Preocupa el mantenimiento del arbolado urbano

Por Gonzalo Chaet

"Es un tema que hace más de 20 años está totalmente desatendido en la ciudad", sostuvo el viverista Alfredo Antoniucci. 

 

Los árboles cumplen un rol esencial en las ciudades: más allá del disfrute estético, absorben dióxido de carbono, olores y gases contaminantes (óxidos de nitrógeno, amoníaco, dióxido de azufre y ozono), proporcionan oxígeno y refrescan el ambiente. Una calle con árboles y otra sin ellos sufren el impacto del calor de modo muy distinto. Así lo comprobó un estudio de la Universidad Nacional de Entre Ríos que concluye que en las calles donde no hay árboles la temperatura puede subir entre 4 y 9 grados centígrados.

En Mar del Plata, la Ordenanza 12055 establece que deberá haber como mínimo “dos espacios para árboles por frente de parcela de 10 metros”, es decir que todas las casas deberían tener árboles en sus veredas. Además, el Código de Preservación Forestal detalla que la poda "estará a cargo de la Municipalidad, por ejecución directa o indirecta". Esto significa que en algunas zonas la responsabilidad recae sobre los vecinos frentistas, quienes deberían solicitar un permiso municipal y cumplir determinadas pautas establecidas por el municipio.

Lamentablemente, como sucede en muchos otros temas, estas normativas no se cumplen. "Hay un arbolado de la década del 20 y del 30 del siglo pasado que no ha tenido el correcto mantenimiento", sostuvo el viverista Alfredo Antoniucci en el marco de una reunión con concejales de la Comisión de Promoción. "Pocos árboles están enfermos, el resto se están mutilando o extrayendo por diferentes motivos".

En este sentido Antoniucci enfatizó que el tema es preocupante ya que "el mantenimiento y la plantación de arbolado público es un tema que hace más de 20 años está totalmente desatendido en la ciudad". Por ello el viverista instó a los concejales a diseñar una herramienta legislativa para que el Estado vuelva a hacerse cargo del control del arbolado, "tanto de la poda como de la reposición de las variedades que se han extraído o han muerto". En esta línea, en la reunión se recordó que la última poda integral tuvo lugar hace más de 25 años.

Si bien existe consenso en relación a los beneficios del arbolado urbano, Antoniucci sostuvo que "si los árboles no están bien podados pueden causar perjuicios: tapan las luminarias, levantan veredas o interfieren en el tendido de cables eléctricos. Por eso es muy importante mantenerlos y conservarlos". Si no lo hace el Municipio, en muchos casos los vecinos contratan servicios de poda que destruyen el arbolado. Además el viverista detalló que "en zonas como Güemes se eliminan árboles para despejar la vista de los edificios".

Finalmente en la reunión también se trabajó sobre la falta de planificación en el diseño de los barrios de la ciudad: “un árbol puede demorar 20 años en consolidarse, por eso hay que pensar la ciudad a 2050”, coincidieron los concejales.

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Preocupa el mantenimiento del arbolado urbano

"Es un tema que hace más de 20 años está totalmente desatendido en la ciudad", sostuvo el viverista Alfredo Antoniucci. 

 

Los árboles cumplen un rol esencial en las ciudades: más allá del disfrute estético, absorben dióxido de carbono, olores y gases contaminantes (óxidos de nitrógeno, amoníaco, dióxido de azufre y ozono), proporcionan oxígeno y refrescan el ambiente. Una calle con árboles y otra sin ellos sufren el impacto del calor de modo muy distinto. Así lo comprobó un estudio de la Universidad Nacional de Entre Ríos que concluye que en las calles donde no hay árboles la temperatura puede subir entre 4 y 9 grados centígrados.

En Mar del Plata, la Ordenanza 12055 establece que deberá haber como mínimo “dos espacios para árboles por frente de parcela de 10 metros”, es decir que todas las casas deberían tener árboles en sus veredas. Además, el Código de Preservación Forestal detalla que la poda "estará a cargo de la Municipalidad, por ejecución directa o indirecta". Esto significa que en algunas zonas la responsabilidad recae sobre los vecinos frentistas, quienes deberían solicitar un permiso municipal y cumplir determinadas pautas establecidas por el municipio.

Lamentablemente, como sucede en muchos otros temas, estas normativas no se cumplen. "Hay un arbolado de la década del 20 y del 30 del siglo pasado que no ha tenido el correcto mantenimiento", sostuvo el viverista Alfredo Antoniucci en el marco de una reunión con concejales de la Comisión de Promoción. "Pocos árboles están enfermos, el resto se están mutilando o extrayendo por diferentes motivos".

En este sentido Antoniucci enfatizó que el tema es preocupante ya que "el mantenimiento y la plantación de arbolado público es un tema que hace más de 20 años está totalmente desatendido en la ciudad". Por ello el viverista instó a los concejales a diseñar una herramienta legislativa para que el Estado vuelva a hacerse cargo del control del arbolado, "tanto de la poda como de la reposición de las variedades que se han extraído o han muerto". En esta línea, en la reunión se recordó que la última poda integral tuvo lugar hace más de 25 años.

Si bien existe consenso en relación a los beneficios del arbolado urbano, Antoniucci sostuvo que "si los árboles no están bien podados pueden causar perjuicios: tapan las luminarias, levantan veredas o interfieren en el tendido de cables eléctricos. Por eso es muy importante mantenerlos y conservarlos". Si no lo hace el Municipio, en muchos casos los vecinos contratan servicios de poda que destruyen el arbolado. Además el viverista detalló que "en zonas como Güemes se eliminan árboles para despejar la vista de los edificios".

Finalmente en la reunión también se trabajó sobre la falta de planificación en el diseño de los barrios de la ciudad: “un árbol puede demorar 20 años en consolidarse, por eso hay que pensar la ciudad a 2050”, coincidieron los concejales.

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