Una joya oculta en la Costa Atlántica: playas vacías y un entorno sacado de un cuento de hadas
El lugar alberga a 3.000 habitantes y su diseño urbano está hecho en semicírculo.
Por Redacción 0223
PARA 0223
Mar de Cobo es un pintoresco pueblo del partido de Mar Chiquita que parece detenido en el tiempo y sacado de un cuento de hadas. Ubicado a solo media hora de Mar del Plata, este paraje alberga a unas 3.000 personas que disfrutan de un entorno sereno y apacible. Su diseño urbano en semicírculo facilita el recorrido por sus calles de tierra, convirtiéndolo en un lugar ideal para pasear en bicicleta. Para esta temporada de verano, se consolida como una de las escapadas más elegidas por quienes buscan tranquilidad absoluta.
El paisaje de la localidad se caracteriza por sus playas amplias custodiadas por imponentes médanos y una exuberante vegetación de pinos y cipreses. Este entorno natural está protegido por una reserva forestal que los propios vecinos se encargan de cuidar mediante una asociación ambientalista dedicada al patrimonio. El crecimiento del pueblo fue controlado, manteniéndose alejado del turismo masivo que suele colmar otros centros urbanos de la Costa Atlántica. Es el refugio perfecto para quienes desean desconectarse y disfrutar del aire puro frente al mar bonaerense.
Las principales actividades en Mar de Cobo
Entre las actividades principales se destacan las caminatas, la pesca deportiva y las visitas a la cercana Albufera de Mar Chiquita. Esta reserva natural es uno de los humedales más importantes del país y funciona como hogar para más de 200 especies de aves autóctonas. En el centro del pueblo, la plaza principal se convierte en el epicentro de ferias artesanales y espectáculos callejeros que animan las tardes de verano. La fisonomía del lugar se completa con casas coloridas que le otorgan un encanto visual único y muy fotogénico.
Para llegar desde Mar del Plata, el trayecto por la Ruta Provincial 11 ofrece un recorrido escénico de apenas 35 minutos con acceso muy sencillo. Quienes viajan desde la Ciudad de Buenos Aires deben recorrer casi 400 kilómetros utilizando la Ruta Provincial 2 hasta el desvío ubicado en Vivoratá. La combinación de accesibilidad y aislamiento natural hace de Mar de Cobo un destino equilibrado para el descanso familiar o en pareja. Es un sitio donde el ruido de la ciudad desaparece para dar lugar al sonido constante de las olas y el viento.
Leé también
Temas
Lo más
leído

