Madres Unidas por el Dolor: "Seguimos de pie, somos sus voces pidiendo justicia"

A un año de la primera marcha, volvieron a reunirse en Tribunales para exigir respuestas por los crímenes que se llevaron las vidas de sus hijos.

Las Madres Unidas por el Dolor en las puertas de Tribunales.

18 de Marzo de 2026 15:56

Por Redacción 0223

PARA 0223

Como todos los meses desde hace un año, las Madres Unidas por el Dolor se reunieron en Tribunales con banderas, fotos y pancartas para pedir justicia por la muerte de sus hijos.

"Creemos que unidas tenemos más fuerza para que nos escuchen y que la Justicia sea justa con estas madres, que realmente han perdido toda su vida", comentó Maru Salinas en diálogo con 0223.

Su hijo, Ezequiel Vázquez, fue asesinado hace un año y ocho meses. "No puedo arrancar con mi vida, perdí todo, dejé de trabajar, me quebré", señaló con mucha angustia.

"Por eso nos acompañamos entre todas. Yo pido un mínimo de consuelo, entendimiento y sabiduría para cada uno de los fiscales y jueces, que entiendan cada una de estas causas", declaró.

En esta línea, Romina Zabala, mamá de Matías Lazarte, afirmó a este medio: "Hay muchos casos y no nos dan respuestas. Por eso venimos marchando, pidiendo justicia en Tribunales".

Sobre su hijo, explicó que "lo mató una persona que vendía drogas en el barrio Las Heras: le pegó un tiro en la cabeza y en la causa no hay avances".

Alexander Pirgo fue atropellado cuando iba en su motocicleta por la Ruta 88, a la altura del kilómetro 5. Margarita Pérez, su madre, declaró: "Soy la voz de mis nietos, que quedaron huérfanos siendo pequeños".

"El asesino anda suelto y nosotros acá, con el dolor. Nos unimos en un año de lucha para ser escuchados. Seguimos de pie, somos sus voces pidiendo justicia", afirmó.

Por último, Mariela, mamá de Iara Nardelli —la adolescente de 16 años que desapareció y fue encontrada en un descampado—, dijo que "al estar acá todas unidas, con un mismo sentir, hemos logrado avances: una fecha de audiencia, un juicio y una sentencia".

De modo que "luchar todas juntas sirve, porque antes veníamos dispersas y no nos daban bolilla. Pero desde que empezamos a llegar todas juntas, a trabajar en equipo, nos ven diferente", remarcó.

"Lamentablemente, nos unió el dolor. La mayoría no va a terapia, pero nos ayudamos mutuamente y nos apoyamos", concluyó.