Realidad barrial

2 de Septiembre de 2020 07:59

Se acrecienta la demanda en comedores y merenderos: ya asisten a 44 mil vecinos

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"Cada vez que tuvimos un caso positivo, sospechoso o algún contacto estrecho detrás de eso hay cientos de familias que se quedan sin un plato de comida", graficaron. Foto: 0223.

Desde los CBE aseguraron que la situación "es muy compleja" y "crece semana a semana". "Ninguna familia se puede aislar si no tiene alimentos", razonaron.

La falta de trabajo y la consecuente crisis económica que generó la situación de aislamiento social, preventivo y obligatorio por la pandemia de coronavirus derivó en la obligación de crear una red de contención social en los barrios populares. Las necesidades se recrudecieron con la compleja situación epidemiológica que atraviesa Mar del Plata que obligó a retroceder de fase y ya suman 44 mil los vecinos que concurrren a comedores y merenderos en busca de un plato de comida.

Facundo Villalba, referente de los Comités Barriales de Emergencia (CBE), reconoció que la situación se tornó "muy compleja" a raíz del "crecimiento expondencial" de caso de Covid-19 que sacuden a General Pueyrredon desde hace dos meses. Si bien se mostró de acuerdo con la "tardía" decisión del Ejecutivo en retroceder una fase para disminuir la circulación del virus, el líder barrial hizo hincapié en que esto genera dificultades para las personas que tienen un comercio y no lo pueden abrir.

"Entendemos que si no se daba de esta forma el sistema de salud iba a verse muy tensionado. Lo que queremos evitar hoy es el sufrimiento, la enfermedad y la muerte de nuestros vecinos y vecinas", manifestó en declaraciones a 0223 Radio. Esta situación no hace más que impedir que los vecinos accedan por cuenta propia a un plato de comida y deban buscarlo en una entidad barrial.

Según precisó, en Mar del Plata y Batán los comedores y merenderos ya asisten a 44 mil personas. "Es una circulación de gente muy importante que no se puede evitar porque si no reciben su vianda no comen", resaltó el referente. Ante esta situación, desde los CBE buscan ajustar los protocolos de seguridad e higiene tanto de los y las responsables que están al frente de las cocinas populares como también de los vecinos que acuden en busca de su vianda para evitar cualquier tipo de riesgo sanitario vinculado al coronavirus.

Los comedores y merenderos no están exentos de los contagios por ello ya piensan en adoptar cocinas comunitarias para garantizar la asistencia alimentaria en caso de tener que cerrar un espacio. "Cada vez que tuvimos un caso positivo, sospechoso o algún contacto estrecho detrás de eso hay cientos de familias que se quedan sin un plato de comida", dimensionó.

"Venimos trabajando y replanteando nuestras prácticas en función de seguir cumpliendo con la tarea que es indispensable de llegar a nuestros vecinos con la mayor cantidad de medidas de seguridad. Esto crece semana a semana. Los comedores son el único lugar donde pueden garantizar la subsistencia", resaltó a la vez que razonó que "ninguna familia se puede aislar si no tiene alimentos".

Villalba, por último, proytectó la continuidad de los CBE una vez que finelice la pandemia. Si bien hoy la prioridad es la demanda alimentaria, los líderes barriales ya planifican otros temas de trabajo. "Se necesita de un Estado presente, pero sin la comundiad es imposible. Estas redes van a servir para garantizar los derechos de la gente. Ojalá sirva para que el Estado llegué a cada barrio de una manera más eficiente y rápida para que los vecinos vivan de una manera más digna", finalizó.