Historias de acá

19 de Septiembre de 2021 16:30

A 66 años del bombardeo a Mar del Plata que forzó la renuncia y salida del país de Perón

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Foto: fotosviejasdemardelplata.blogspot.com

Los tanques de YPF del Puerto y la Escuela de Artillería Antiaérea fueron blanco de una sublevación militar que amenazaba con destruir las reservas y recursos hidrocarburíferos de Ensenada. Con el antecedente del bombardeo a Plaza de Mayo, el general quiso evitar más pérdidas humanas y se exilió en Paraguay.

Corría 1955 y Argentina atravesaba uno de los conflictos sociales más grandes de su historia. La sociedad estaba dividida en torno a la figura del entonces presidente Juan Domingo Perón, que sería derrocado por la llamada Revolución Libertadora, un grupo de civiles armados y militares en contra del peronismo.

En la madrugada del 19 de septiembre, los grupos enemistados con el general bombardearon el Grupo de Artillería Antiaérea (Gada) 601 y los tanques de combustible de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) apostados en el Puerto de Mar del Plata, forzando su renuncia al Poder y sellando el pasaporte de salida del país del propio Perón y la posterior proscripción del peronismo.

Las crónicas de la época dan cuenta de que algunas emisoras uruguayas alertaban sobre los posibles ataques contra Mar del Plata, donde la atención estaba puesta en el Puerto. Los efectivos policiales alcanzaron a golpear las puertas de las casas y ordenaron la evacuación de toda la costa desde Playa Grande hasta la Bristol.

Aquella jornada en la que Mar del Plata amaneció bajo bombardeo dio lugar a una de las postales más emblemáticas: las caravanas de personas que huían a pie por Juan B. Justo, Edison o la calle 12 de Octubre.

Tres meses antes, el bombardeo a Plaza de Mayo

Los grupos antiperonistas crecían en todo el país y ya habían intentado consumar un golpe de Estado el 16 de junio de 1955. Con la connivencia de la oposición y sectores eclesiásticos, las Fuerzas Armadas (FF.AA.) bombardearon la Plaza de Mayo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con el objetivo de asesinar a Perón y al resto de los miembros de su gabinete.

El rol de la Iglesia fue fundamental para le debilitación de Perón. "La Iglesia no solo se retira del armado político peronista, sino que pasa a tener un papel relevante en el antiperonismo", sostiene Agustín Nieto, autor del artículo La Revolución Libertadora en perspectiva local: los bombardeos en el puerto de Mar del Plata. En torno a los orígenes de la guerra civil en Argentina, 1995.

La división del Estado con la Iglesia Católica tuvo su correlato en Mar del Plata con la expulsión de las hermanas franciscanas del asilo Unzué. La ruptura generó el rechazo de algunos sectores y los procesos que tenían lugar en Capital Federal se replicaron - en menor medida - en la ciudad.

Pasado el mediodía se escucharon los primeros estruendos: los aviones de la Fuerza Aérea surcaron el cielo porteño y descargaron 14 toneladas de explosivos sobre la Casa Rosada y los alrededores. Sin embargo, las bombas no alcanzaron a Perón - que había logrado refugiarse - y la sublevación, ese día, fracasó.

La maniobra comprendía también la agresión contra civiles inermes que pudieran alzarse en defensa de un gobierno constitucional que contaba con un importante apoyo popular.

Con un saldo de 355 civiles muertos, cerca de 700 heridos y clínicas y hospitales desbordados, el bombardeo a Plaza de Mayo fue la antesala del golpe de Estado que derrocó a Perón y representa uno de los hechos más trágicos y violentos de la Argentina.

El ataque sobre Mar del Plata

El bombardeo a Mar del Plata fue el siguiente paso de una sublevación que había comenzado tres días antes en Córdoba, donde las tropas del retirado general Eduardo Lonardi - quien ya se había levantado contra Perón en 1951 - ocuparon las guarniciones.

Por su parte, la Marina, comandada por el almirante Isaac Rojas, - que ya había tomado la base de Puerto Belgrano, en Bahía Blanca, y había bloqueado con sus naves el Puerto de Buenos Aires - avanzó sobre Mar del Plata.

Los ataques comenzaron después de las seis de la mañana cuando un avión naval intentó destruir los tanques de YPF. La fallida avanzada dio curso a seis buques de guerra que tomaron posición a nueve mil metros de la costa y durante diez minutos cañonaron el objetivo: destruyeron nueve de los once tanques que ardieron en llamas y desplegaron grandes columnas de humo.

Una segunda andada de bombas cayó frente a Playa Grande, en cercanías de la escollera Norte. Algunos proyectiles alcanzaron viviendas y comercios de la zona e incluso se registró la caída de una bomba en Arenales entre Pringles y Juan B. Justo.

