Qué buscan los jóvenes marplatenses en su primer alquiler
El primer alquiler se convierte en una puerta de acceso a la vivienda y redefine qué se valora al momento de elegir dónde vivir, más allá de que el precio cierre con el sueldo.
Por Redacción 0223
PARA 0223
Para miles de jóvenes, acceder a una vivienda propia dejó de ser un objetivo posible a corto o mediano plazo. Con salarios que no acompañan la inflación y valores inmobiliarios inalcanzables, la pregunta ya no es cuándo comprar, sino cómo elegir mejor el primer alquiler dentro de un escenario económico restrictivo.
Lejos de pensar el departamento como un espacio definitivo, el alquiler se concibe como un lugar funcional, adaptable y acorde a una vida marcada por la inestabilidad, el trabajo híbrido y nuevas formas de habitar.
Funcionalidad antes que metros cuadrados
La tendencia es clara: se priorizan espacios bien resueltos, aunque sean chicos. Monoambientes y dos ambientes compactos ganan terreno frente a unidades grandes pero mal distribuidas.
Ambientes integrados, cocinas abiertas y soluciones flexibles permiten que un mismo espacio funcione como lugar de descanso, trabajo y vida social sin perder comodidad.
Un lugar para trabajar, aunque sea mínimo
El trabajo remoto ya forma parte de la rutina cotidiana. Por eso, incluso en alquileres pequeños, se valora contar con un rincón que permita trabajar con cierta comodidad: buena luz natural, tomas eléctricas accesibles y una conexión a internet confiable.
No se busca una oficina, sino la posibilidad de trabajar sin que el departamento entero quede tomado por la jornada laboral.
Luz, ventilación y aire libre: prioridades que llegaron para quedarse
La experiencia de pasar más tiempo en casa dejó huella. Hoy, la presencia de luz natural, ventilación cruzada y algún contacto con el exterior se volvió un factor decisivo.
Un balcón pequeño, una terraza compartida o un patio común pueden inclinar la balanza al momento de elegir, incluso por encima de otros atributos.
El barrio como extensión del hogar
Cuando los metros escasean, el entorno cobra mayor importancia. Los jóvenes buscan barrios que ofrezcan servicios, transporte público, espacios verdes y una vida urbana activa.
En Mar del Plata, zonas con buena conectividad y cercanía a comercios aparecen entre las más elegidas para primeros alquileres, ya que permiten reducir traslados y gastos diarios.
Costos previsibles y contratos claros
Más que amenities o lujos, se prioriza la previsibilidad. Expensas controladas, servicios eficientes y contratos sin sorpresas pesan tanto como el valor inicial del alquiler.
En este escenario, muchos optan por edificios más simples, con menos costos fijos y mayor control del gasto mensual.
Construir es la excepción, alquilar es la regla
Si bien existen casos de jóvenes que avanzan con proyectos de autoconstrucción, generalmente ligados a terrenos familiares, se trata de situaciones puntuales. Para la mayoría, alquilar no es una etapa transitoria, sino la forma estable de acceso a la vivienda.
Una nueva demanda que redefine el mercado
Las prioridades cambiaron y el mercado empieza a reflejarlo. Los jóvenes no buscan acumular metros ni proyectar una compra futura, sino habitar mejor dentro de sus posibilidades reales.
Entender esta nueva lógica se vuelve clave para propietarios, desarrolladores e inmobiliarias, en un contexto donde alquilar bien ya no es una elección, sino una necesidad.
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