La joya escondida de la Costa Atlántica con playas interminables y repleta de tranquilidad

El entorno agreste está caracterizado por los amplios médanos y la vegetación nativa.

El lugar es cada vez más visitado por veraneantes.

24 de Enero de 2026 16:49

Por Redacción 0223

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El Balneario Sauce Grande se encuentra a solo siete kilómetros de Monte Hermoso y ofrece un entorno agreste caracterizado por sus amplios médanos y vegetación nativa. Este destino es ideal para quienes buscan tranquilidad sin alejarse demasiado de los servicios básicos, contando con acceso pavimentado y un camino costero panorámico. Sus playas extensas invitan a realizar largas caminatas, practicar deportes acuáticos y disfrutar de una conexión directa con la naturaleza bonaerense.

La localidad cuenta con una infraestructura completa que incluye delegación municipal, centro de salud y una escuela primaria de jornada completa. Actualmente, se destaca la creación de la primera Escuela Agraria de la provincia con orientación en pesca y acuicultura, fortaleciendo el desarrollo de los jóvenes locales. Durante el verano, el balneario suma servicios de guardavidas y una variada oferta gastronómica estacional para recibir a los turistas que buscan descanso.

Es una opción alternativa no tan alejada de la gran ciudad.

Cuáles son las principales atracciones en Sauce Grande

Entre sus atractivos más destacados se encuentra la Plaza del Calvario, un espacio arbolado que funciona como centro de reuniones comunitarias y celebraciones religiosas. El lugar también es reconocido por su biodiversidad, lo que atrae a aficionados del avistaje de aves y la fotografía de paisajes costeros. La pesca deportiva es otra actividad fundamental de la región, convocando anualmente a numerosos participantes a sus tradicionales concursos y torneos frente al mar.

La historia de Sauce Grande guarda curiosidades fascinantes, como los restos de un antiguo convento que fue sepultado por el movimiento natural de los médanos hace décadas. También es posible observar fragmentos de la goleta chilena Cóndor, que naufragó en sus costas a mediados del siglo pasado y asoma entre la arena cuando baja la marea. Este balneario logra preservar su esencia tranquila y sus raíces culturales, consolidándose como un refugio único en la Costa Atlántica.