Una caja con tres historias: la nueva propuesta para descubrir vinos fuera de lo común en Mar del Plata
Small Batch amplía su propuesta con una membresía mensual que lleva tres vinos sorpresa a sus suscriptores y suma mapas de ruta, encuentros virtuales con productores y una selección de etiquetas difíciles de encontrar en las góndolas.
Por Redacción 0223
PARA 0223
Abrir una caja y no saber exactamente qué hay adentro. Encontrarse con una etiqueta que quizás nunca apareció en la góndola habitual. Leer de dónde viene la botella, quién la hizo y por qué alguien decidió elegirla. Y después descorcharla, preparar algo para comer y conversar sobre ese vino con su propio autor.
Esa es la experiencia que propone Small Batch, la vinoteca ubicada en Juan B. Justo 497, que vuelve a apostar por una idea diferente alrededor del vino. Esta vez, con Plan, una membresía mensual que busca transformar la compra de una botella en una experiencia que se extiende durante todo el año para los marplatenses.
La propuesta parte de una premisa sencilla: en Argentina existen casi 20.000 etiquetas de vino y muchas de ellas quedan fuera de las góndolas más conocidas. ¿Qué pasaría si, en lugar de elegir siempre lo mismo, alguien se animara a dejar una pequeña cuota de incertidumbre en manos de quienes conocen ese universo?
Cada segundo jueves del mes, quienes se suscriban reciben tres vinos sorpresa, seleccionados especialmente y pertenecientes a distintas gamas de precio y estilos.
“Lo que buscamos es que todos los que nos den su confianza, su tiempo y su lugar reciban, una vez por mes, tres vinos”, explicó Gregorio Eseverri, impulsor del proyecto, sobre el espíritu de la propuesta.
Una caja para descubrir opciones que no aparecen todos los días
Los vinos que llegan a las cajas no son producciones minúsculas ni etiquetas masivas. El criterio apunta a encontrar bodegas medianas, regiones menos habituales y vinos que puedan despertar curiosidad incluso entre consumidores que ya tienen sus preferencias bastante definidas.
“La propuesta está pensada para gente curiosa por el vino, que tenga ganas de investigar, descubrir y probar cosas diferentes”, explicó Roque Martín y Herrera, otro de los impulsores de Small Batch.
Y ahí aparece una de las claves del Plan: los tres vinos difícilmente puedan encontrarse juntos en un mismo lugar. Para conseguirlos por cuenta propia, probablemente habría que recorrer distintas vinotecas y regiones.
La selección también busca mostrar que el mapa del vino argentino es bastante más grande que Mendoza. Pueden aparecer vinos del sur, de San Juan, Salta, Tucumán, Catamarca, Río Negro, Chubut o incluso de la provincia de Buenos Aires.
Según cuentan desde Small Batch, esa curiosidad también se trasladó a los consumidores. “Vos les decís: ‘Tengo un vinito de Catamarca’, y te responden: ‘Lo quiero probar’”.
La idea es salir, aunque sea por una noche, de esa zona conocida de cepas, bodegas y regiones. Porque una de las posibilidades de la caja es justamente descubrir que un vino que nunca se hubiera elegido puede terminar convirtiéndose en un nuevo favorito.
Plancito, Plan y Planazo: tres formas de entrar al mundo del vino
La membresía propone tres niveles, cada uno pensado para un momento diferente del consumidor.
Plancito es la puerta de entrada: descontracturado, joven, fresco, fluido y “muy bebible”. Una manera de empezar a explorar sin complicaciones.
Plan propone un paso más: equilibrio, versatilidad, carácter y algo más de estructura y complejidad. La idea es ampliar el horizonte y encontrar una nueva zona de confort.
Y finalmente está Planazo, destinado a los vinos más exclusivos: etiquetas imponentes, únicas y pensadas para quienes quieren descubrir esas “joyas” que pueden convertirse en elecciones especiales.
Pero las cajas no son solamente tres botellas. Cada entrega llega acompañada por un “mapa de ruta”, una guía con información sobre el vino, su origen, el productor y las razones que llevaron a Small Batch a seleccionarlo. La intención es que esas fichas pueden convertirse en una verdadera biblioteca personal de los vinos descubiertos.
Además, existe una conexión entre los diferentes niveles: un productor se repite entre las distintas cajas, mientras que los otros completan la selección de acuerdo con el perfil de cada membresía.
Y hay otro ingrediente que convierte la experiencia en algo más que una entrega a domicilio: una vez por mes se realiza un encuentro por Zoom con el autor de uno de los vinos.
“El Zoom también funciona como un llamador, porque estás recibiendo en tu casa un vino de nicho que no conseguís en cualquier lado. Lo recibís, lo enfriás, preparás algo para picar, abrís la computadora y estás charlando con el autor del vino”, comentó Martín y Herrera.
La respuesta, aseguran, fue tal que incluso personas que todavía no estaban suscriptas comenzaron a interesarse en esas charlas y terminaron sumándose al plan.
Porque quizás ahí esté la verdadera apuesta de Small Batch: no se trata solamente de recibir tres botellas. Se trata de tener algo nuevo que esperar cada mes.
Una caja puede llevar un blanco y dos tintos; otra, un rosado; y una entrega especial puede adaptarse a las fiestas o al verano, cuando aparecen las ganas de beber vinos más frescos. “Puede aparecer cualquier cosa. Y la sorpresa existe, claramente”, resumió Martín y Herrera.
La invitación, entonces, es simple: animarse a buscar más allá de las etiquetas conocidas. A veces la sorpresa estará en el sabor. Otras, en el lugar de origen. Y, quizás, también en descubrir que un vino que jamás se hubiera elegido termina siendo exactamente el que uno quería encontrar.
Quienes quieran conocer las modalidades de Plan y sumarse pueden acercarse a Small Batch, en Juan B. Justo 497, esquina Urquiza; comunicarse al 223 532-4814 o ingresar al sitio de inscripción a través del link: https://clientes.appsmallbatch.tech/. También pueden consultar la tienda online, donde se encuentran el catálogo, promociones y beneficios en https://smallbatch.com.ar.
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