Menos objetos, más diseño: el minimalismo funcional gana terreno en las viviendas
Ambientes despejados, muebles integrados y decisiones pensadas para vivir mejor con menos. En Mar del Plata, el minimalismo funcional se consolida como una tendencia.
Por Redacción 0223
PARA 0223
Durante años, el ideal de vivienda estuvo asociado a la acumulación: más metros, más muebles, más objetos. Hoy, ese paradigma empieza a invertirse. En Mar del Plata, arquitectos, diseñadores y desarrolladores coinciden en que el minimalismo funcional dejó de ser una moda pasajera para convertirse en una respuesta concreta a cómo se vive —y se alquila— en la ciudad.
La tendencia se apoya en una idea simple: menos cosas, pero mejor pensadas. Espacios ordenados, líneas limpias y soluciones inteligentes que priorizan el uso cotidiano por sobre lo decorativo.
Vivir mejor con menos metros
El crecimiento de departamentos compactos, monoambientes y unidades de uno y dos ambientes aceleró esta lógica. Frente a superficies reducidas, el diseño cumple un rol clave.
Entre los recursos más utilizados aparecen:
- Muebles a medida que cumplen más de una función.
- Almacenamiento oculto para liberar visualmente los ambientes.
- Almacenamiento oculto para liberar visualmente los ambientes.
- Paletas neutras que amplían la sensación de espacio.
“No se trata de tener una casa vacía, sino de que cada elemento tenga sentido”, explican desde estudios de arquitectura locales que trabajan principalmente en zonas como Güemes, Chauvín, el Centro y la zona norte.
Funcionalidad antes que decoración
A diferencia del minimalismo más rígido de otras épocas, el enfoque actual pone el acento en lo habitable. El objetivo no es eliminar objetos por una cuestión estética, sino optimizar el uso real del espacio.
Esto se traduce en cocinas integradas, mesas rebatibles, escritorios que se ocultan, camas con guardado y livings que se adaptan a distintos momentos del día. El diseño acompaña una forma de vivir más flexible, atravesada por el home office, el alquiler y la movilidad constante.
“Hoy el lujo no es el tamaño, sino que el espacio funcione”
Una tendencia que también impacta en el mercado
El minimalismo funcional no solo influye en cómo se proyectan las viviendas, sino también en qué buscan los inquilinos. Los departamentos bien resueltos, luminosos y fáciles de mantener ganan terreno frente a unidades más grandes pero mal distribuidas.
En ese contexto, los desarrollos nuevos y las remodelaciones apuntan a un mismo objetivo: hacer rendir cada metro cuadrado, sin resignar confort ni identidad.
Menos exceso, más calidad de vida
Lejos de ser una elección puramente estética, el minimalismo funcional refleja un cambio cultural más profundo. Vivir con menos también implica menos mantenimiento, menos gastos y más libertad para adaptar el espacio a distintas etapas de la vida.
En una ciudad donde el alquiler ocupa un lugar central y el acceso a la vivienda propia es cada vez más complejo, esta tendencia se consolida como una forma inteligente —y realista— de habitar.
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