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Mar del plata

7 de Noviembre de 2019 20:11

Arroyo, y un verano de prohibiciones que naufraga en un mar de dudas

Perros, cigarrillos, sorbetes, vasos y cubiertos de plástico. Éso fue todo lo que el intendente dijo que no permitiría en las playas durante la próxima temporada ¿Qué pasará?

Perros, cigarrillos, sorbetes, vasos y cubiertos de plástico. Éso fue todo lo que Carlos Arroyo dijo que no permitiría en las playas durante la próxima temporada. Sin embargo, la urnas hablaron el 27 de octubre y apostaron por el desembarco en el Municipio de una cara nueva, más joven: la de Guillermo Montenegro ¿Qué pasará con las prohibiciones que auguró el intendente?

La primera medida ambientalista se conoció el 15 de abril de este año: a través de la vía del decreto, el jefe comunal decidió prohibir la utilización de sorbetes, vasos, plásticos y/o cubiertos plásticos en toda la costa, incluyendo a cada una de las Unidades Turísticas Fiscales administradas por el Municipio así como a las concesiones otorgadas por otros niveles jurisdiccionales y a los balnearios privados del distrito.

En este sentido, la resolución del jefe comunal saliente planteó que los elementos plásticos en cuestión deberán ser reemplazados por "objetos fabricados en papel, con las protecciones necesarias, en cartón o eventualmente en vidrio o metal". Y también facultó al Ente Municipales de Turismo (EMTuR) a instrumentar programas de coordinación y gestión conjunta para abordar la problemática de la basura en la franja costera.

Sin embargo, en septiembre, referentes empresarios de los balnearios ya habían reconocido a 0223 serias dificultades para poder aggionarse al decreto. Por un lado, advirtieron poco stock y elevados costos para suplantar los productos y, en el caso puntual de los cubiertos descartables, aseguraron que no hay disponibilidad en la ciudad de elementos que no sean de otro material.

"Tendríamos que ver cómo podemos ir haciendo algo progresivo a futuro y no todo de golpe como se está planteando. Hay que tratar de charlar con las autoridades para que el cumplimiento de la ordenanza se haga más adelante", había dicho Esteban Ramos, uno de las principales caras que tiene la Cámara de Empresarios de Balnearios, Restaurantes y Afines (Cebra).

Con la llegada de Montenegro y de un nuevo equipo de gestión a la intendencia de la ciudad, los referentes del sector turístico tratarán de apostar por un diálogo que promueva una postergación o flexibilización de las fuertes restriciones que se imponen en el decreto que rige actualmente para General Pueyrredon.

Con los cigarrillos, sin embargo, se plantea una situación más difusa: a muy pocos días de anunciar el decreto de prohibición de plásticos, Arroyo adelantó a la prensa que también avanzaría con medidas para "establecer límites a su consumo dentro de las playas" aunque nunca profundizó sobre cómo las implementaría de cara al verano.

"Vamos a colocar recipientes para juntar las colillas. Una colilla contamina cincuenta litros de agua y hay miles de colillas tiradas por cualquier lado; tenemos que cambiar la costumbre y cultura para tener un medio ambiente puro", había dicho el jefe comunal, que agregó: "Primero comenzaremos por la costa a establecer espacios donde se pueda fumar dentro de las unidades turísticas fiscales con tachos especializados para que todo el mundo arroje ahí las colillas".

Sin ahondar en mayores detalles, fuentes de la Secretaría de Salud le aseguraron a este medio que se elaboró un proyecto que todavía está en tratamiento en el Concejo Deliberante. Lo cierto es que, a la fecha y más allá de los anuncios realizados por Arroyo, aún no hay ninguna normativa vigente que establezca tales restricciones.

Y con la situación de los perros en las playas se plantea una situación similar: después del salvaje ataque que sufrió Guadalupe Ferrari en Punta Mogotes, el intendente había prometido cambios en la ordenanza 22.031, que regula la tenencia de los perros considerados “potencialmente peligrosos” a partir de su extrema fuerza mandibular.

Entre ésas modificaciones, se contemplaba la intención de prohibir el ingreso de los perros a cualquier playa de la ciudad. En la conferencia que brindó el 15 de julio, el máximo responsable del Gobierno local reconoció que su medida sería considerada como "polémica" porque "hay un acostumbramiento a políticas equivocadas". "Esto es para cuidar la salud de la población", se defendió.

En este sentido, el jefe comunal también hizo alusión a "análisis de arenas" que daban cuenta de contaminaciones por la presencia de animales. "Esto es obvio porque los perros orinan y defecan, distribuyendo microbios y pudiendo originar enfermedades”, advirtió.

Pero más allá de los anuncios, los hechos marcan que finalmente no se aplicaron cambios a la normativa. Hace pocos días, a través del Departamento de Zoonosis, sí se llegó a implementar un programa de "monitoreo" que implica una recorrida de camionetas municipales por distintos puntos de la ciudad para "sensibilizar y educar" sobre la problemática.

Arroyo había dicho que dispondría de seis personas para "controlar que los perros no anden en las playas" más un soporte policial que se vería obligado a intervenir en caso de advertir un perro potencialmente peligroso. Pero hasta ahora, esta medida tampoco parece tener sustento en base a lo estipulado en la letra original de la ordenanza ¿Llegarán los cambios en el último tramo de la gestión de Arroyo?¿Que hará Montenegro?