Cierra una histórica fábrica y peligra un producto infaltable en las mesas de Mar del Plata

Por el momento, los dueños de la compañía garantizaron que los productos estarán en las góndolas.

La operatividad de la planta culminó al finalizar septiembre.

6 de Octubre de 2026 09:41

Por Redacción 0223

PARA 0223

Un emblemático gigante del sector alimenticio llegó a su fin tras concretarse la clausura definitiva de una planta histórica operativa desde el año 1939: se trata de la fábrica de la empresa Dánica, situada en la localidad bonaerense de Llavallol, cesó sus operaciones de forma permanente al finalizar septiembre. La decisión empresarial afecta de manera directa la elaboración propia de sus tradicionales margarinas, un insumo clásico infaltable en la gastronomía, los comercios gastronómicos y los hogares de Mar del Plata.

Por qué se produce el cierre de la fábrica de Dánica

A partir de esta reestructuración, la compañía dejará de elaborar sus tradicionales grasas untables en instalaciones propias y trasladará esa línea de producción a plantas de terceros. La firma resolvió concentrar su capacidad industrial en el procesamiento de aderezos, premezclas y mejoradores de panadería. La medida impactó sobre el último grupo de trabajadores que permanecía en el predio, quienes ya fueron formalmente notificados para iniciar el cobro de los resarcimientos correspondientes tras el cese total de actividades.

Los aderezos son sus productos fundamentales.

El establecimiento industrial había iniciado su marcha hace casi nueve décadas bajo el impulso de un inmigrante danés y se convirtió en la cuna de la marca en 1963. Durante décadas, las margarinas de esta planta abastecieron de forma ininterrumpida a las cadenas de supermercados y pequeños comercios de la costa atlántica. Sin embargo, en los últimos años la infraestructura comenzó a evidenciar severos problemas operativos, atravesando cierres temporales y acuerdos de emergencia con la representación gremial.

Desde la dirección corporativa explicaron que el cierre responde a una compleja combinación de factores económicos que volvieron inviable la continuidad del predio. Entre los motivos principales destacaron los crecientes costos logísticos, la caída sostenida del consumo masivo en el mercado interno y las dificultades de comercialización. La histórica empresa, que en 2011 había sido adquirida por el grupo brasileño BRF y luego pasó a manos del Grupo Beltrán, busca adaptarse a las nuevas dinámicas del mercado alimentario.

La margarina, la manteca y los quesos seguirán siendo vendidos.

Pese al cierre de su planta fundacional, la compañía garantizó que los productos continuarán llegando a las góndolas locales bajo los mismos estándares de calidad habituales. Las fórmulas originales de las margarinas seguirán elaborándose mediante contratos de maquila con establecimientos de terceros. De este modo, la marca intentará mantener su fuerte presencia en las mesas marplatenses mientras reorganiza su matriz operativa en el país.

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