia responde a una depuración del padrón y no implica necesariamente una reducción equivalente de la cantidad de trabajadores que concurren al predio. Según los registros citados, la asistencia se mantiene prácticamente estable, en torno a ls 140 personas por día de lunes a viernes.

El documento también describe las dificultades que atraviesan los recuperadores para llegar al lugar de trabajo. Muchos deben recorrer largas distancias, afrontar costos de traslado o caminar durante extensos trayectos. El Emsur advierte que esas condiciones reducen los ingresos efectivos y, en algunos casos, llevan a permanecer varios días en la Planta Social para evitar viajes cotidianos. Al respecto, se explicitó la necesidad que el nuevo sistema de transporte contemple una ampliación de los recorridos para facilitar el acceso al predio de residuos. A eso se suma que numerosos trabajadores alternan el recupero con empleos temporarios en la construcción, la industria pesquera, la limpieza y otras actividades, sin lograr una inserción laboral estable.

La crisis de la industria textil como telón de fondo

El panorama local coincide con las dificultades que atraviesa la industria textil en el país. Según la encuesta de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI) correspondiente al primer bimestre de 2026, seis de cada diez empresas registraron una caída de sus ventas y el 80% identificó la falta de demanda como su principal problema. La cámara también informó que la mitad de las empresas relevadas declaró tener existencias excesivas de mercadería. (CIAI, marzo de 2026).

A la vez, las importaciones de prendas de vestir crecieron con fuerza. Un informe de la CIAI elaborado sobre datos del Indec indicó que durante el primer semestre de 2025 ingresaron al país 17.223 toneladas de indumentaria, un aumento del 132% respecto del mismo período del año anterior. El valor de esas importaciones subió un 88%, hasta los 308 millones de dólares, mientras el precio promedio por prenda importada cayó un 19%. (CIAI, informe de comercio exterior).

Los indicadores industriales también reflejaron el deterioro de la actividad. En noviembre de 2025, la utilización de la capacidad instalada de los productos textiles fue del 29,2%, frente al 48,2% registrado en el mismo mes de 2024. El Indec informó además caídas interanuales del 43,9% en la fabricación de tejidos y acabado de productos textiles y del 37,1% en la producción de hilados de algodón. (Indec, noviembre de 2025).

Estos datos describen un mercado con dificultades para sostener las ventas y la producción local, al mismo tiempo que crece el ingreso de prendas del exterior. Sin embargo, el aumento de las importaciones no implica necesariamente un mayor descarte de ropa: para establecer cómo incide ese fenómeno en los residuos textiles sería necesario contar con información específica sobre el consumo, la vida útil de las prendas y los materiales que llegan a los circuitos de recuperación.

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