Mítico: el misterioso "plato volador" que funcionó en Mar del Plata
El parque de diversiones contaba con una atracción fuera de lo común.
Por Redacción 0223
PARA 0223
Mar del Plata tuvo a fines de la década del 60 un parque de diversiones con una atracción fuera de lo común: un plato volador de 14 metros de diámetro en el que podían entrar hasta 150 chicos para participar de un viaje espacial simulado. El lugar se llamaba PIMDO, sigla de Parque Infantil Mar del Plata Don Orione, y funcionó entre 1967 y 1968 en una manzana que hoy ocupa un supermercado.
Cuáles eran las principales atracciones de PIMDO
El predio estaba delimitado por las calles Matheu, Independencia, Quintana y Salta, en terrenos pertenecientes a la Obra Don Orione. En plena época de fascinación por la carrera espacial, el complejo ofrecía una experiencia que buscaba transportar a los más chicos a otro mundo. La nave estaba revestida de aluminio y contaba con luces y controles que recreaban el interior de una verdadera estación espacial.
Los recuerdos de quienes lo visitaron permiten reconstruir cómo era aquella atracción. Los chicos se sentaban en butacas distribuidas alrededor de la estructura y, en el centro, había un tablero de mandos. Luego aparecían personajes disfrazados de extraterrestres, con capas, guantes y máscaras, que saludaban a los pequeños antes de que comenzara el supuesto despegue. La experiencia incluía música, luces de colores y una grabación que relataba el recorrido.
Pero el plato volador no era el único atractivo del PIMDO. El parque también tenía laberintos construidos con caños de hormigón, plataformas elevadas conectadas por escaleras de soga, lanchitas que circulaban por un canal cerrado y una pista de karting con forma de ocho. A eso se sumaban un circuito de Scalextric y grandes pelotas inflables sobre las que los chicos podían saltar.
Otra de las estructuras que quedó en la memoria de los vecinos fue un tobogán gigante, que se incorporó posteriormente y convocaba a chicos de distintos puntos de la ciudad. Algunos recordaron que, después de las lluvias, se acercaban al lugar para secarlo y poder deslizarse. También había una pequeña locomotora que recorría el predio, aunque algunos detalles sobre su origen y funcionamiento todavía no pudieron ser corroborados.
El misterio de cuándo el parque dejó de funcionar
El emprendimiento tuvo una vida relativamente breve y su historia conserva algunos interrogantes: no está claro por qué dejó de funcionar ni qué ocurrió con su principal atracción. Entre los testimonios que reconstruyen sus orígenes aparece la mención de un arquitecto de apellido Lázaro y de la constructora F. Wolf, de Temperley, aunque esos datos no cuentan con documentación concluyente. Las imágenes conservadas permiten ubicar el parque y observar parte de sus instalaciones durante aquellos años.
Con el paso del tiempo, el terreno cambió de destino y hoy allí funciona un supermercado, mientras que el PIMDO quedó asociado a los recuerdos de quienes vivieron aquella experiencia. En una ciudad acostumbrada a los parques de diversiones y a las atracciones de temporada, aquel plato volador de aluminio sigue siendo una de las historias más singulares de la recreación infantil en La Feliz.
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