El oficialismo logró aprobar la reforma de la Ley de Glaciares: qué cambia
Tras una sesión maratónica y con fuerte debate, la Cámara de Diputados sancionó la modificación que otorga mayor poder a las provincias sobre sus recursos naturales, pese a la oposición de ambientalistas y sectores críticos.
Por Redacción 0223
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En una sesión que se extendió hasta las 2:30 de la madrugada del jueves, la Cámara de Diputados aprobó la reforma de la Ley de Glaciares con 137 votos a favor, 113 en contra y 3 abstenciones. La iniciativa, que ya contaba con el respaldo del Senado, generó un intenso debate entre oficialismo, oposición y organizaciones ambientalistas.
El proyecto modifica la legislación vigente para otorgar a las provincias, a través de sus gobernadores, un mayor control y autoridad sobre la gestión y preservación de sus recursos naturales. Esta redistribución de competencias fue apoyada principalmente por las provincias mineras, que respaldaron la propuesta impulsada por Javier Milei en el Congreso.
Los defensores de la reforma aseguraron que la nueva normativa no compromete la protección de los cuerpos de hielo con función hídrica científicamente comprobada. Además, desmintieron que la disponibilidad de agua pueda estar en riesgo tras la modificación legal.
Críticas
Desde la oposición, las críticas fueron contundentes. El diputado de la Coalición Cívica Maximiliano Ferraro calificó la reforma como “totalmente regresiva e inconstitucional”. Además, apuntó directamente contra los intereses del sector minero en la redacción del texto.
“No tengo ningún problema en decirlo: el sujeto regulado, las mineras, redactaron esta ley, hicieron la conducción del proceso deliberativo”, denunció Ferraro.
En la misma línea, el diputado de Encuentro Federal, Miguel Ángel Pichetto, defendió la ley original sancionada en 2010 y cuestionó la viabilidad del nuevo marco. El legislador advirtió sobre el debilitamiento de los organismos técnicos de control.
“La ley que se ha votado en 2010 es una ley autosuficiente que permitía perfectamente conciliar los intereses de un gobierno nacional que, como el de su presidente, tiene una vocación minera, conciliando también con las provincias y acordando fundamentalmente a través de un órgano técnico, científico, que es el IANIGLA, que pasa prácticamente a ser liquidado por esta decisión que van a tomar hoy. Por lo tanto, estoy en contra de esta ley. Ratifico lo que voté en el año 2010. No existe ningún argumento ni técnico, ni económico, ni político que avale este cambio”, expuso Pichetto.
Finalmente, el diputado kirchnerista Juan Grabois utilizó una metáfora para describir las consecuencias que, según su perspectiva, traerá la nueva norma. “Es una ley envenenada. Mienten cuando dicen que la minería en glaciares no envenena. Van a envenenar el agua. Esta ley es equivalente a poner a Yiya Murano en el tanque de tu casa”, apuntó.
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