Las cinco joyas de la Costa Atlántica al sur de Mar del Plata ideales para descansar

Se trata de destinos poco conocidos que destacan por su tranquilidad y el contacto con la naturaleza.

Cada vez más viajeros los eligen por la calma y la paz.

1 de Febrero de 2026 11:13

Por Redacción 0223

PARA 0223

La Costa Atlántica oculta un corredor de serenidad y naturaleza virgen que se extiende más allá de los balnearios tradicionales, ofreciendo alternativas ideales para la desconexión. Mar del Sur encabeza esta lista como un destino que parece detenido en el tiempo, donde las calles de tierra y las playas inmensas invitan al descanso absoluto. Su perfil solitario y la presencia de edificios históricos crean una atmósfera nostálgica que atrae a quienes buscan escapar del ruido urbano.

Los destinos turísticos más lindos por fuera del circuito clásico

San Cayetano se consolida como un refugio singular gracias a su paisaje costero custodiado por barcos encallados y una vegetación que fija los médanos. Este balneario es buscado por amantes de la pesca deportiva y la fotografía, quienes encuentran en sus estructuras de hierro oxidado y senderos verdes una identidad visual única. La infraestructura rústica de la villa garantiza una estadía cómoda sin alterar la esencia natural que define a este paraje del sur.

Reta destaca por la amplitud de sus orillas y su particular túnel submedanal que conecta el pueblo directamente con la arena firme del océano. Es uno de los pocos lugares en la provincia donde se puede apreciar cómo el sol se oculta directamente sobre la línea del mar durante los meses de verano. El entorno se completa con una albufera rica en biodiversidad, ideal para caminatas contemplativas y el avistaje de aves autóctonas en su hábitat natural.

San Cayetano es un paraíso a ser explorado.

Pehuen Có combina el encanto de un bosque de pinos y eucaliptos con una riqueza paleontológica que la convierte en un museo a cielo abierto frente al mar. En sus costas se resguardan huellas de animales prehistóricos impresas en rocas milenarias, lo que suma un valor educativo y científico a la experiencia vacacional. La arquitectura curiosa de sus casas y la tranquilidad de sus playas lo posicionan como un destino predilecto para familias que valoran el conocimiento.

Centinela del Mar representa la última frontera de la soledad, siendo un paraje casi secreto con una mínima población estable y nula conectividad digital. En esta playa virgen, la experiencia principal radica en la observación de la flora autóctona y la recolección de pequeños fósiles que las mareas depositan en la orilla. Es el punto final para aquellos viajeros que consideran el silencio total y la inmensidad del Atlántico como el verdadero lujo de sus vacaciones.