Juan B. Justo busca recuperar su atractivo comercial: piden más gastronomía y propuestas para atraer turistas
Mientras sostienen la actividad con precios competitivos y nuevos productos, impulsan una organización para reclamar mejoras en el espacio público y fortalecer la zona como paseo comercial.
Por Redacción 0223
PARA 0223
El movimiento comercial sobre la avenida Juan B. Justo atraviesa una etapa de cambios. Históricamente identificada con la venta de tejidos e indumentaria, la zona enfrenta hoy una dinámica diferente, marcada por la competencia de otros centros comerciales, las modificaciones en los hábitos de consumo y las dificultades económicas.
En ese contexto, comerciantes de distintos rubros describen una realidad heterogénea, aunque coinciden en un punto: conseguir que más personas recorran la avenida y se acerquen a los locales es uno de los principales desafíos.
“Está tranquilo, está muy tranquilo”, resumió Pamela, comerciante de la zona, al describir el panorama actual. Según explicó, Juan B. Justo no funciona como un paseo comercial tradicional, sino como un lugar al que los clientes llegan principalmente con una compra definida de antemano.
“No tenés café, no tenés restaurante y, de alguna manera, está claro que no es uno de los centros comerciales que hay en la ciudad”, señaló.
La falta de propuestas gastronómicas y de espacios que inviten a permanecer en el lugar aparece como una de las diferencias respecto de sectores como Güemes, donde los bares, restaurantes y comercios conviven en un mismo circuito y contribuyen a generar circulación.
Para Pamela, la posibilidad de impulsar una transformación de ese tipo existe, aunque las condiciones económicas actuales dificultan su concreción. “Yo creo que sí se puede plantear. Lo que pasa es que las circunstancias y la actualidad del país hacen que eso sea inviable. Si no, esto estaría lleno”, consideró.
Precios competitivos para sostener las ventas
La estrategia de los comerciantes para mantener la actividad pasa, en buena medida, por ofrecer precios atractivos y cuidar a los clientes habituales. Roxana, otra comerciante de la avenida, describió un año atípico, en el que sostener las ventas no necesariamente implica sumar compradores nuevos.
“Este año fue raro, muy raro. La gente sigue comprando, lo que cuesta es hacer clientes nuevos porque no está viniendo gente de la ciudad, y Juan B. Justo es característica de turismo”, explicó.
En ese escenario, mantener los valores por debajo de los de otros centros comerciales se convierte en un argumento para incentivar las visitas. “Tenemos buenos precios como para seguir insistiendo en que la gente venga a comprarnos. Intentamos no aumentar demasiado, y a la gente eso le gusta y lo respeta”, afirmó.
La diferencia puede resultar determinante para algunos consumidores. “Si va a comprar algo en el centro que está 50, dicen: ‘No, vamos a Juan B. Justo, que está 35’. Por 15 mil pesos de diferencia, se viene y se hace el paseíto”, ejemplificó Roxana.
La comerciante también observó cambios en los hábitos de compra durante fechas especiales. En relación con el Día de la Madre, señaló que las ventas fueron buenas, aunque notó una mayor inclinación hacia la indumentaria frente a los electrodomésticos, que en otros años tenían más protagonismo. En cambio, sostuvo que el movimiento durante los fines de semana largos disminuyó considerablemente.
Nuevos rubros y redes sociales para llegar a más consumidores
La transformación de la avenida también se refleja en la variedad de negocios que conviven actualmente. Según Roxana, el perfil comercial dejó atrás la concentración casi exclusiva en los tejidos para incorporar otras propuestas.
En ese escenario, Rocío, que trabaja en el rubro de las fragancias y los productos aromáticos, encontró en la diversificación de su oferta una manera de sostener el interés de los compradores.
“Nosotros trabajamos todo el día con las redes”, contó al explicar la dinámica de su negocio, que también comercializa productos para reventa mayorista. La propuesta incluye artículos económicos para uso personal, regalos, aromatización de ambientes y productos vinculados al mundo holístico.
“Tenemos productos muy económicos. Entonces, sí o sí, ya sea para reventa o para uso personal, la gente, aunque sea para hacer un regalito, viene. Es como que siempre busca alguna cosita”, señaló. La comerciante destacó, además, que el interés por los aromas y los productos asociados al bienestar viene creciendo.
A diferencia de otros negocios que dependen en mayor medida del tránsito espontáneo de peatones, su experiencia muestra cómo la combinación de productos variados, precios accesibles y difusión digital permite llegar a públicos con necesidades específicas.
La inseguridad y los horarios, otros condicionantes
El movimiento reducido también tiene consecuencias sobre la dinámica cotidiana de los comercios. Pamela señaló que la escasa circulación y la falta de presencia policial visible son factores que condicionan la actividad, especialmente durante las últimas horas de la jornada.
“Claramente, por acá no te pasa un policía, no lo ves ni de casualidad”, afirmó. A eso se suma que muchos negocios cierran temprano, lo que limita la actividad comercial durante las últimas horas del día. “Nosotros cerramos a las 19, pero a esa hora quedamos solamente tres locales. Después, todos cierran a las seis”, detalló.
La comerciante sostuvo que el movimiento, además, no es uniforme a lo largo de toda la avenida y que existen sectores con mayor circulación que otros. En su local, la mayoría de las personas llega con un objetivo concreto o porque encuentra estacionamiento, más que por el atractivo de recorrer la zona.
Un grupo de comerciantes busca impulsar mejoras
Frente a las dificultades, algunos comerciantes comenzaron a organizarse para reclamar intervenciones que contribuyan a mejorar el aspecto de la avenida y hacerla más atractiva para residentes y turistas.
Roxana contó que varios vendedores están conformando un grupo de WhatsApp con el objetivo de coordinar propuestas y plantear necesidades comunes. Entre los pedidos aparecen mejoras en las calles, el mantenimiento del espacio público y la incorporación de elementos básicos para quienes recorren el sector.
“También buscan que se mejore lo visual, que haya un buen tacho de basura, un asiento para la gente grande, un café importante”, enumeró.
La intención es que la avenida no dependa únicamente de la actividad de cada local, sino que pueda consolidarse como un paseo comercial con mejores condiciones para recibir visitantes.
En esa línea, Roxana cuestionó la falta de inversiones y de mejoras visibles en algunos sectores. También advirtió que, cuando los turistas preguntan dónde pueden tomar un café o comer algo, las alternativas cercanas son escasas. “¿Para qué van a venir si a veces, cuando viene el turista, te dice: ‘¿Y acá dónde puedo ir a tomar café? ¿Dónde puedo ir a comer?’”, planteó.
Incluso, señaló que en ocasiones los propios comerciantes terminan recomendando otros centros de compras, aun cuando eso pueda representar una oportunidad de venta perdida. La competencia de espacios que concentran indumentaria, gastronomía y otros servicios aparece así como un desafío que excede los precios de cada negocio.
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