Dijo que halló muerta a su pareja con cáncer, pero la autopsia reveló un escabroso femicidio

Las primeras pericias no habían detectado signos visibles de violencia.

En las últimas horas, su círculo íntimo apuntó contra un acusado.

21 de Septiembre de 2026 11:59

Por Redacción 0223

PARA 0223

Una llamada de emergencia al 911 realizada en la localidad bonaerense de Moreno activó un operativo policial que inicialmente apuntaba a una muerte natural. El denunciante, Lucas Matías Nittioli, de 35 años, aseguró que al despertar encontró sin vida a su pareja, Karina Villarruel, de 43, quien padecía cáncer de colon. Al llegar a la vivienda de la calle Italia al 900, las primeras pericias no detectaron signos visibles de agresiones ni desorden dentro de la habitación. Ante la sospecha preventiva, la fiscalía ordenó trasladar el cuerpo para la autopsia correspondiente.

Cómo fue la autopsia en la que descubrieron la causa de muerte

Sin embargo, el informe forense dio un giro escabroso al caso al confirmar que la causa del deceso no fue la enfermedad preexistente. Los estudios determinaron que la mujer sufrió una insuficiencia respiratoria aguda por asfixia mecánica provocada por compresión extrínseca. El resultado confirmó que Villarruel fue ahorcada en la cama, desmontando por completo la versión inicial presentada por el novio ante las autoridades. Tras comprobar el mecanismo, el fiscal Martín Borgnia encuadró el hecho bajo la hipótesis firme de femicidio.

En los brazos del agresor también había lesiones.

Con las conclusiones forenses en mano, la Justicia convocó al sospechoso para someterlo a un examen médico detallado en sede policial. Los peritos hallaron lesiones recientes en ambos antebrazos del hombre, con marcas claramente compatibles con rasguños de defensa. Al cotejar las heridas con el material genético extraído del cuerpo de la víctima, los analistas confirmaron la presencia de rastros defensivos. Con estos elementos de prueba, Nittioli quedó inmediatamente detenido y a disposición de la UFI N° 4.

La acusación formal presentada contra el imputado contempla la figura de homicidio triplemente agravado por el vínculo, alevosía y violencia de género. Esta calificación legal prevé una pena de prisión perpetua en caso de ser hallado culpable al finalizar el proceso judicial. En paralelo, los investigadores recaban testimonios en el vecindario para reconstruir la convivencia diaria y detectar antecedentes de agresiones verbales o físicas. Tampoco se descarta que la defensa intente argumentar una falsa coartada vinculada al avance de la enfermedad.

El atacante apostaba a que no hubiera autopsia.

Por su parte, los familiares de la víctima rompieron el silencio y denunciaron públicamente que la mujer sufría un entorno de maltrato sistemático. Aseguraron que el acusado ejercía un fuerte control psíquico, al punto de haberle quitado el teléfono celular e impedirle el contacto habitual con sus dos hijos. “Hubo hechos de violencia, la aisló completamente”, relataron allegados al confirmar que Villarruel no había llegado a formalizar denuncias por temor. La fiscalía continúa recolectando pruebas para cerrar la instrucción de la causa antes del juicio.

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