Alarmante radiografía de la crisis en la industria textil: “Así, tiende a desaparecer”
Aseguran que las importaciones y las distintas desregulaciones generan “competencia desleal” contra China. Cuáles son las medidas que más perjudican a la industria.
Por Redacción 0223
PARA 0223
Pasó la temporada de verano y Semana Santa y el balance que realizan los referentes de la industria textil de Mar del Plata es preocupante. Empresarios y comerciantes coinciden en que el sector atraviesa una de sus etapas más complejas, atravesado por la caída del consumo, el aumento de costos y el impacto de las importaciones.
Guillermo Fasano, presidente de la Cámara Textil local, describió un escenario de fuerte retracción de la actividad. “La caída ha sido muy, muy importante” y admitió que el cambio de modelo económico para la industria del suéter, "es incluso peor que los años 90”.
Según detalló, el sector a comienzos de 2024 registraba una merma cercana al 30% en su nivel de actividad pero cuando pensaban que en el segundo semestre la situación se iba a estabilizar, todo fue cuesta abajo. “El gobierno decidió bajarle los impuestos a los productos importados a través de las plataformas. Y eso para nosotros fue devastador porque la cosa es competir en un pie de igualdad con los extranjeros. Así es competencia desleal”, razonó.
En ese marco, enumeró que en noviembre del 2024, con nuevas medidas desregulatorias, todo empeoró. “Les sacaron todo tipo de control sanitario y de calidad”, mencionó y sostuvo que con los envíos a domicilio, “se rompe toda la cadena de comercialización local. Eso es mucho peor que en los años 90”, consideró.
A este escenario se suma el encarecimiento del financiamiento. Para el titular de la Cámara Textil de Mar del Plata, las tasas de interés de las tarjetas de crédito "son delirantes” ya que alcanzan hasta el 180% anual y si se le suma el aumento de los servicios públicos, se reduce el gasto en bienes no de primera necesidad, como es la ropa.
"El comercio nunca fue el culpable de los precios"
Desde el comercio minorista, la visión también es crítica. Lucas, propietario del local Lobo Gris, puso el foco en la estructura de costos. “El problema no es si el producto es importado o nacional. El problema es todo lo que se le suma: impuestos, alquileres, comisiones financieras. Todo eso encarece la prenda”, explicó a 0223.
En esa línea, remarcó que la rentabilidad del sector se ha reducido considerablemente y que, incluso, los precios de la ropa han quedado rezagados frente a la inflación. “No pudimos seguir el ritmo de aumento de otros costos. Eso nos deja en una situación muy complicada”, señaló y agregó: “El comercio nunca fue el culpable de los precios de la ropa que en su momento estuvieron carísimas, sino el que hacía guita era el que te vendía la tela”.
"Es peor que el Rodrigazo"
Por su parte, el empresario Carlos Volpe, de la firma Sweeper, coincidió en que el contexto es adverso y lo calificó como “uno de los peores” en décadas. “He pasado por muchas crisis desde el Rodrigazo, pero esto es muy complicado”, afirmó. Entre los principales problemas mencionó la caída del consumo, la presión impositiva y la competencia externa.
Volpe también advirtió sobre el impacto en el empleo. “En las fábricas, se están reduciendo turnos, hay suspensiones y en algunos casos pérdida de puestos de trabajo”, indicó. Además, alertó sobre el riesgo de desarticulación del entramado productivo: “Cada vez hay menos hilanderías. Es una cadena que se va rompiendo” y lamentó que algunos tejedores, ante este escenario preocupante, buscan otros trabajos más rentables como en un supermercado, dejando años de especialización técnica, que se pierden. "Siempre se trata de mantener la mano de obra especializada, porque más allá de lo humano, si un día se reactiva la industria, hay que realizar otro costo fijo para capacitar a otra persona", mencionó.
En cuanto a las ventas, señaló que la temporada estuvo “dentro de lo previsto”, con una caída estimada del 20%, mientras que Semana Santa mostró una leve mejora, aunque sin revertir la tendencia general de baja rentabilidad y con precios que apenas aumentaron un 15% en un año y otros que se mantuvieron congelados. “No fue buena ni mala, fue un ‘ni’”, resumió.
A pesar del difícil panorama, los referentes destacan que el diseño argentino “es apreciado en todo el mundo” pero no obstante, advierten que, sin cambios en las condiciones económicas, el futuro del sector es incierto. “Es un combo explosivo, las tasas de interés más la caída del consumo, más el aumento de las tarifas, más el plan de ajuste, más la apertura. Es explosivo. El pronóstico de la industria textil argentina, de la indumentaria, es reservado. Yo diría que si esto continúa así, va a tender a desaparecer directamente”, completó Fasano.
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