A un año del desastre de Torres y Liva, el incendio más grande que se registró en Mar del Plata

Provocó daños a medio centenar de viviendas y unas 150 familias resultaron afectadas. Incluso, hay quienes aún no llegaron a recuperarse de las pérdidas.

La distribuidora Torres y Liva quedó completamente destruida.

15 de Diciembre de 2020 08:17

A un año del incendio de la distribuidora Torres y Liva, el más grande de la historia de Mar del Plata, no sólo por la magnitud de las llamas sino por los daños que provocó; todavía hay familias que no lograron volver a sus casas y otras que aún no pudieron recuperar la totalidad de lo perdido bajo el fuego.

Según el informe de bomberos, el domingo 15 de diciembre, aproximadamente a las 22.25, llegó al cuartel central el primer alerta del incendio que iba a arrasar con buena parte de la manzana de 20 de Septiembre y Rivadavia. Los primeros testimonios de la noche del desastre, coinciden en que a esa hora ya se advertía el humo proveniente del interior del depósito de 43,3 x 43,3 metros, de paredes de cemento y techo de chapa, en el que se almacenaban productos de bazar, decoración, regalería y camping.

Las llamas arrasaron además con el primer piso del edificio que se erigía en esa esquina y alcanzaron las viviendas del segundo, tercer y cuarto piso. Al mismo tiempo, provocaron daños totales en los departamentos "E" de planta baja, primero, segundo, tercer y cuarto piso del edificio de calle San Martín 3660; mientras que los departamentos "F" también resultaron con importantes daños ya que compartían pulmón de manzana con el depósito. Del otro lado de la manzana, sobre la calle 14 de Julio 1744, el fuego alcanzó a los departamentos “C” de la planta baja. En total, 47 departamentos y unas 150 familias se vieron afectadas por el incendio en el que trabajaron sin tregua 11 dotaciones de bomberos.

El fuego arrasó con el depósito y afectó a los edificios de la misma manzana. Foto: 0223/ archivo.

Pocos días después del siniestro, los propietarios iniciaron los reclamos a las aseguradoras de sus viviendas. Aunque en ningún caso nadie quiso contar su situación en particular, hoy, un año después, la mayoría coincide en que cobraron “menos de lo que les correspondía” y hasta hay quienes decidieron ir a la justicia para reclamar el pago total de las pérdidas. 

El panorama para quienes alquilaban es aún más complejo: no recuperaron nada y debieron reconstruir sus hogares de cero. “Nos fuimos con dos bolsas de donaciones que nos dio Desarrollo Social y nos prestaron plata para alquilar otra casa. Parece una pavada, pero no hace mucho nos pudimos comprar las almohadas”, dice una mujer que, junto a su familia, se fue con lo puesto del edificio que estaba sobre la distribuidora y que debió ser demolido por el riesgo de derrumbe que presentaba.

Los comerciantes de la zona, aunque no resultaron con daños materiales, también sufrieron en carne propia las consecuencias del desastre: hasta que el Grupo Mitre SA avanzó en la demolición del esqueleto de la distribuidora, el sector estuvo vallado y se impidió el paso peatonal, por lo que las ventas cayeron hasta un 70%

Por su parte, Torres y Liva, una firma con 70 años de historia en Mar del Plata, reabrió meses más tarde en un predio situado sobre la ruta 88, entre las avenidas Vértiz y Fortunato de la Plaza.

Desde la misma noche del desastre, los investigadores barajaron la posibilidad de que el incendio pudiera haber sido provocado por un pirómano: la detección de “artefactos” preparados para desatar el fuego en los medidores de luz de la distribuidora avalaban esa hipótesis. La investigación, en el transcurso de los días, permitió llegar hasta Néstor Gustavo Arrativel, un hombre de 53 años en situación de calle que llevaba consigo distintos elementos para iniciar el fuego y al que, gracias a imágenes obtenidas de distintas cámaras de seguridad, se lo pudo ver caminando por el lugar del hecho el 15 de diciembre de 2019

Arrativel se encuentra detenido acusado del delito de incendio agravado por la puesta en peligro de más de cien personas y, tal como anticipó 0223, será llevado a juicio oral por ese hecho.

Los distintos médicos, psiquiatras y psicólogos que evaluaron a Arrativel sostienen que se trata de una persona que padece una "psicopatía" y que esa condición le impidió comprender la "criminalidad" del acto que cometió, por lo que es inimputable. Sin embargo, para los profesionales es un "sujeto peligroso para sí y para terceros", lo cual habilita el disparador para llevarlo a un debate oral y público y así definir qué medida de seguridad le corresponde.

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