Es argentino, vendía empanadas y diseñó la casita de Bad Bunny que sorprendió en el Super Bowl
Federico Laboureau es oriundo de Castelar. Terminó sus estudios de director de Arte y fue a probar suerte a Los Angeles, donde se reinventó y puso un local gastronómico.
Por Redacción 0223
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La casita de Bad Bunny, uno de los elementos centrales del show del Super Bowl, tuvo un detalle poco conocido. El diseño de su interior estuvo a cargo de un argentino radicado en Estados Unidos que, en medio de la crisis de la industria del cine, llegó a vender empanadas para subsistir. Se trata de Federico Laboureau, director de arte y productor creativo que vive en Los Ángeles desde hace 12 años.
El espectáculo del entretiempo, que incluyó la participación de figuras como Pedro Pascal, Karol G, Cardi B y Jessica Alba, mostró por primera vez el interior de la casita inspirada en las viviendas tradicionales de Puerto Rico. Laboureau explicó que “la escenografía ya estaba diseñada por fuera, ya que formaba parte de la gira del artista, pero el desafío fue crear su interior para un escenario global. La casita no solo representa a Puerto Rico: Benito cierra el show hablando de América y de todos los países de América”, señaló desde Estados Unidos.
El argentino contó que el contacto llegó a mediados de diciembre, cuando le pidieron bloquear fechas sin mayores precisiones. Luego de que su trabajo fue evaluado por el equipo de Bad Bunny y la NFL, recibió la confirmación. “Era un reto hermosamente grande ser el primero que la diseñara por dentro”, relató. En el proceso creativo, trabajó junto a un director francés y una directora creativa británica, con quienes compartió referencias vinculadas a las casas de las abuelas latinoamericanas, con objetos cotidianos y elementos culturales reconocibles.
A los 43 años, el proyecto llegó en un momento de cambio personal y laboral. Laboureau explicó que la industria del cine en Los Ángeles se vio afectada por conflictos sindicales y el avance de la inteligencia artificial. En ese contexto, decidió reinventarse junto a su pareja y comenzó a cocinar. “Como todo argentino que se sabe reinventar, empezamos a vender empanadas en casa”, contó. Con el tiempo, abrieron un local gastronómico y luego sumaron un bar, hoy en expansión bajo el nombre Fuego.
El diseñador destacó que su participación en el show tuvo un sentido más amplio. “Ser latino tiene doble sentido por todo lo que está pasando en este país”, afirmó, en referencia al contexto político y migratorio. Para Laboureau, el mensaje que dejó el espectáculo fue claro. “Somos trabajadores, generadores de empresas, familia, cultura y amistad. Eso quedó demostrado en el show más visto del mundo”.
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