Motos, movimientos sospechosos y miedo: el calvario que viven los vecinos de un conventillo
Los residentes aseguran que desde la llegada de un conventillo a la zona aumentaron los episodios de inseguridad. Temen represalias, reclaman presencia policial y advierten que ya no pueden vivir con tranquilidad.
Por Redacción 0223
PARA 0223
Los vecinos del barrio Jorge Newbery se sienten totalmente a la deriva. Desde hace un tiempo un conventillo se instaló en la calle Rivadavia al 9600 y la inseguridad se incrementó notablemente.
Según el testimonio de los residentes a 0223, "durante el día parece que todo está en calma, pero durante la madrugada la situación cambia por completo. Hoy, por ejemplo, a las cuatro de la mañana esto era una verdadera romería".
Muchas familias tuvieron que modificar su estilo de vida o alejarse del barrio para conseguir algo de tranquilidad. "Hay mucho movimiento relacionado con drogas y con cosas robadas; se juntan muchos chicos jóvenes".
Incluso identificaron un auto rojo abandonado como el centro de intercambio: "Un día vimos que un hombre dejó algo dentro y luego se fue hacia el fondo del pasillo. Me acerqué a mirar y vi que era un celular. A los pocos minutos llegó una persona en bicicleta, tomó el teléfono y se fue".
"Evidentemente utilizan ese auto para dejar cosas y que otra persona las retire después. Si la policía los detiene, no encuentran nada encima de ellos porque ya se descartaron de los objetos", continuaron.
Dentro del vehículo hay de todo basura, elementos tirados por todos lados y la suciedad del ambiente. "También vimos autos detenerse, quedarse con el conductor al volante, mientras una mujer bajaba y retiraba una bolsa de entre toda esa mugre. Se nota que ya sabe exactamente cuál tiene que buscar. Es todo un mecanismo organizado", revelaron.
A veces se encuentran cerca de una quincena de jóvenes que llegan todos en moto. "En un momento salen todos juntos a los que ellos dice 'trabajar'", declararon.
Por otro lado, denunciaron que "nunca vimos pasar un patrullero por esta calle, a pesar de que la comisaría está a apenas siete cuadras. Eso también complica mucho las cosas".
Mientras tanto, los habitantes de la zona aseguran sentirse abandonados y reclaman una mayor presencia de las autoridades para recuperar la tranquilidad perdida. El temor a posibles represalias hace que muchos prefieran no exponerse, pero advierten que la situación ya afecta la vida cotidiana de quienes todavía permanecen en el barrio.
"Uno intenta mantenerse al margen, pero el problema termina metiéndose en tu propia casa", resumieron los vecinos, que esperan respuestas antes de que el conflicto continúe profundizándose.
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