“Mami, me estoy desangrando”: su expareja la golpeó, la amenazó con un arma y le abrió la frente

Su familia asegura que había antecedentes de violencia y amenazas con un arma, y cuestiona la falta de respuestas ante las denuncias realizadas.

“Mami, me estoy desangrando”: su expareja la golpeó, la amenazó con un arma y le abrió la frente

27 de Octubre de 2026 19:59

Por Redacción 0223

PARA 0223

Una joven de 19 años terminó con un profundo corte en la frente tras un violento episodio con su expareja, a quien su familia acusa de haberla golpeado y amenazado durante meses. Detrás de la herida hay una historia de violencia, miedo y una relación de la que, según su madre, la adolescente no lograba salir.

María tenía 14 años cuando lo conoció por un familiar, M.A tenía en su momento 17. En ese entonces empezaron a salir a escondidas, la relación duró años, pero las peleas se incrementaban. Se separaban y volvían otra vez. 

Su familia asegura que había antecedentes de violencia y amenazas con un arma.

"Hace unos meses me enteré de que él golpeaba a mi hija. Los propios vecinos me contaron que él iba y disparaba afuera de su casa. Quise hacer la denuncia, pero mi hija se puso muy mal y no quería saber nada porque estaba enamorada de él", contó Adriana, mamá de la víctima, en diálogo con 0223.

Por cada pelea, ella entraba en depresión y dejaba de comer. "Él iba a la casa, le pegaba, le rompía las cosas y la amenazaba con un arma. Después, ella me decía: 'Mami, no voy a volver más porque ya me cansé', pero a los dos días estaba de nuevo con él. Era un círculo del que no podía salir", reveló con mucha angustia.

Las denuncias y el pedido de ayuda

Hubo una primera denuncia radicada el 9 de octubre en la comisaría. En ese entonces, la víctima declaró que "el hombre apareció a las 2 de la mañana en el domicilio y se puso a consumir delante de un menor, hijo de la víctima. Esto que dio lugar a una discusión verbal que continúa en un forcejeo con violencia física". 

"Luego, el denunciando sacó un revólver calibre 32 de color gris plata y lo colocó en la cabeza de la víctima para luego referirle 'No te mato porque me das lástima' y se retiró efectuando detonaciones al aire", continuó.

Hubo una primera denuncia radicada el 9 de octubre en la comisaría.

La segunda denuncia fue realizada este lunes luego de un episodio de extrema violencia. "Ella estaba empezando a encontrarse con otros chicos. Nosotros le dijimos que intentara conocer a otras personas, porque, si seguía así, todo iba a terminar muy mal. Esa noche estaba esperando a una persona en la esquina de su casa. M.A pasó por ahí, la vio y le dijo que se subiera a la moto. Ella lo hizo por miedo a que el otro chico la viera con él y se generaran más problemas", indicó.

Sin embargo, "el denunciado pareció darse cuenta de la situación. Empezó a andar despacio en la moto y vio al chico que frecuentaba la casa de mi hija. Entonces tiró la moto, tiró a mi hija al suelo e intentó pegarle al otro. Después volvió, subió a mi hija a la moto y se la llevó a su casilla, donde vive", explicó.

Por cada pelea, ella entraba en depresión y dejaba de comer.

Allí empezaron a discutir y forcejear. "Mi hija logró irse en un primer momento y volvió a su casa, pero se dio cuenta de que no tenía las llaves. Entonces regresó por la avenida 40 para buscarlas. Como no las encontró, fue a la casa de él porque era evidente que las llaves podían estar ahí", señaló.

Cuando llegó, volvieron a pelear. "Él la agarró del pelo, la tiró al piso y le pegó piñas. También le pegó con una tabla. Mientras mi hija estaba en el suelo, alcanzó un cuchillo y le dio un puntazo en el pie para que la soltara", manifestó.

Sin embargo, no fue suficiente para que pudiera escapar. A pesar de que ella intentó salir corriendo, "él fue detrás de ella con un palo y le pegó en la frente. Después se quedó mirándola, agarró el teléfono y lo rompió contra el piso".

En la desesperación logró llamar a la policía y a una ambulancia que nunca llegó.

"Me estoy desangrando"

Adriana estaba durmiendo en su casa cuando escuchó el ruido de la puerta. "Mi hija entró llena de sangre y me dijo: 'Mami, me estoy desangrando. M.A me quiso matar'".

En la desesperación logró llamar a la Policía y a una ambulancia que nunca llegó. Por la gravedad de las heridas, llevó de forma particular a su hija hasta el Hospital de Miramar. "El corte era muy grande y me daba mucha impresión. Le tuvieron que dar varios puntos, tiene curaciones todos los días y está tomando antibióticos para evitar que la herida se infecte", expuso.

Ya en el nosocomio se acercó un patrullero para conocer la situación: "Un policía me preguntó si había tenido algún problema. Le conté lo que había pasado; entraron, vieron a mi hija y me dijeron: 'Él dice que ella fue a la casa a hacerle problemas'".

Luego de recibir el tratamiento correspondiente, fueron a realizar la denuncia a la comisaría. "Cuando mi hija declaró, dijo que el problema había ocurrido a las cinco y media de la mañana, pero se refirió al momento en que él la lastimó, no a todo lo que había pasado antes. Por eso, la comisaría fue a buscar las cámaras desde las cinco de la mañana en adelante. En las imágenes se ve que ella va a buscar la llave, y ahí termina de registrarse todo este problema".

Ante la confusión, pidieron que se vuelvan a solicitar las imágenes pero desde las 3 de la mañana cuando él la llevó en moto hasta la vivienda, pero la Policía nunca las solicitó. 

Asimismo, "en la denuncia, a mi hija le pusieron 'lesiones leves'. Está desfigurada: tiene un corte muy grande en la frente, hacia arriba. Es la segunda vez que le ponen lesiones leves. Me dicen que, para que él vaya preso, las lesiones tienen que ser graves, que deben tardar más de 60 días en curarse, que tendrían que amputarle un dedo o dejarla prácticamente muerta. Siento que ese chico no la va a dejar en paz", sentenció.

Mientras María intenta recuperarse de las heridas, su familia pide que la denuncia avance y que se tomen medidas para evitar que vuelva a sufrir un episodio de violencia. “Tiene 19 años, un bebé y ganas de vivir”, insistió Adriana, con el temor de que las agresiones se repitan.

Hoy, su reclamo es que la violencia que sufrió su hija no quede reducida a una lesión y que su pedido de ayuda encuentre una respuesta antes de que sea demasiado tarde.

Si sufrís violencia de género o conocés a alguien que esté atravesando una situación similar, podés comunicarte con la Línea 144, gratuita, confidencial y disponible las 24 horas, todos los días, en todo el país. Ante una situación de emergencia, llamá al 911.

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