El trabajo más insólito del mundo: gana 80 mil dólares por año sin mover un dedo

El japonés Shoji Morimoto empleó toda su creatividad para idear un oficio sin precedentes.

El servicio le permite tener un ingreso extra cada mes.

26 de Enero de 2026 10:15

Por Redacción 0223

PARA 0223

El japonés Shoji Morimoto revolucionó el concepto tradicional del trabajo al convertir el ocio contemplativo en un negocio sumamente rentable. Bajo el nombre de "Rental Person", este hombre de 40 años ofrece servicios de acompañamiento pasivo donde su única regla inquebrantable es no realizar ninguna actividad. Desde su lanzamiento en 2018, ha atendido más de 4.000 solicitudes de personas que buscan simplemente la presencia de otro ser humano. “Se me ocurrió el negocio de 'rentar a una persona para que haga nada'”, explicó el sujeto sobre el origen de su disruptivo emprendimiento.

Tras estudiar Física y trabajar como editor, el nipón decidió abandonar las presiones de la carrera convencional para dedicarse a este rol tan particular. Su labor consiste en estar físicamente presente en situaciones cotidianas, como acompañar a alguien a almorzar o esperar a un cliente en una estación de tren. El servicio es tan requerido que le genera ingresos anuales cercanos a los 80 mil dólares a base de contribuciones. “La gente cercana me solía recriminar que en las fiestas o barbacoas yo no hacía nada”, recordó sobre el rasgo que hoy es su sustento.

El trabajo le permite acompañar a cientos de personas en su tierra natal.

De qué se trata el trabajo de Shoji Morimoto

El éxito del asiático radica en una paradoja de la modernidad: en un mundo hiperconectado digitalmente, el aislamiento individual y la soledad son cada vez más profundos. Sus clientes no buscan una conversación profunda ni ayuda en sus tareas, sino mitigar la sensación de vacío mediante la compañía de un extraño silencioso. Alquilarse a sí mismo se volvió un fenómeno cultural que desafía las severas críticas filosóficas de pensadores históricos sobre la inacción. “Todo se reduce a necesitar 'la presencia de un ser humano' en una situación dada", argumentó el japonés sobre la alta demanda.

Actualmente, el sistema de cobro evolucionó de una tarifa fija de 10.000 yenes a un modelo basado principalmente en aportes voluntarios y el pago de sus gastos básicos. Esta peculiar empresa demuestra que la mera existencia puede tener un valor económico en sociedades donde el tiempo y la atención son bienes escasos. Shoji Morimoto continúa siendo el referente mundial de este oficio único, probando que es posible vivir del ocio si se ofrece la compañía adecuada. “Me sentía culpable. Pero después pensé que quizás podría sacar provecho de ese 'inconveniente'”, confesó finalmente el hombre que monetizó el silencio.