La joya oculta que se resiste al turismo masivo en la Costa Atlántica
El destino mantiene su esencia de pueblo pequeño y cuenta con una única avenida asfaltada.
Por Redacción 0223
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Mar del Sur conserva su aire salvaje y misterioso como un refugio de playas vírgenes y acantilados que desafían el paso del tiempo. Ubicado a 17 kilómetros de Miramar, este rincón de la Costa Atlántica mantiene su esencia de pueblo pequeño con calles de tierra y una única avenida asfaltada. La historia del lugar está marcada por el sueño inconcluso de un balneario europeo, representado por el emblemático hotel de estilo francés.
Las principales propuestas gastronómicas de Mar del Sur
La gastronomía local se renueva este verano con la apertura de Otero Sur, una propuesta que traslada los clásicos del Bajo de San Isidro frente al mar. El cocinero Charly Beccar Varela lidera este proyecto familiar que apuesta por la frescura de los productos de la zona y el trabajo de los pescadores artesanales. “A los platos de allá se suman las piezas que nos provee Juan, el pescador, para hacer tiradito, ceviche y pesca del día”, detalló.
La propuesta culinaria del pueblo se completa con emprendimientos que nacieron de la pasión por los sabores caseros y la innovación en los ingredientes. Yamila Tuero, creadora de las pastas La Marsureña, destaca por sus masas coloridas con vegetales y rellenos tradicionales que atraen a turistas de toda la región. El recorrido por la Avenida 100 ofrece desde las clásicas rabas de balneario hasta la histórica tortilla del camping La Ponderosa, manteniendo siempre un trato cercano.
Para los amantes de lo dulce, el pueblo ofrece churros artesanales y alfajores premiados que son parte del ritual obligatorio antes de caminar hacia las Rocas Negras. Es un destino en el que el campo se funde con el océano, ofreciendo una paz difícil de encontrar en otros centros turísticos.
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