Escándalo en Rosario: amenazas a un tenista, protocolo activado y partido sin público
Un grave episodio de intimidación ligado a apostadores obligó a activar protocolos de seguridad y dejó al torneo argentino en el centro de la escena.
Por Redacción 0223
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El Challenger de Rosario vivió una de las jornadas más oscuras de los últimos tiempos y volvió a poner en debate el vínculo entre amenazas y apuestas en el tenis. El tenista español Nikolás Sánchez Izquierdo denunció haber recibido mensajes intimidatorios para que perdiera su partido de octavos de final ante el argentino Valerio Aboian, una situación que derivó en medidas excepcionales dentro del certamen.
El jugador de 26 años, actualmente ubicado en el puesto 279 del ranking ATP, alertó sobre amenazas directas contra su integridad física y la de su familia. Ante la gravedad del caso, se activó de inmediato el protocolo de la ITIA (Agencia Internacional de Integridad del Tenis), organismo encargado de velar por la transparencia y seguridad en el circuito profesional.
El supervisor del torneo fue el primero en tomar conocimiento de lo ocurrido y dio aviso a las autoridades correspondientes. Como primera medida, el partido fue postergado durante dos horas mientras se evaluaba el escenario. Finalmente, el encuentro se disputó a puertas cerradas, sin público y con presencia policial, una postal inédita para un Challenger disputado en Argentina.
Visiblemente afectado por la situación, Sánchez Izquierdo terminó cayendo ante Aboian por 7-5 y 6-4. Tras el partido, el español se retiró del club escoltado por personal de seguridad. Además, decidió bajarse del cuadro de dobles, donde iba a competir junto al argentino Genaro Olivieri, priorizando su bienestar tras el tenso episodio vivido.
Horas más tarde, el tenista oriundo de Barcelona utilizó sus redes sociales para expresarse, aunque con extrema cautela. “De momento no voy a dar información al respecto hasta que decida cómo hacerlo. Estoy volviendo a casa y necesito descansar”, escribió, pidiendo respeto y silencio ante la avalancha de mensajes recibidos.
En un segundo comunicado, Sánchez Izquierdo fue contundente respecto a lo ocurrido y marcó un límite: anunció “tolerancia cero” ante cualquier amenaza o mensaje violento, y agradeció especialmente a su entrenador y a la organización del torneo por el acompañamiento y las medidas de seguridad adoptadas. El escándalo en Rosario vuelve a encender una alarma en el mundo del tenis, cada vez más expuesto a los riesgos que generan las apuestas ilegales y la presión sobre los jugadores.
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