Víctor hugo morales

22 de Enero de 2016 11:45

Víctor Hugo: “Jamás creí que se animaría a llevarse puesta la República”

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Víctor Hugo Morales recibió a 0223 y concedió una extensa entrevista. Fotos: Romina Elvira. 

El periodista y relator habla en exclusiva con 0223 sobre los primeros 40 días de Mauricio Macri en la presidencia. Cuenta por qué apoyó al kirchnerismo, aunque también marca lo que le criticó. "Me gusta que el Estado sea un regulador de los comportamientos de los privados y el kirchnerismo hizo eso", dice.

Víctor Hugo Morales habla con su voz impecable y su modo pulido. Frena un instante la entrevista. “Esa frase me gusta para el libro que estoy escribiendo”, se dice a sí mismo. Pasan unos segundos, toma una lapicera que tiene sobre la mesa y anota la fase en un papel repleto de tinta azul. Luego la vocará en la computadora en la que escribe el texto. No anticiparemos cuál es la frase, pero pronto se podrá leer en el nuevo libro que publicará el periodista y relator.

 “Yo pensé que iba a tomar decisiones económicas fuerte. Jamás creí que se animaría a llevarse puesta la República y la democracia”, asegura en una entrevista con 0223 el periodista sobre las primeras medidas adoptadas por el presidente Mauricio Macri.

Víctor Hugo descansa en un complejo cerca de Mar del Plata. Este sábado relatará en el José María Minella para Radio Brisas el superclásico de verano entre River y Boca. “Al principio pensé que era una locura, pero después me entusiasme”, confiesa.

Buena parte de la charla se enfoca en la política. El periodista, recientemente echado de Radio Continental, dice que “las mentiras” dichas por Macri a lo largo de la campaña “están ahí”, a la vista. Dice que muchos que apoyaban el modelo nacional y popular hoy tienen “el doloroso placer de haber tenido razón”.           

-¿Se siente kirchnerista?

-La pregunta tiene como punta de partida que siempre hablo a favor del kirchnerismo. ¿Por qué alguien puede pensar eso? Porque lo que trasciende a través de los medios es el apoyo, pero nunca lo que yo digo en contra. No sé si viste el discurso mío en la plaza, pero recordé cosas negativas del kirchnerismo. Allí, cuando la multitud que tenía una fuerte integración del kirchnerismo, aún en la emoción de esa gente, dije dos de las cosas más fuertes que he dicho contra el kirchnerismo. Yo he estado en contra de los acuerdos con Monsanto, contra la ley de las ART, contra la ley Antiterrorista, siempre contra la inacción para ir por la despenalización del aborto. Muchas cosas, pero la pregunta de si yo me siento kirchnerista es porque todo lo que digo es a favor. Ahora, me siento kirchnerista o nerista de lo que fuera, si te dan jubilación universal, si te dan asignación, si te bajan la mortalidad infantil, si te dan matrimonio para que los que son diferentes puedan hacer su vida como se les antoje y te dan la reconversión moral que significa la calidad de vida a la que se accedió en este tiempo.

Me gusta que el Estado sea un regulador de los comportamientos de los privados y el kirchnerismo hizo eso. En esas cosas estoy absolutamente de acuerdo y defiendo ese tipo de políticas. Pero también ataco las que no me gustan. Con fundamentos, con la insistencia que me caracteriza.

-Es decir que le gustaba el rumbo, más allá de que podía mejorarse.

-Claro que podría profundizarse, mejorarse, pero es por ese lado. Sin el Estado, el más vulnerable es un pobre diablo.

"Me gusta que el Estado sea un regulador de los comportamientos de los privados y el kirchnerismo hizo eso. Sin el Estado, el más vulnerable es un pobre diablo".

-¿Es lo que estamos viendo en estos 40 días?

