La joya oculta de la Costa Atlántica con un mar infinito y playas vacías

La localidad cuenta con menos de mil habitantes y hay una explosión de vida marina entre las bahías y las islas.

La meseta patagónica en el lugar se funde con el mar.

15 de Enero de 2026 08:49

Por Redacción 0223

PARA 0223

Camarones es un tesoro oculto en la costa de Chubut que asombra por su biodiversidad y su pintoresca arquitectura inglesa de hace más de un siglo. Este pequeño pueblo de mil habitantes ofrece una explosión de vida marina entre bahías e islas, donde la meseta patagónica se funde finalmente con el mar. Se presenta como uno de los destinos más hermosos de Argentina, ideal para quienes buscan desconexión total en paisajes naturales totalmente intactos.

La historia del lugar está profundamente ligada a la figura del expresidente Juan Domingo Perón, cuya infancia transcurrió en estas calles de ripio y casas bajas. Su antigua residencia fue transformada en el Museo de la Familia Perón, convirtiéndose en una de las paradas obligatorias para los visitantes interesados en conocer el pasado del líder político. El sitio conserva el perfil de la pesca artesanal que aún define la identidad de su pequeña comunidad.

El agua es ideal para disfrutar porque hay pocos viajeros.

Las principales atracciones de Camarones

Para los amantes de la fauna, la cercanía con la Reserva Natural Cabo Dos Bahías permite observar una colonia de pingüinos de Magallanes en un entorno virgen y salvaje. Este ecosistema protegido forma parte del Parque Interjurisdiccional Marino Costero, donde conviven diversas especies de aves, lobos marinos y delfines bajo vigilancia ambiental. El punto fuerte de la región es su entorno natural, que sorprende por su estado de conservación y sus senderos escénicos.

Llegar a este paraíso requiere atravesar la estepa por la Ruta Provincial 30 en un viaje de aproximadamente tres horas desde las ciudades de Trelew o Comodoro Rivadavia. El pueblo cobra vida cada año con la Fiesta Nacional del Salmón, un evento que reúne la gastronomía típica con la tradición de los pescadores locales. Es un destino que desafía el duro invierno para brindar playas desoladas y aguas transparentes a quienes se aventuran hasta el litoral atlántico.