Iñaki pandolfo

10 de Junio de 2019 13:25

Quién es Iñaki Pandolfo, el “gamer” acusado de "cagar" a todos sus amigos

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Llegó desde España hace unos 10 años y llevaba una vida ostentosa. Sorpresa e indignación en el mundo de los “gamers”, en donde era muy popular.

Iñaki Pandolfo es por estas horas el hombre más buscado de Mar del Plata, al menos, entre quienes participan del mundo de los videojuegos o que consumen electrónica. Es que Pandolfo era “el número uno” en cuanto a la compra y venta de insumos y en los últimos años, producto de esos negocios, había cosechado una gran cantidad de amigos.  Casualmente, esas amistades son las que ahora piden datos sobre su paradero ya que perdieron todo contacto con él a principio de mes y nada saben del dinero –en la mayoría de los casos, sumas en dólares- que le entregaron bajo la promesa de que obtendrían ganancias en poco tiempo.

Uno de ellos es Emiliano Mendiolar, quien conoció a Pandolfo aproximadamente una década atrás, cuando el “gamer” de 34 años recién había llegado a Mar del Plata proveniente de España. “Lo conocí porque los dos éramos empleados de un supermercado, hasta que él empezó a meterse en el mundo de la electrónica, en donde siempre fue el número uno”, contó el hombre, que actualmente se encuentra radicado en Coronel Vidal y fue uno de los primeros en notar la ausencia de Iñaki, a quien le entregó una consola, un Iphone y un CPU para que vendiera.

Según dijo, Pandolfo tiene en la ciudad dos abuelos y algunos primos por parte de su padrastro, quienes no pudieron aportar ningún dato sobre la ubicación del acusado porque tampoco tienen contacto con él. “Lo más probable es que ni siquiera esté en el país”, se resignó Mendiolar, quien aseguró que nunca creyó que su amigo lo pudiera estafar. “Él siempre estaba haciendo ‘revoleos’ con cosas que compraba y vendía y si bien alguna vez me pidió que le prestara dinero para ‘tapar un hueco’, a la semana me lo devolvió”, explicó y aseguró: “Cagó a todos sus amigos”.

A su vez, reparó en que el hecho de que “siempre cumpliera” con las entregas de los productos que vendía permitió que “se ganara la confianza de todo el mundo”. Su vida ostentosa, además, hizo que nadie sospechara de sus intenciones. “Siempre estaba tomando café en el shopping o se sacaba fotos en hoteles o algún spa, lo que daba a entender que le iba bien en lo que hacía”, razonó y remarcó que por ese motivo “nunca nadie se vio venir esto”.

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