-Es lo que empezamos a ver, a notar. No importa el ser humano, 100 mil echados de sus trabajos, son 100 mil, es un número. Nadie se mete en el drama atroz que le toca vivir a una sola de esas personas y luego multiplicarlo por cien mil.

-Le sorprende cierto apoyo a esos despidos con frases como “eran ñoquis”…

-Es que siempre se tiene que estigmatizar para hacer un daño. Si vos me tenés que combatir a mí, no podés combatirme en el plano de los argumentos, porque es muy difícil, porque ellos no los tienen. Entonces, tenés que hacer que esa persona no sea creíble. Si vos querés achicar el Estado, tenés que sentenciar que son ñoquis. Es decir, ser la porquería más grande que se puede ser, porque encima de causarle un daño de por sí, se lo causas insultándolo.

Entonces, siempre detrás de toda medida que se adopta con otro motivo, como puede ser achicamiento del Estado, vos tenés que hacerlo en nombre de exacerbar lo que de negativo hay en esa gente para publicitarlo frente a la gente que todavía te apoya. Por supuesto que no es así. Pero es como lo tenés que presentar a la derecha, hostil, indiferente, clasista, despreciativa, que es el núcleo duro al que responde Macri.

-¿Lo ha sorprendido alguna medida de Macri en este mes y medio?

-Yo pensé que iba a tomar medidas económicas fuertes, pero jamás creí que se animaría a llevarse puesta la República, la democracia y todo, como hizo.

-¿Por ejemplo?

-Mandar los jueces a la Corte en comisión es una locura insalvable. Ir contra la ley de Medios por un decreto y no tratar, en todo caso, de discutirla nuevamente en el Congreso, es demencial. Poner todos los Ceos de las empresas privadas dentro del Estado; en vez de hacer lobby desde afuera, ahora son dueños del Estado. Me parece de una audacia propia de los que han perdido una especie de control, como si tuvieran la cabeza arrasada en las neuronas que a uno lo hacen ser educado y social. Como si no tuviesen en este momento filtros para lo que están decidiendo.

Que designaran abogados denunciados por la UIF en la UIF es una cosa increíble. Que se animaran a poner como ministro de la Producción al que hizo el negocio de Clarín con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires con las computadoras, que es un negocio vergonzoso.

-¿No esperaba nada de eso?

-Al mismo tiempo me pregunto por qué tanta sorpresa si el ministro de Hacienda es el que manejaba la fortuna de Fortabat hasta la semana anterior a ser ministro y lo primero que hizo fue una devaluación que le hizo ganar fortunas a Forbatat. El 40% más de lo que tenía sin haberse movido.

Que esté un tipo de Farmacity, de Techint, que estén todos los importantes de Clarín dentro del Gobierno, que uno de los jueces que mandó por comisión sea el juez que hizo todo lo de Cablevisión y Multicanal. Ante eso, uno sí que se puede asumir asombrado de cómo se animan. Porque pudieron robar más silenciosamente, progresivamente, pero no. Entran a la luz del día, que te ve todo el mundo, te lo ponés al hombro, tocás el bombo, le hacés pito catalán y te vas. Esto es lo que está ocurriendo en el proceder el Gobierno. Por consecuencia, no han tenido ni la delicadeza del estilo. Han sido unos violentos apropiadores de la República y de la democracia.  

-¿Cree que hay consciencia de todo lo que acaba de enumerar?

-No hay manera de discutirlo. Todos lo estamos viendo. En todo caso están los que se hacen los distraídos, los que hacen la crítica para sobrevivir, que de eso hay mucho.

Lo que yo hago es decir esto y pago un precio por eso. Periodísticamente están también lo que buscan la vuelta para comprometerse relativamente porque tenés que sobrevivir. Porque nadie te viene a dar una mano. A mí me dejan sin trabajo, probablemente tenga otro trabajo. Puede ser. Con deterioro, ya no voy a estar en tan buena radio, ya voy a tener que remar de otra manera, ya no voy a ganar tanto dinero. Otros tendrían mucho más deterioro.

