"La situación está fuera de control y mi caso rebalsó el vaso": cómo sigue el vecino baleado en San Carlos

Es la víctima de uno de los hechos más resonantes de las últimas semanas, que narró en primera persona cómo vivió el robo y adelantó cómo será su cirugía.

A raíz del asalto, los vecinos armaron una manifestación para pedir más seguridad.

10 de Enero de 2026 12:00

Por Redacción 0223

PARA 0223

El vecino del barrio San Carlos que fue baleado durante un violento robo cuando llegaba a su casa aseguró que su caso “fue la gota que rebalsó el vaso” para que los vecinos salieran a reclamar por seguridad, aunque advirtió que no tiene expectativas de que la situación cambie de fondo, incluso después de la masiva movilización frente a la comisaría.

El ataque ocurrió el domingo por la noche, cuando regresaba de trabajar junto a su hijo y fue interceptado por dos motos con cuatro delincuentes, que lo amenazaron para robarle la suya. En medio de la situación, uno de los asaltantes le disparó por la espalda. La bala le atravesó el tórax, le rompió una costilla y quedó alojada en el pectoral, aunque sin comprometer órganos vitales. “Sentí que la situación estaba fuera de control”, relató.

“Tuve la suerte de que en el recorrido pegó en una costilla y se desvió para arriba, no para abajo, eso hizo que se rompiera la costilla y perdiera fuerza. No logró salir del otro lado, por eso ahora la tengo alojada en el pectoral. La semana que viene seguramente, como una cirugía menor, me la van a sacar porque está muy superficial", agregó.

Tras el hecho y mientras aún se recupera de la herida, el vecino reconoció sentirse agradecido por el acompañamiento de la gente del barrio, que días después protagonizó una protesta para exigir respuestas ante la escalada de robos. “Estoy agradecido y, en cierta manera, satisfecho de que haya servido al menos para algo. Mi hecho fue como una gota que rebalsó el vaso y hubo varios vecinos que se involucraron”, expresó.

Sin embargo, lejos del alivio, predominó un tono de desconfianza y preocupación. “Soy muy escéptico, no creo que las cosas cambien demasiado”, sostuvo. Si bien reconoció que hubo compromisos oficiales para reforzar el patrullaje y los controles, advirtió que se trata de medidas momentáneas. “Estamos en el momento de la curita para tapar la herida”, graficó.

En ese sentido, remarcó que el problema de la inseguridad en el barrio no es nuevo, sino que se viene agravando desde hace años, con robos a toda hora, entraderas y hechos cada vez más violentos. “Hoy no podés andar tranquilo en ningún horario, ni en moto ni caminando. Hay una facilidad enorme para delinquir”, lamentó. Y concluyó con una frase que resume el sentimiento de muchos vecinos tras la marcha: “Hasta que no cambien las cuestiones de fondo, no tengo esperanza de que esto se solucione”.