Inseguridad en Mar del Plata: casi el 45% de los vecinos sufrió un delito en el último año
Un relevamiento realizado en el Partido de General Pueyrredon puso en números la percepción de los marplatenses sobre la inseguridad, el rol de la policía y las medidas de prevención.
Por Redacción 0223
PARA 0223
La inseguridad ocupa un lugar central entre las preocupaciones de los marplatenses y los vecinos de General Pueyrredon. Así quedó plasmado en la Encuesta de Percepción de Seguridad 2026, realizada por el Instituto de Humanidades y Ciencias Sociales (INHUS, CONICET-FH/UNMDP) junto con Mar del Plata Entre Todos, que reunió 1.470 respuestas de personas mayores de 18 años residentes en el partido.
El relevamiento, realizado entre el 20 de abril y el 30 de junio de este año, permite poner números a las experiencias de los vecinos, pero también a una sensación de inseguridad que atraviesa la vida cotidiana.
En datos concretos, el 44,4% de las personas encuestadas declaró haber sufrido personalmente, durante los 12 meses previos, al menos uno de los cuatro tipos de delitos relevados: robo con violencia, robo sin violencia o hurto, lesiones o amenazas.
Asimismo, los robos y hurtos alcanzaron al 35,6% de los participantes, mientras que el 20,4% manifestó haber sufrido lesiones o amenazas.
El hecho más frecuente fue el robo sin violencia, con el 27,6%, seguido por el robo con violencia (18,4%), las amenazas (17,1%) y las lesiones (7,8%).
Sin embargo, la denuncia no siempre aparece como respuesta. Entre quienes fueron víctimas, sólo el 46,7% aseguró haber puesto en conocimiento de la Policía al menos uno de los hechos sufridos.
La sensación de inseguridad supera ampliamente a la experiencia directa
La percepción del problema es todavía más extendida que la experiencia concreta de victimización. Según el estudio, el 96,5% considera que la inseguridad es un problema grave o muy grave, mientras que el 88,8% cree que la delincuencia aumentó respecto del año anterior.
La sensación de inseguridad cambia notablemente según el lugar y la situación. El 53,7% manifestó sentirse inseguro al permanecer solo o sola de noche en su vivienda, porcentaje que sube al 77,5% al caminar cerca del domicilio.
En espacios públicos, los niveles son todavía mayores: 87,1% se siente inseguro en plazas o parques y 88,8% en las paradas de colectivo. El estudio plantea así una diferencia marcada: “El espacio privado aparece así como relativamente más protegido, mientras la inseguridad aumenta en los espacios públicos y de circulación”.
El miedo que modifica la vida cotidiana
La percepción de inseguridad no queda limitada a una sensación: también lleva a los vecinos a modificar sus rutinas. El 68,8% evita dejar la vivienda sola, mientras que el 66,6% utiliza taxis, remises o aplicaciones por razones de seguridad.
A su vez, el 64,9% dejó de salir de noche, el 63,9% dejó de circular con objetos de valor, el 45,8% dejó de utilizar el transporte público y el 43,6% abandonó actividades al aire libre.
La protección también se trasladó hacia los hogares. El 91,6% de quienes respondieron con información completa declaró contar con al menos una medida de protección residencial, como rejas, alarmas, perros guardianes o acuerdos vecinales de vigilancia.
De acuerdo con el relevamiento, estas estrategias de protección están especialmente vinculadas con el tipo de vivienda y los recursos económicos disponibles en cada hogar.
Críticas a las instituciones encargadas de la seguridad
Otro de los capítulos de la encuesta estuvo dedicado a la confianza en las instituciones. Las fuerzas federales son las únicas que superan el 50% de confianza, con un 55,1%. Muy por debajo aparecen la Patrulla Municipal, con 25,5%, la Policía Bonaerense, con 20,4%, y el Poder Judicial, con apenas 16,5%.
La evaluación sobre el desempeño policial también resulta negativa: el 79% evalúa negativamente la capacidad de la Policía para controlar el delito en su zona de residencia.
La confianza y la valoración positiva de las instituciones policiales, señala el estudio, aumentan con la edad. En el caso de la Justicia, en cambio, la confianza disminuye a medida que aumenta el nivel educativo de los encuestados.
No hay una única respuesta frente al problema
La encuesta también preguntó qué tipo de políticas deberían priorizarse para enfrentar la inseguridad. La opción más elegida fue la prevención social y reducción de desigualdades, con el 28,4%, seguida muy de cerca por el endurecimiento penal, con el 27,4%.
Más atrás quedaron las reformas institucionales para reducir la corrupción (20%) y el fortalecimiento de la presencia y las capacidades policiales (15,7%).
El estudio destaca que “no existe una propuesta de solución predominante” y que los resultados muestran a una ciudadanía crítica de las instituciones, pero que continúa reclamando intervención estatal desde distintas perspectivas.
Por último, la encuesta también encontró que haber sido víctima de un delito genera un desplazamiento moderado hacia posiciones más punitivas, principalmente por una menor preferencia por las soluciones centradas en la prevención social.
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