Anita cumplió 100 años y lo celebró a lo grande rodeada de sus seres queridos
La mujer festejó su centenario rodeada de sus afectos, junto a familiares y amigos.
Por Redacción 0223
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Anita Quesada es marplatense por adopción y durante el fin de semana festejó sus 100 años de vida junto a familiares y amigos, que la rodearon de afecto en una fecha tal especial.
Nacida en La Dulce, Necochea, construyó su vida en Mar del Plata desde muy temprana edad. En “La Feliz” conoció a su marido y construyó una familia. Hoy su compañero de vida no está, pero sí el afecto que supo cosechar a lo largo de los años.
Cumplir los 100 es un acontecimiento extraordinario, una vida entera de recuerdos, experiencias y afectos que merece ser celebrada a lo grande. Y así lo hizo Anita, quien llegó a la centuria y lo festejó rodeada de familiares y amigos en un encuentro cargado de cariño y emoción.
La celebración se realizó en la casa de su consuegro y contó con la presencia de su hija Alejandra, dos de sus tres nietos, sobrinos y sobrinas, además de amigos de su hija. También participaron su yerno y, por supuesto, el anfitrión, que compartieron con Anita una jornada muy especial.
De La Dulce a Mar del Plata
Aunque nació en La Dulce, Necochea –conocida oficialmente como Nicanor Olivera- Anita se radicó tempranamente en Mar del Plata, ciudad en la que transcurrió gran parte de su vida y con la que construyó un vínculo que la convirtió en una marplatense por adopción.
Durante muchos años fue ama de casa y dedicó buena parte de su vida al cuidado de su familia. Primero se ocupó de sus padres cuando llegaron a la vejez y, más adelante, tras casarse, continuó con su vida en el hogar.
Hace más de 40 años quedó viuda, pero siguió adelante con su historia y sus afectos, manteniendo sus raíces en la misma casa en la que vivieron sus padres.
Hoy, a sus 100 años, Anita continúa viviendo en aquella vivienda familiar, donde permanece con la asistencia de cuidadores. Allí, entre recuerdos y una historia que atraviesa generaciones, conserva un vínculo especial con el lugar que la acompañó durante gran parte de su vida.
El centenario de Anita fue mucho más que un cumpleaños: fue una oportunidad para reunirse, celebrar su historia y homenajear a una mujer que hizo de la familia una parte fundamental de su vida.
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