Alerta por una tormenta solar: por qué Mar del Plata y Las Toninas podrían dejar sin internet al país

La Tierra se mantiene bajo constante alerta por posibles eyecciones de masa coronal, algo que afectaría la infraestructura tecnológica.

El evento sucede cada 100 años y la ventana actual ya está abierta.

24 de Octubre de 2026 13:09

Por Redacción 0223

PARA 0223

El Sol atraviesa su fase más violenta dentro del ciclo actual y mantiene a la Tierra bajo constante alerta por tormentas geomagnéticas provocadas por manchas gigantes. Una eyección de masa coronal masiva consiste en una nube gigante de plasma y energía magnética que viaja a millones de kilómetros por hora hacia nuestro planeta. Aunque el fenómeno físico no genera daños biológicos directos sobre las personas, su impacto sobre la infraestructura tecnológica representa una amenaza inédita para la conectividad global y regional.

Qué es una llamarada solar y qué podría ocurrir con los sistemas

Los investigadores especializados en clima espacial advierten que el verdadero talón de Aquiles de internet no se encuentra en la atmósfera terrestre, sino en el fondo del océano. Si bien los cables submarinos de fibra óptica transportan datos mediante pulsos de luz que resultan inmunes a la radiación solar, los repetidores electrónicos instalados bajo el agua cada 50 o 100 kilómetros dependen de conductores de cobre alimentados desde la costa. Las tormentas geomagnéticas inducen sobrecargas de voltaje capaces de quemar esos componentes y dejar los enlaces completamente muertos.

Una llamarada de mucho más baja intensidad dejó a Quebec sin energía en 1989.

En el plano geográfico local, Mar del Plata y la franja costera bonaerense concentran un nivel de vulnerabilidad único debido a su cercanía directa con Las Toninas. A pocos kilómetros hacia el norte ingresa el 97% del tráfico de la Argentina a través de los megacables submarinos internacionales. Los especialistas señalan que el fenómeno de inducción geomagnética se multiplica de forma exponencial en esas zonas, donde la tierra firme converge con el agua salada del mar, aislando a la región de los servidores globales ante cualquier fallo en los repetidores oceánicos.

La dependencia tecnológica de la infraestructura costera también impacta de forma directa sobre la actividad productiva y portuaria de la ciudad. Una eyección solar de gran intensidad ioniza de manera inmediata la alta atmósfera, provocando el bloqueo de las comunicaciones de radio de alta frecuencia y generando errores severos en los sistemas de posicionamiento global. De este modo, la flota pesquera que opera en el Mar Argentino quedaría navegando a ciegas y sin contacto operativo con la base, paralizando el movimiento del puerto más activo del país.

En el caso de que suceda, podría ser necesario apagar el sistema.

A pesar de la magnitud de la amenaza asociada al clima espacial, los científicos de la NASA y los operadores de las redes eléctricas internacionales monitorean la actividad solar de manera permanente durante las 24 horas. Aunque persiste la posibilidad latente de registrar eventos extremos de gran impacto sobre los transformadores de alta tensión, las centrales disponen de protocolos preventivos para apagar sistemas críticos y mitigar los daños tecnológicos antes de que la onda de plasma alcance la superficie terrestre. El evento ocurre aproximadamente cada 100 años, por lo que la ventana ya está abierta.

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