Karina Fragoso, y el crimen de las “mil hipótesis” que cumple dos años de impunidad

La causa que intenta esclarecer el asesinato de la mujer de 50 años en el barrio Bernardino Rivadavia no tiene imputados, ni pistas para atrapar al homicida. El dolor de la familia por la falta de avances en la investigación. "Estamos más confundidos que antes", lamentan.

9 de Octubre de 2021 11:05

Primero se dijo que la mató un hombre, después una mujer, que la víctima se resistió, que se trató de un intento de robo, que fue una venganza, y algunas voces hasta se animaron a decir que todo fue obra de un sicario. Sobre el asesinato de Karina Fragoso se dijo mucho, pero nada cierto. Y la prueba del tiempo es irrefutable: a dos años del disparo que terminó con su vida en plena calle del barrio Bernardino Rivadavia, la causa no tiene imputados y carece de indicios claros como para dar con el homicida.

El crimen de la mujer no contó con testigos pero se desarrolló bajo la mirada de diferentes cámaras de seguridad. Las imágenes, que rápidamente quedaron a disposición de la Justicia, resultaron borrosas pero al menos captaron el momento justo de la fatídica noche del jueves 5 de septiembre de 2019 en el que Fragoso desciende de un colectivo y camina tranquila hacia la casa de su pareja hasta que se detiene en México y Garay, sorprendida por una persona que, en pocos segundos y a muy poca distancia, la asesina a sangre fría de un disparo a la cabeza y escapa a pie.

Ni el aporte de los registros fílmicos fue suficiente para avanzar con la identificación del asesino. De hecho, la primera etapa de la investigación fue a contramano de lo poco que dejaban dilucidar los videos privados. Todo indicaba que un hombre gatilló el tiro final contra la cuidadora domiciliaria de 50 años pero las sospechas de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) Nº7 se volcaron hacia dos mujeres: Eugenia Natividad Argañaraz y Valeria Soledad Álvarez, acusadas de homicidio y encubrimiento, respectivamente.

Los numerosos antecedentes penales de Argañaraz, los dichos de tres testigos de "identidad reservada" y la falsa testimonial que aportó Álvarez forzaron la imputación. Sin embargo, la falta de pruebas contundentes en su contra les permitió a ambas recuperar la libertad a mediados de octubre de 2019, a menos de un mes de la detención que había efectivizado la Dirección Departamental de Investigaciones (DDI).

Si bien el fiscal Leandro Arévalo apeló la excarcelación dictada por la Justicia de Garantías, la línea investigativa no tardó en diluirse hasta ser olvidada por completo. Es que después se sumó la declaración de un cabo policial que hizo peritajes en la zona durante aquel 5 de septiembre en donde reconoció que había encontrado a las mujeres durmiendo al momento del asesinato de Fragoso, por lo que era improbable cualquier relación de las sospechosas con el hecho.

 

“Alto asesino que mata a una pobre mujer por un celular”

El comentario realizado en una publicación de Facebook de mediados del año pasado encendió las alarmas en la fiscalía y cambió radicalmente el giro de la investigación: con la primera hipótesis descartada, el criminal ya no se trataba de una mujer sino de un hombre. “Alto asesino que mata a una pobre mujer por un celular”, rezaba el mensaje enigmático que las autoridades judiciales leyeron en la red social.

De inmediato, la fiscalía accionó diferentes diligencias y pudo dar con algunas certezas. Primero determinó que era falsa la cuenta que realizó el comentario y que el mensaje había sido escrito desde un celular. Entonces, los esfuerzos se concentraron en ubicar el dispositivo y la tarea de geolocalización condujo la búsqueda hacia el penal de Batán. Allí, las autoridades se entrevistaron con un preso pero el nuevo indicio tampoco arrojó claridad a la causa.

Por esta fecha, el expediente permanece sin grandes novedades y las únicas sospechas que crecen en la familia de Fragoso están dirigidas a la rigurosidad de la investigación que se lleva adelante en Mar del Plata. “Ahora nos están vendiendo la temporada dos de una historia que no tiene nada que ver con lo que nos vendieron en la temporada uno”, grafica María Eugenia Fragoso, la hermana de Karina, al compartir su desconcierto con 0223.