Mientras el Ejército y los grupos leales a Perón se apostaban sobre los terrenos del Golf Club para repeler el desembarco de los uniformados, entre el Parque San Martín y el Torreón del Monje se concentraban grupos de civiles antiperonistas que vitoreaban los cañonazos de la Marina.

Luego, la Marina bombardeó la Escuela de Artillería Antiaérea ubicada en inmediaciones de Parque Camet. Previamente, el cuartel había sido desalojado y las piezas de artillería habían sido retiradas.

Como consecuencia del combate, la entrada del puerto y el muelle de los pescadores sufrieron daños parciales, aunque increíblemente no se cobró la vida de ninguna persona. Al terminar el día, los grupos se retiraron y el Puerto recuperaba cierta calma.

Perón es derrocado y forzado al exilio

Ante la amenaza latente de que se replicaran los ataques en las destilerías de petróleo de Ensenada, La Plata, Perón renunció a su cargo tres días después de la ofensiva sobre Mar del Plata y purgó de su gabinete a las máximas figuras políticas que concluyó con su salida del país.

Las bombas en Mar del Plata y el antecedente de Plaza de Mayo implicaban una clara advertencia: quienes buscaban derrocarlo estaban dispuestos a verter toda la sangre que fuera necesaria y el terror infundido fue determinante para que Perón se marchara del Poder y así evitar más derramamientos de sangre.

Para entonces, el Gobierno de Perón había sobrevivido a distintos intentos fallidos de golpes de Estado. "El peronismo se había consolidado y, electoralmente, se lo veía imbatible. Como no podían contra ellos, tenían que buscar otra opción. En el segundo mandato hubo muchos intentos de golpes de Estado y el más fuerte fue el del 16 de junio. A partir de ahí, la tensión era cada vez más alta y la conclusión era que los enfrentamientos se resolvían con la destitución de Perón o con una guerra civil", cuenta Nieto a 0223.

Los acontecimientos que tuvieron lugar en el Puerto local fueron determinantes para la suerte del peronismo. "La amenaza sobre los tanques de YPF era una advertencia de lo que podía pasar si el Gobierno no se retiraba. Mar del Plata fue importante, no por lo que significaba en términos políticos, sino por lo que podía pasar", insiste el investigador del Instituto de Humanidades y Ciencias Sociales (Inhus) - Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) / Universidad Nacional de Mar del Plata (Unmdp).

Desde su perspectiva, "la operación táctica militar en Mar del Plata fue decisiva". "La renuncia era indeclinable y Perón tuvo que salir del país para proteger su vida porque lo iban a asesinar", señala. "Según los relatos contemporáneos y posteriores a los hechos, los sucesos marplatenses decidieron la suerte del Estado peronista", agrega el autor en el artículo.

Así fue que el 21 de septiembre de 1955 Lonardi asumió como “presidente provisional” de los argentinos y dos días después ingresó a la Casa Rosada. La Plaza de Mayo fue desbordada por el festejo. Perón se había embarcado en un buque de guerra con rumbo a Paraguay, primera etapa de su largo exilio hasta su establecimiento en Madrid, España.

La participación popular en la "desperonización" de la sociedad

Muchos sectores de la sociedad avalaron el golpe de Estado y manifestaron su apoyo a la avanzada en contra del Gobierno constitucional. En medio del combate que tenía lugar en el Puerto y en la zona de Camet, distintas calles del centro eran epicentro de concentraciones que apoyaban la intervención militar.

"La crónica periodística resalta la presencia de mujeres y hombres caminando por las calles con banderas argentinas y escarapelas bajo una fuerte llovizna que caía ininterrumpidamente, lo que no impidió que estos grupos se manifestaran por la zona céntrica y el puerto de la ciudad. Alrededor de las once de la mañana algunos grupos antiperonistas fueron cobrando cuerpo, cerca de 200 civiles dieron lugar a una procesión que recorrió, de a pie y en automóvil, toda la ciudad festejando la victoria de la Marina sobre las fuerzas del Gobierno", detalla Nieto en su investigación.

"Un dato común es que en todas las ciudades en las que el peronismo renuncia hubo una efervescencia política y social del antiperonismo que se expresa en manifestaciones y quema en la vía pública toda simbología peronista. Hay un proceso de desperonización en la sociedad argentina y tiene una impronta popular. No está orquestada desde arriba, sino que había una iniciativa de personas civiles que ocuparon las calles y destruyeron casas y edificios vinculados a figuras del peronismo", asegura Nieto a este medio.

Fue así que todo sitio identificado con el movimiento peronista fue tomado, destruido, saqueado y/o quemado. Después de tomar la comisaría primera, los manifestantes se dirigieron a la seccional local de la Confederación General del Trabajo (CGT), donde sacaron los muebles a la calle y los incendiaron. El proceso de "desperonización" se repitió en cada uno de los sindicatos e instituciones a fines a las ideas del general.

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