-Usted fue crítico en los ’90, una etapa que presenta similitudes a lo que estamos viviendo hoy. Sin embargo, hay una diferencia: una mayor consciencia de la sociedad. ¿Cuál cree que será el peso de esa sociedad más politizada?

-Yo creo que el núcleo duro que entiende la política como se ha entendido en estos años, sale a las plazas, se manifiesta abiertamente y tiene la satisfacción de tener razón, que es maravillosa. Creo que a un hombre le gusta más tener razón que nada. Nada supera el placer de haber tenido razón, y la gente está disfrutando del doloroso placer de haber tenido razón. Decir de antemano qué es la derecha, que no es republicana, no es democrática, es voraz y está al servicio de los que tienen más.

-¿Y eso no podría aplastar el ánimo?

-Eso fortalece. Porque ahora hay mucha más consciencia política de la que había en los noventa. En los noventa casi no había, porque hubo una especie de destrucción de la política. La frustración del primer Gobierno democrático de mi amado doctor Raúl Alfonsín -aunque haya tenido muchas discrepancias- borró otra vez de la cabeza de la gente el sentido de la política, la puso en el bolsillo castigado por la inflación, en que no vale nada luchar por tener a los comandantes presos, que lo que quiero es laburo, que se dejen de jorobar con todo eso. Quitó consciencia. Y esa consciencia política transita ausente por todos los noventa y se recupera poco a poco en estos años.

Lo que más ha hecho el kircnerismo, para bien y para mal, es haberle dado una gran entrada a la política. Ahora todas estas tropelías que se comenten por parte del Gobierno son apreciadas con otro nivel intelectual, con otro nivel de consciencia política. Eso queda, eso está, a esa gente no le van a entrar con nada. Por el contrario, la van a hacer crecer en número posiblemente. Pese al trabajo de culturización que hacen a través de los medios afines, van a hacer que en la medida en que los damnificados sean más, el número de quienes se estén manifestando en contra sea cada vez mayor.

-¿Ve un proceso tendiente a demonizar la ideología?

-Por supuesto. Lo van a hacer de varias maneras. Con los programas más tontos que existan en materia televisiva, lo van a hacer con una gran escasez de programas políticos, salvo los que son un show, lo que sirven para discutir y que no quede nada importante; van a revalorizar permanentemente la libertad, que será la libertad de mercado, la libertad para que entren productos de afuera. Van a trabajar sobre un país mejor visto en el exterior, porque importa cómo nos miran los del poder económico internacional. Van a operar sobre esas cosas y van a tener aceptación todavía. Hay un núcleo duro, como lo tiene el kirchnerismo, de la derecha que no es menor. Es de un 30 o 35%.

-¿Y del lado kirchnerista?

-Hay mucha consciencia. Tenés un 35, un 30, que fluctúa según la enorme potencia de los medios de comunicación, que en la medida en que ellos se sientan defraudados van a poder apreciar mucho mejor la mentira que han dicho, porque al final la mentira parece que a la gente no le ha importado tanto. No es un problema ético el que para mucha gente resuelve la manifestación política. Porque las mentiras están ahí, mintieron, mintieron siempre. Ganaron una elección acusando a un gobernador de triple criminal, empezaron a ganar las elecciones hace un año con una presidenta supuestamente asesina de un tipo que se pegó un tiro en el baño, solo con su alma y su pena.  

-¿Puede explicar que una persona de clase media, que en estos años progresó, cambió el auto, pudo construirse su casa con el Procrear y se iba de vacaciones una o dos veces por año, haya votado a Macri?

-Porque es más fuerte la ambición que la gratitud, porque el ser humano quiere más siempre. Y casi es comprensible. El que compró el auto lo compró para darse un gusto, pero después hay que mantenerlo. Llega al ahorro, a la cuota, tenés el auto, una gran satisfacción y alegría. Pero ahora resulta que no te alcanza el sueldo, porque vos tenés necesidad de patente, de nafta, se te rompió, tuviste que arreglarlo. Cada ascenso es una nueva problemática.

