Hay que animarse: una tarde en un sex shop
Por Redacción 0223
PARA 0223
por Gala Barale
Entre mujeres de todas las edades existe un tema que es común y habitual: el sexo. Experiencias, fantasías, preferencias y otros detalles que ningún hombre imagina, son parte de las charlas entre amigas. Se comparten vivencias, fracasos y éxitos de la intimidad. Y entre todo eso hay un tema que resulta tan interesante como intrigante: los famosos juguetes eróticos. Un “condimento” que se puede agregar en la cama.
Geles lubricantes ideales que aportan frío o calor, aceites de distintos aromas y sabores para masajes eróticos, esposas, vibradores y, por supuesto, disfraces. Este abanico de ofertas, este mundo de posibilidades, recibe a cada mujer que se anima a visitar un sex shop.
Carolina (23), una habitual cliente de este rubro, explica que ir a un sex shop por primera vez es una especie de “bautismo entre amigas”. Sin embargo, aclara que “la entrada a ese mundo puede mejorar nuestras relaciones sexuales o incluso salvar a alguna pareja de la rutina”.
Abrir la puerta
Los sex shop, en general, están ubicados en lugares escondidos, con pocas luces y las vidrieras empapeladas para que nadie pueda ver en su interior. Esto le da –sorprendentemente- un mayor atractivo por su aspecto de lugar oscuro y prohibido, ideal para abordar un tema tabú como el de los juguetes eróticos.
-Me da vergüenza, entrá vos primera– suele escuchar Pedro (54), dueño de uno de esos locales.
“Al principio miran con un poco de pudor, no preguntan nada y se miran entre ellas, como si se sintieran observadas o hasta juzgadas”, cuenta el comerciante.
Pero al poco tiempo la cosa cambia y las mujeres pierden ese miedo. ¿Cuál es el motivo? Encuentran algo que les llama la atención y se olvidan del pudor.
La experiencia de conocer un sex shop no le puede ser ajena a ninguna mujer. Lo más difícil, según explican aquellas que vencieron el pudor, es dar el primer paso. De hecho, más de una se arrepintió en la puerta del local antes de sumergirse en este mundo.
Según Belén (20), uno de los ejemplos de mujeres que no se animaban a entrar y que lograron vencer la vergüenza, “está buenísimo”. Ahora, su visión del lugar cambió: “No aguanto para contarle a mis amigas los resultados que me dieron las cosas que compré”.
Opciones para todos los gustos
Disfraces: es un tema que a todos -hombres y mujeres- los erotiza. Mucama, enfermera, colegiala, policía, marinerita y presa son los más populares, aunque hay variedades para cumplir cualquier tipo de fantasía. Sin embargo, no todo disfraz es fácil de usar si la mujer no está convencida y segura.
Lencería comestible: esta es otra de las opciones que se encuentran y que resulta irresistible para conocer cómo funciona y qué se siente. Es algo nuevo y difícil de imaginar, que aporta un toque especial al encuentro íntimo.
Geles: hay muchos, con distintas fragancias, sabores y utilidades. Es el primer objeto que una mujer suele adquirir en una visita a una sex shop. Es discreto, se puede guardar en la cartera sin que nadie lo note, y sus cualidades son altamente recomendadas. Aportan diferentes temperaturas a la relación, y se pueden encontrar aquellos que dan sensación de frío; también hay geles para masajes, entre otros.
Esposas: plateadas estilo clásico como de policía, forradas con peluche de colores o revestidas con lentejuelas, son un accesorio muy adquirido para complementar el sexo.
Cine XXX: La pornografía es, tal vez, el primer contacto de las personas con el sexo, y son un gran atractivo dentro del sex shop. Desde producciones extranjeras y nacionales, hasta videos “amateur”, las mujeres suelen comprarlas para estimular a su pareja.
Vibradores: El objeto más censurado, pero del que más se habla. En su forma más clásica, similar a un pene, aunque hay de distintas medidas, texturas y hasta colores, definitivamente para todos los gustos. Sin embargo, los tradicionales no son los únicos que se encuentran. Existen en forma de mariposa, delfín, y hasta de lápiz labial. Algunos llevan un cartel con la leyenda: Resistentes al agua, ideal para aquellos que desean sumergirse. Para terminar, un invento revolucionario, se trata de ropa interior con un pequeño vibrador incorporado, que se maneja con un diminuto control remoto. Ideal para la cartera de cualquier dama.
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