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La agenda ambiental de Mar del Plata

La agenda ambiental de Mar del Plata

Jorge Froilán González

Los temas de la agenda ambiental en Mar del Plata son múltiples y variados, aunque tienen algunos aspectos en común: la falta de educación ciudadana sostenida en el tiempo y la ausencia, al menos parcial, de capacidad y dinámica para poner en práctica la obligatoriedad del cumpliento de las normas. 

Sobre la cuestión de la basura el cambio de modalidad de recolección de las denominadas “bolsas verdes” derivó en un severo deterioro de la calidad de separación en origen, porque minó la escasa credibilidad inicial en el tema y resultó en una severa disminución de las cantidades no recuperadas de residuos. Es claro que sin una efectiva y eficiente separación en origen y una recolección diferenciada, es difícil que las etapas posteriores de tratamiento y disposición puedan ser exitosas.

Dicha separación es hoy en día percibida como inexistente a los efectos prácticos. Es en este aspecto donde se necesita una revisión consensuada de las frecuencias de recolección diferenciada; una campaña, sostenida en el tiempo, de educación sobre separación en origen y una capacidad de sanción concreta a los infractores; estos últimos dos puntos son imperativos para el éxito del programa.

El tema de educación trasciende el mero hecho de la separación en origen; se trata de incorporar desde la niñez actitudes de reducción del consumo y de incremento de la reutilización de materiales. La disminución del consumo de energía y de recursos no está incorporada ni en nuestra vida doméstica ni en las currículas escolares. Los esfuerzos educativos deben ser sostenidos en el tiempo y deberían trascender las diferentes gestiones gubernamentales y ser parte de una política de estado que se enfoque a la “siembra” de los conceptos ambientales en los primeros años de vida. Es en la niñez donde se encuentra a la población más permeable, para introducir las actitudes de conservación y respeto; es permeable por la capacidad y las ganas de aprender que se tiene en esa etapa de la vida, pero a la vez es frágil porque años de esfuerzo en pos de la educación ambiental pueden borrarse de un plumazo si se observa que no son sancionados los incumplimientos de las normas.

Entrando con más detalle en el aspecto educativo, la formación debe enfocarse tanto en la reducción como en el uso más eficiente de los materiales y la energía, cuya idea de disminuir su consumo va más allá de la circunstancia de las tarifas actuales. Todo consumo de energía implica contaminación incluso el de las denominadas “energías limpias”. Siempre se produce algún grado de contaminación dependiendo del tipo de energía que es producida, de qué manera se utiliza, dónde fue generada y cómo fue transportada hasta el punto de consumo. 

Finalmente, quiero destacar que los temas ambientales de nuestra ciudad no se limitan a los derivados de la basura; una lista no exhaustiva incluye a los problemas de contaminación y consumo de agua, la calidad del aire, la parasitósis en plazas y playas, los conflictos derivados del crecimiento poblacional y la pre-existencia de productores agrícolas. Todos tienen en común la necesidad de mayor formación e información, por parte de los sectores dirigentes, educativos y la sociedad en general.

 

 

Las opiniones vertidas en esta nota representan exclusivamente su punto de vista y no necesariamente la de la Unmdp o la Cpsma.

Es docente en la Unmdp  y miembro de la Comisión Permanente de Seguimiento y Monitoreo Ambiental (Cpsma) del partido de General Pueyrredon. 

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La agenda ambiental de Mar del Plata

Los temas de la agenda ambiental en Mar del Plata son múltiples y variados, aunque tienen algunos aspectos en común: la falta de educación ciudadana sostenida en el tiempo y la ausencia, al menos parcial, de capacidad y dinámica para poner en práctica la obligatoriedad del cumpliento de las normas. 

Sobre la cuestión de la basura el cambio de modalidad de recolección de las denominadas “bolsas verdes” derivó en un severo deterioro de la calidad de separación en origen, porque minó la escasa credibilidad inicial en el tema y resultó en una severa disminución de las cantidades no recuperadas de residuos. Es claro que sin una efectiva y eficiente separación en origen y una recolección diferenciada, es difícil que las etapas posteriores de tratamiento y disposición puedan ser exitosas.

Dicha separación es hoy en día percibida como inexistente a los efectos prácticos. Es en este aspecto donde se necesita una revisión consensuada de las frecuencias de recolección diferenciada; una campaña, sostenida en el tiempo, de educación sobre separación en origen y una capacidad de sanción concreta a los infractores; estos últimos dos puntos son imperativos para el éxito del programa.

El tema de educación trasciende el mero hecho de la separación en origen; se trata de incorporar desde la niñez actitudes de reducción del consumo y de incremento de la reutilización de materiales. La disminución del consumo de energía y de recursos no está incorporada ni en nuestra vida doméstica ni en las currículas escolares. Los esfuerzos educativos deben ser sostenidos en el tiempo y deberían trascender las diferentes gestiones gubernamentales y ser parte de una política de estado que se enfoque a la “siembra” de los conceptos ambientales en los primeros años de vida. Es en la niñez donde se encuentra a la población más permeable, para introducir las actitudes de conservación y respeto; es permeable por la capacidad y las ganas de aprender que se tiene en esa etapa de la vida, pero a la vez es frágil porque años de esfuerzo en pos de la educación ambiental pueden borrarse de un plumazo si se observa que no son sancionados los incumplimientos de las normas.

Entrando con más detalle en el aspecto educativo, la formación debe enfocarse tanto en la reducción como en el uso más eficiente de los materiales y la energía, cuya idea de disminuir su consumo va más allá de la circunstancia de las tarifas actuales. Todo consumo de energía implica contaminación incluso el de las denominadas “energías limpias”. Siempre se produce algún grado de contaminación dependiendo del tipo de energía que es producida, de qué manera se utiliza, dónde fue generada y cómo fue transportada hasta el punto de consumo. 

Finalmente, quiero destacar que los temas ambientales de nuestra ciudad no se limitan a los derivados de la basura; una lista no exhaustiva incluye a los problemas de contaminación y consumo de agua, la calidad del aire, la parasitósis en plazas y playas, los conflictos derivados del crecimiento poblacional y la pre-existencia de productores agrícolas. Todos tienen en común la necesidad de mayor formación e información, por parte de los sectores dirigentes, educativos y la sociedad en general.

 

 

Las opiniones vertidas en esta nota representan exclusivamente su punto de vista y no necesariamente la de la Unmdp o la Cpsma.

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