"El Gobierno que pasó incidió positivamente en la vida de la gente. Jubiló tres millones y medio de tipos que no se iban a jubilar, ayudó y recompuso la vida de muchísima gente".

 

-¿Y cómo se traslada esa situación individual a un enojo con el gobierno?

-A esa gente, mientras le pasan estas cosas, le trabajan la cabeza para que odie y encuentre un culpable. Ese culpable, te dicen además, es corrupto y se queda con todo lo que a vos supuestamente te permitiría vivir mejor. Aunque toda la corrupción sumada que puedas encontrar en el kirchnerismo no incide ni en el 0,001% de la vida de la gente, porque son las políticas públicas las que inciden.

Un director de una repartición de la Municipalidad se queda con todos los vueltos que hay. Ese tipo roba, es corrupto, pero no gravita. Corrupción es el tipo que toma una deuda para sobrevivir políticamente, para ganar mucho dinero. La corrupción son las políticas públicas. Y esto la gente no sabe ver. Entonces le meten la corrupción de fulano, la de mengano y le hacen sentir a ese tipo que está frustrado, que no le alcanza el sueldo, que no sacó el auto porque no tenía con qué cargar, que estos personajes le roban lo que es de él.

Ese trabajo es persistente, permanente, de todos los días, es llevado a cabo por los tipos más corruptos del mundo, que son los de Clarín y la Nación, dicho con todo el desarrollo que le puedo dar. Te presentan la más hipócrita de las situaciones: un tipo enojado, gracias al que informa mafiosamente, contra quien no incide en su vida o quien sí incide, pero positivamente. Porque el Gobierno que pasó incidió positivamente en la vida de la gente. Jubiló tres millones y medio de tipos que no se iban a jubilar, ayudó y recompuso la vida de muchísima gente. Hizo muchas cosas, pero vos le vendiste hábilmente la corrupción de dos o tres tipos.

-¿Cómo será el tiempo que queda hasta 2019?

-Una lucha entre los medios y sus mentiras y la verdad de la gente. La verdad ya está sobe la mesa, pero para un 35% que es el que sabe cómo son las cosas. El que amargamente ve que tenía razón, que no era que buscaban más República, que ahora empieza a no haber República, la que sabía que iban a echar gente del trabajo porque hay que achicar el Estado.

-¿Qué pasará con Fútbol para Todos?

-Poco a poco se lo van a ir dando a Clarín. Ya le van a dar partidos. Para el inmenso poder que tiene Clarín ya está en condiciones de comprarlo. Clarín se está quedando con Nextel y todo lo que son las comunicaciones. La gran trampa del vergonzoso y corrupto decreto que termina con la ley de Medios está cuando vos leés que a Telefónica la dejan actuar dentro de tres años. En esos tres años estos tipos se habrán quedado con todo. Es una Ferrari que compite contra otra Ferrari, quizás, pero le sacó 70 vueltas de ventaja. Van a tratar de ir con el Fútbol para Todos a los celulares. 140 millones de dólares que cuesta el Fútbol para Todos hoy es un chiste para Clarín.

Acordate esto: sería muy raro que no lo compren y se lo queden otra vez. Lo cual volverá a estar mal, porque lo que corresponderá siempre es que haya licitación. Ahí va a haber la corrupción dentro del fútbol. Guardate la grabación, porque me va a encantar que un día me llames para una nota y me digas: ‘Pucha, tenía razón’, y yo me voy a quedar encantado.

La única posibilidad que hay de sentir que podés pelear es cuando escribís, hablás, das una nota. Después sos una derrota total, pero en este momento yo les gano, porque siento que tengo razón, que puedo argumentar, que no digo algo que la repregunta me devastaría, al contrario yo quiero más preguntas y profundizar.

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