Relatividad más allá de la fórmula: La obra que se atreve a cuestionar al hombre detrás del mito

Relatividad, la exitosa obra de Mark St. Germain explora las luces y sombras de Albert Einstein a través de un duelo actoral vibrante entre Luis Machín y Gabriela Toscano. Una pieza profunda que interpela al espectador sobre la ética, la identidad y la fragilidad de los ídolos. Se presenta en enero en el Teatro Auditorium de Mar del Plata.

La obra Relatividad se ha consolidado como una de las propuestas más profundas de las que llegan a Mar del Plata.

1 de Enero de 2026 12:48

La obra Relatividad, del reconocido dramaturgo Mark St. Germain, autor de la aclamada La última sesión de Freud, se ha consolidado como una de las propuestas más profundas de las que llegan a Mar del Plata esta temporada. Bajo la dirección de Carlos Rivas, la pieza nos sitúa en 1949 para presenciar un duelo dialéctico inolvidable entre el genio Albert Einstein y una sagaz periodista que esconde un secreto capaz de resquebrajar su legado. Luis Machín, en una interpretación magistral y llena de matices, le pone cuerpo a las contradicciones del científico, mientras que Gabriela Toscano brilla con una presencia escénica que transita entre la vulnerabilidad y la audacia. Acompañados por el sólido trabajo de Catherine Biquard, el elenco logra despojar al ídolo de su bronce para explorar los rincones más oscuros de su intimidad y sus dilemas morales.

“Estamos muy contentos. Es una obra muy linda de hacer, con una propuesta diferente que Carlos Rivas pensó para el Teatro Picadero junto a Luis Machín y Catherine Biquard, pero que ahora llevamos a Mar del Plata. La historia transcurre en 1949 y narra el encuentro de tres personajes: Albert Einstein, una mujer ficticia inventada por el autor, que es quien lo entrevista, y un tercer personaje real que fue la mano derecha del físico. A través de este relato, se nos muestra al genio, pero desde la mirada de esta mujer que quiere saber quién es él realmente como padre y como marido. Ella lo aborda en la calle tras esperarlo tres días, porque su entorno le filtra demasiado las visitas. A partir de que logra entrar a su casa, se desata una entrevista en la que ella guarda un secreto que intentará que él confiese. Es un duelo entre una mujer muy astuta para su época y este hombre”, sostiene Gabriela Toscano, protagonista de la pieza, para comenzar la charla con 0223.

—Me parece interesante esa línea de la obra. Hay una búsqueda de conocerlo a él para, en el fondo, conocerse ella misma. Existe una cuestión de identidad que la obra explora muy bien. De hecho, su título, Relatividad, podría alcanzar no solo a la física, sino también a las personas y a esa cuestión de separar al genio de la persona…

—Sí, es exactamente así. Hay una búsqueda personal de ella, quiere completar un círculo y, para eso, necesita descubrir quién es él verdaderamente. ¿Qué tipo de persona es? ¿Cómo se relaciona? Ahí es donde empiezan a chocar temas éticos y morales en una discusión muy ferviente. En esa época las formas eran otras, no se discutía como ahora, y eso le otorga una tensión especial. Ese es, justamente, uno de los grandes temas: si se puede ser un genio y, al mismo tiempo, ser una mala persona. Es el eje humano. Lo maravilloso es que, aunque el tema es profundo, la puesta es muy llevadera. El espectador se sienta y, de repente, la trama explota hacia un lugar que lo sorprende. Carlos Rivas sabe cómo atrapar al público para que se haga preguntas sobre la obra y sobre sí mismo. El teatro es eso: un encuentro con uno mismo a través de los otros, de los actores.

—El trabajo de dirección es fundamental para que no termine siendo una "conferencia" sobre ciencia. Me comentaban que recursos como los pizarrones en la escenografía ayudan mucho a que no sea una charla didáctica, sino una obra que atraviesa la realidad de las personas.

—Totalmente. Carlos piensa mucho en los símbolos, porque sabe que eso atraviesa al espectador. El despacho se va armando de una forma muy teatral. Además de ser un gran director de actores, él construye un mundo sensible con la luz de Gonzalo Córdoba, la música de Bruno Rivas Toscano y el vestuario de Sofía Di Nunzio. Todo eso hace que el público entre en una experiencia y no que seamos simplemente actores diciendo cosas. Te digo, actuar bien es difícil (risas).

—En el caso de Einstein, uno tiene referencias y quizás clichés de los cuales es complejo salir. Pero en tu caso, al ser un personaje ficticio, imagino que tienes más libertad para construirlo.

—Fue un proceso interesante para ambos. Carlos nos guió hacia la acción. Él dice que tiene tres "instrumentos" (nosotros, los actores) y nos conduce hacia lo que quiere contar. Lo más importante para un profesional es que el director te ayude a imaginar, cuando imaginas la acción, el personaje aparece solo. A veces la gente pregunta: "¿Cómo hacen para meterse ahí?". Y no es solo una peluca. Es algo técnico, como un deportista que repite un movimiento hasta automatizarlo. Primero es la letra y después aparece el mundo sensible por capas. El director a veces descubre cosas que ni el propio autor sabía que había escrito, y nos ayuda a descubrirlas también.

—¿Cómo es el proceso cuando te llega un guion? ¿Qué es lo que te termina de convencer para sumarte a un proyecto?

—La primera lectura es clave. A veces no entiendes todo racionalmente, pero sientes una intuición. Me pasó en una obra llamada Love, Love, Love: le dije a Carlos que no comprendía nada del personaje, pero sabía que tenía que hacerlo. Uno le pone su "sello personal", su forma de pensar la vida. Por eso se busca a determinado actor. Después, lo que ve el espectador es una historia de principio a fin que lo atraviesa. Eso es lo más importante.

—Contame sobre el personaje de Catherine Biquard y el peso que tiene en la trama.

—Ella interpreta a la secretaria privada de Einstein, alguien que existió realmente y que se encargó de cuidar su legado. Es una mujer que lo protege "del afuera", porque a Einstein parece que le gustaban mucho las mujeres. Ella se encarga de filtrar quién entra a la casa y verificar si dicen la verdad. También hay un trasfondo político: como inmigrantes en Estados Unidos, teme que los echen, como le pasó a Chaplin. Mi personaje, Margaret Harding, tiene un enfrentamiento muy fuerte con ella.

—¿Es un enfrentamiento directo o un duelo de tensiones?

—Se enfrentan, por supuesto. Es una mujer cuya misión es proteger al genio de las amenazas externas. En esta intervención, su papel será descubrir quién es realmente esta persona y entender qué está haciendo allí. Ese es, en esencia, su cometido.

La charla con Gabriela nos deja una certeza: el teatro, cuando es honesto, no busca dar respuestas cerradas, sino abrir las preguntas adecuadas. Entre la genialidad de Einstein y la astucia de esa mujer que busca su verdad, Relatividad se revela como un espejo donde el público puede mirarse y reconocer sus propias contradicciones.

 

(*) Relatividad se presentará del 8 al 11 de enero a las 21:30 hs, con las actuaciones de Gabriela Toscano, Luis Machín y Catherine Biquard, bajo la dirección de Carlos Rivas, en la Sala Astor Piazzolla del Teatro Auditorium. Las localidades están a la venta por Plateanet o en la boletería del teatro (Boulevard Marítimo 2280, en esta ciudad).