Una invitación presidencial millonaria para una estadía real relámpago: a cien años de la primera visita de Eduardo de Gales

Llegó en el Repulse junto a su hermano al puerto local invitado por el presidente Alvearj que pagó de su bolsillo medio millón de pesos oro para que se concrete el encuentro. 

Eduardo de Gales visitó Mar del Plata en dos oportunidades.

31 de Agosto de 2025 08:31

Por Redacción 0223

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Del 17 de agosto al 28 de septiembre de 1925 Argentina fue anfitrion de la estadía por diferentes ciudades de Eduardo de Windsor, que tiempo después se convirtió en el Rey Eduardo VIII del Reino Unido. Su recorrida lo trajo hasta Mar del Plata, donde fue recibido con honores.

La historia reciente de la corona británica da cuenta de una visita del entonces príncipe de Gales Eduardo Winsor del 17 de agosto al 28 de septiembre de 1925 a nuestro país en respuesta a una invitación realizada por el entonces presidente Marcelo T de Alvear y que incluyó una breve estadía en la villa de la familia Martínez de Hoz en Chapadmalal, Mar del Plata.

De acuerdo a los periódicos de la época, el hijo mayor de Jorge V y heredero al trono llegó a la ciudad a bordo del HMS Repulse, junto a su hermano, el duque Jorge de Kent, proveniente de Montevideo. La historia también cuenta que Alvear sacó medio millón de pesos oro de su propio bolsillo para que al futuro rey no le faltara nada y que la invitación fue un gesto de reciprocidad por el recorrido que el propio mandatario hiciera a Gran Bretaña en 1922, luego de ser electo.

La visita de los príncipes fue todo un acontecimiento político y social, ya que popular miembro de la corona, además de su jerarquía e investidura oficial, despertaba gran simpatía entre los habitantes de la ciudad y cautivaba a la prensa.

Luego, se dirigió en tren a Buenos Aires y La Plata acompañado por altas autoridades nacionales. En la estación de 1 y 44 lo esperaba el gobernador bonaerense, José Luis Cantilo, y en las calles cientos de vecinos que lo querían saludar. En una carroza de gala tirada por cuatro caballos avanzó por diagonal 80, mientras que desde los balcones y veredas más personas, muchas con banderas inglesas, lo veneraban. En esa jornada conoció el Museo, el zoológico y todo concluyó con un baile de gala.

Eduardo volvería a Mar del Plata en 1931  invitado por el aristócrata Alberto Enrique del Solar Dorrego, cuya familia pasaba muchos meses en la ciudad y con quien disputó un partido de golf.

El lugar elegido por el príncipe para hospedarse durante su breve estadía fue el Club House y, durante sus días en Mar del Plata se dedicó a realizar visitas a residencias de familias de abolengo como las hermanas María Unzué de Alvear, Concepción Unzué de Casares y Josefina Unzué de Cobo, y llegó hasta la Estancia Chapadmalal de la familia Martínez de Hoz, que lo había hospedado durante su primera visita en 1925.

Lo cierto es que la tarde que encendió las alarmas de la custodia de la Corona en el Golf Club, el Príncipe de Gales, de mal humor y cansado del protocolo, visitas y cocineros vestidos con ropa típica, decidió evadirse por 12 horas una noche y refugiarse en la “Trattoría de Genaro” cerca del Golf Club donde aseguran que quedó tan conforme por el trato cordial que recibió que un día antes de partir a Gran Bretaña fue hasta el local y firmó un retrato para el dueño del comercio y se despidió con un “Hasta pronto”.

Eduardo VIII: el Rey con simpatías nazis "que abdicó por amor"

El príncipe Eduardo vivía sin compromisos y no le faltaron amantes hasta que conoció a Wallis Simpson, una estadounidense que estaba fuera de los cánones morales y de belleza de la época. Desgarbada, sin títulos nobiliarios y dos veces divorciada, la mujer conquistó al por entonces heredero al trono británico y lo acompañó hasta sus últimos días.

Cuando trascendió el romance, los medios de la época la tildaron de lesbiana, bruja, ninfómana, hechicera sexual, advenediza, ordinaria, espía nazi y hasta hermafrodita. Incluso se habló de la existencia del “Expediente China”, un informe que realizaba un recuento de brujerías y prácticas sexuales que aseguraban ella habría aprendido cuando vivió en ese país.

El 20 de enero de 1936 cuando murió el rey Jorge V, Eduardo subió al trono con el nombre de Eduardo VIII. Su primera aparición pública fue junto a Wallis y resultó escandalosa. Antes de ser coronado, el monarca recibió una carta del secretario de la Casa Real, en la que le confirmaba el Parlamento no aceptaría su casamiento con Simpson, poco mas tarde renunciaba al trono y fue degradado a duque de Windsor y exiliado a París.

Tras la abdicación, Alberto subió al trono con el nombre de Jorge VII, y tras su muerte, su hija Isabel II tomó el lugar hasta 2022, cuando el deceso dela monarca más longeva de la historia occidental dio inicio al reinado de Carlos III

Eduardo y Wallis se casaron finalmente en el Chateaux de Tours, el 3 de junio de 1937 sin la presencia de los royals y se dedicaron hasta la muerte del ex rey a vivir de rentas, organizar cenas y bailes, ir de compras y girar por el mundo.

El duque murió el 28 de mayo de 1972 en París a los 78 años a causa de un cáncer de garganta. Sus restos fueron trasladados al Reino Unido donde lejos de la pompa que tuvieron su padre Jorge V y su hermano Jorge VI se llevó a cabo un funeral privado que duró tan solo media hora en la Capilla de San Jorge.