“No sabemos qué pensar. Estamos más confundidos que antes. No nos termina de convencer nada. Porque primero teníamos un relato y estuvimos abocados a ese relato durante más de un año y ahora nos cuentan algo totalmente distinto. No sé por qué tengo que pensar que esto va a ser verídico. No es seria la investigación. Esto demuestra que no tienen nada”, insiste la mujer.

Hoy no hay imputados por el crimen de Karina Fragoso.

 

María Eugenia, que días atrás se presentó como querellante junto a una abogada penalista para impulsar otras medidas de prueba, insiste en que la causa está a “foja cero” y sostiene que “hay muchas inconsistencias y declaraciones que no cierran”. “Hubo personas que no fueron citadas. Se descartaron un montón de líneas de investigación. La fiscalía siempre dijo que esto era un robo pero también es raro porque a Karina nunca le faltó una pertenencia. Por eso es un ‘volver a empezar’ en muchas cuestiones”, lamenta.

 

La bala más letal

Después del ataque armado, a Fragoso la encontraron tendida en la calle, en estado inconsciente, en pleno barrio Bernardino Rivadavia. Un vecino alertó sobre el hallazgo y luego se coordinó un traslado de urgencia al Hospital Interzonal General de Agudos (Higa) Dr. Oscar Alende pero ya era demasiado tarde: los médicos no pudieron salvarle la vida.

Al principio se creyó que la mujer había sufrido un golpe en la nuca pero el informe preliminar de autopsia confirmó que la causa de muerte fue por un impacto de bala realizado a corta distancia. El mismo estudio precisó que el disparo en la cabeza tuvo una trayectoria descendente, con orifico de ingreso en el parietal derecho y salida en la nuca.

La bala que mató a Karina Fragoso tuvo un trayecto descendente.

 

Otro peritaje balístico amplió aún más el detalle del arma homicida y reveló que el disparo provino de un revólver calibre .38, con balas de punta hueca, un detalle que suma interrogantes a la pesquisa. Se trata de una munición que se caracteriza por su altísima capacidad de daño.

Una bala de punta hueca casi siempre es letal: al impactar contra el cuerpo a unos 600 kilómetros por hora pierde poder de penetración - tiene una hendidura cóncava en la punta a la que le debe su denominación - pero se expande y causa heridas internas de mayor diámetro.

"La persona que cometió este homicidio sabía perfectamente lo que tenía y que el disparo no iba a provocar un daño neuronal sino que iba a ser letal. El que usa esta munición sabe para que sirve", aseguran expertos en balística consultados por este medio.

 

El viaje a Córdoba que no pudo ser

“Recomendame algún lugar para ir”, fue una de las últimas cosas que le pidió Karina a su hermana María Eugenia. En septiembre de 2019, la mujer de 50 años programaba unas vacaciones en Córdoba con el hombre con el que compartía una relación hace poco más de un año. Su única preocupación, según remarcan en el entorno familiar, era irse de viaje con su pareja. “Mi hermana estaba súper contenta. Y si vos tenés alguna preocupación o un indicio de sospecha de algo, no vas a estar programando un viaje y preguntando a dónde ir”, razona la hermana de Fragoso.

La víctima tenía dos hijos de 27 y 25 años, casa, trabajo fijo como cuidadora domiciliaria y no tenía deudas con nadie. “Después de lo que pasó, obviamente empezamos a hablar con los amigos, con los compañeros de trabajo, hasta llegamos a hablar con la compañera con la que compartió el último café, y nadie vio signos de preocupación en mi hermana”, afirma María Eugenia.

Karina Fragoso estaba planteando un viaje antes de ser asesinada.

 

Al recordar a Karina, la define como una mujer que no “escondía nada” y con “grupos de amistades por todos lados”. “Ella era de exteriorizar mucho. No se callaba las cosas. Me acuerdo que el primer abogado que consultamos para llevar la causa nos dijo que todo esto era obra de un sicario y no entendíamos cómo podía imaginarse semejante película. Mi hermana no era conflictiva y no tenía problemas con nadie”, enfatiza.

“Nos duele mucho que todo siga igual y que todavía no podamos entender por qué pasó lo que pasó. Y si bien no podemos revertir la vida de mi hermana que es lo que más quisiéramos, por lo menos necesitamos decir y advertir que hoy hay un asesino suelto en Mar del Plata. Eso no puede ocurrir. No se puede entender que hace dos años hay un asesino suelto que anda alegremente por la vida. Necesitamos Justicia”, concluye.

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